Reseña de Dominant Species

Hoy hablamos del juego de control de áreas más temático de la ludoteca. Se trata de Dominant Species, de GMT.

El diseño del juego es del gran Chad Jensen (Command Commander, Centerville (aquí su reseña). A nivel artístico, tenemos la participación de Chechu Nieto, Rodger B. MacGowan y Eric Williams. Es un juego que puede disfrutarse de 2 a 6 jugadores, con una edad mínima recomendada de 14 años y una duración que ronda las 2 o 3 horas, dependiendo del número de jugadores.


¿DE QUÉ VA?

¿Has imaginado alguna vez crear una especie y evolucionarla durante unos años? En Dominant Species tomamos el rol de una especie en un mundo cambiante y adverso, 90.000 años antes de Cristo. Deberemos conquistar distintos lugares de la Tierra, adaptando a nuestro animal al terreno al que nos movamos. La tundra avanza y arrasa con todo lo que toca, pero si te lo propones también puedes reinar allí. Sea como sea, adáptate y mantén la supremacía de tu especie por encima del resto.

En Dominant Species encontramos un juego de control de área en el que debemos gestionar trabajadores para poder activar acciones. En resumidas cuentas, podremos mejorar a nuestra especie o adaptar el terreno para que nuestros animales dominen regiones al ser superiores a los rivales a la hora de adaptarse al medio. Un juego en el que prima la interacción y, como veremos, un buen puñado de azar.


¿QUÉ LLEVA EN LA CAJA?

El contenido del juego es:

  • Un tablero más grande de lo que imaginas.
  • Seis tableros de animales, para cada posible jugador.
  • 27 cartas, incluyendo una carta de supervivencia.
  • 31 losetas hexagonales grandes y 12 pequeñas que conformarán el tablero del mundo.
  • 330 cubos de madera representando especies en cada uno de los seis colores posibles.
  • 60 cilindros que representarán peones de acción.
  • 60 conos que nos ayudarán a indicar la dominancia de las losetas.
  • 120 tokens de elementos en cartón, divididos en seis tipos.
  • 6 marcadores cuadrados en cartón para indicar la iniciativa de cada posible jugador.
  • Una bolsa de tela opaca para los elementos.
  • Un reglamento en inglés.

Cabe destacar la cantidad de madera que trae el juego, llegando a ocupar casi la mitad de la caja. Entre eso y el tablero descomunalmente grande, encontramos un juego que sin tener un arte bonito, queda impresionante una vez desplegado. Cabe destacar que los eventos tienen texto que debemos poder comprender. No es un inglés avanzado, pero una mala interpretación puede estropear la partida, así que si no controlas la lengua de Shakespeare puedes tradumaquetar las 27 cartas y ponerte a evolucionar.


¿CÓMO SE JUEGA?

Dominant Species se juega en una serie indeterminada de rondas, hasta que algún jugador active el evento del Ice Age.

Nuestro objetivo es ganar puntos, los cuales iremos consiguiendo por conquistar territorios con nuestras especies o por adaptarnos mejor que los rivales a los mismos. Para todo ello es necesario gestionar bien nuestras acciones y hacer que nuestras criaturas sean flexibles en las condiciones más adversas o, por el contrario, hacer que las condiciones sean favorables para nosotros. ¡Ambas cosas son válidas!

Cada jugador interpretará a una especie distinta: podremos ser reptiles, mamíferos, o aves. Todas y cada una de las opciones tienen una distinta afinidad inicial por algún tipo de terreno y tendrán una de las acciones del juego mejoradas. Por poner un ejemplo, los mamíferos sobreviven con más facilidad en terrenos en los que no están adaptados, en lugar de extinguirse, mientras que las aves se desplazan de forma mejorada cuando queremos migrar nuestras unidades.

Detalle de la situación inicial de la partida en la que vemos los elementos principales. El juego irá creciendo añadiéndose nuevas losetas, a la vez que también colocaremos fichas en los vértices de distintos elementos, que hacen que afectarán a todas las losetas a las que estén adyacentes. En el centro vemos la tundra, que aunque empiece de forma prudente y contenida, se irá extendiendo por el tablero, modificando el terreno que vaya pisando.

Pero es que Dominant Species no es un simple juego de mayorías. Con tener más cubos que el resto no es suficiente para dominar un terreno, sino que con menos madera que nuestros rivales, podemos dominar la zona si estamos mejor adaptados, y es que DOMINAR es la clave en este juego.

Mientras que para puntuar solo nos importará el tipo de terreno y ser el que más cubos tenga allí, la adaptación al medio es lo que más ha calado temáticamente. Para representarla, el juego tiene fichas de elementos que sacaremos en cada ronda y que podremos adquirir mediante la selección de acciones que contaremos a continuación. Estos elementos se colocarán tanto en los vértices de las losetas del tablero como en nuestros tableros de jugador. Mientras que en nuestro tablero representan afinidad por ese terreno en nuestra especie, en el mundo que estamos creando con las losetas representan elementos ambientales a los que se enfrentan los animales adyacentes a las mismas.

En Dominant Species encontramos los siguientes elementos: larvas, agua, carne, hierba, semillas y sol. ¡No podrás adaptarte a todas, así que elige bien!

La importancia de dominar es que sin ser los mejores adaptados de la loseta no podremos conseguir cartas de evento, las cuales son tan azarosas como poderosas. Es por eso que, además de intentar reproducir nuestra especie, debemos saber desplegarla en las zonas en las que mejor se sienta, haciendo que mantengamos un equilibrio entre puntos de victoria y capacidad de obtener cartas de evento, de las que hablaremos más adelante.

Dada la importancia de dominar, los jugadores añadirán un cono de su color allí donde lo hagan, para indicarlo al resto de jugadores y no dejarse llevar por la cantidad de cubos que pueden llevar a error. En este caso, dado que el jugador rojo tiene un elemento de hierba y uno de sol en su tablero, consigue tres puntos de dominancia, mientras que el jugador verde solo cuenta con un elemento de sol y uno de agua. ¡Cantidad no es calidad!

Aunque estas son unas ideas básicas, el juego se divide en un número indeterminado de rondas con la siguiente estructura:

FASE DE PLANIFICACIÓN

En esta primera fase, en sentido del orden de juego, que podrá ir variando si los jugadores se colocan en la casilla correspondiente, los jugadores irán colocando uno de sus cilindros en las distintas acciones del tablero.

Allí donde haya una casilla con un ojo nos podremos colocar con nuestros cilindros, siempre de izquierda a derecha. Esta posición determina el orden en el que en la siguiente fase e resolverán los efectos. Todas las acciones del tablero se resuelven de arriba a abajo y de izquierda a derecha.

Son doce las acciones disponibles en Dominant Species, algunas de las cuales interactúan entre ellas o modifican los resultados de las mismas de turnos posteriores, por lo que no entraremos al detalle pero os contaremos qué cosas podemos hacer.

Los jugadores podrán intentar mejorar sus especies, aunque estas mejoras sean limitadas, dado que una vez tengamos seis elementos, no podremos seguir evolucionando y mutando hasta que, por suerte o por desgracia, perdamos algún elemento mediante la regresión de nuestra especie.

Cada especie comienza con dos elementos impresos y puede contener cuatro más, que adquiriremos mediante la acción de adaptación. Una vez completo, solo podremos perderlos mediante la regresión, algo aparentemente negativo, pero que nos puede venir bien si el mundo ha cambiado hacia elementos que no controlamos.

La regresión es un ejemplo de acción en cascada, así como la acción de páramo y de agotamiento que vemos a continuación:

Como vemos, las acciones de ABUNDANCIA – PÁRAMO – AGOTAMIENTO están interrelacionadas mediante flechas. Mientras que en cada nueva ronda colocaremos elementos en abundancia, las dos acciones inferiores irán recibiendo los elementos que hayan sobrado de la acción que tengan inmediatamente arriba. En este ejemplo, pronto se agotarán las semillas, cuyo efecto es que el jugador que se haya colocado en la casilla de la derecha pueda quitar del mundo un elemento de semilla de cualquier vértice. De esta manera, podremos eliminar aquellos elementos a los que no nos adaptemos para mermar la dominancia rival.

También podremos expandir el mundo, colocando nuevas losetas en el tablero, especialmente intentando que sean accesibles a nuestros animales, para poder conquistarlas y dominarlas, o por el contrario, podríamos intentar expandir la tundra, un terreno duro de dominar pero que puede ser jugoso a nivel de puntos.

Con la acción de Wanderlust podremos colocar nuevas losetas al mundo que estamos creando. La propia colocación concede puntos, pero si las colocamos en los lugares adecuados y cercanos a nuestros animales, pueden ser un nuevo territorio a conquistar y dominar.

 

La tundra, por el contrario, destroza el terreno sobre el que se coloque, haciendo que todo lo verde se congele. Es por eso que es un terreno que, por si mismo, genera muy pocos puntos de victoria, pero hace que el que domine la extensión de la tundra, la cual crece de forma adyacente desde el centro del tablero, pueda ganar un buen puñado de puntos a cambio de sobrevivir sobre una tierra yerma y extrema. Nótese como solo genera un punto ejecutar la dominación, como vemos en la zona superior.

No pueden faltar acciones para reproducir nuestra especie, generando más cubos sobre la faz de la tierra, o la esperada acción de enfrentamiento, con la que podremos quitar cubos rivales de losetas en las que nosotros tengamos presencia.

En cualquier caso, la acción de DOMINACIÓN, la que ocupa la fila inferior del tablero, es la que tiene un mayor impacto en el juego, y de la que debemos contaros algo más:

DOMINACIÓN es una acción con varias casillas que, a las pocas rondas del juego, veréis que tiene una importancia vital, por lo que colocar alguno de tus primeros cilindros en ella pasará a ser la norma.

Con esta última fila de la parrilla de acciones, empezando por el jugador que primero colocó su cilindro, iremos resolviendo las acciones de dominación. El propietario del cilindro debe elegir una loseta del tablero, que no haya sido puntuado ya en esta ronda de dominación, para generar puntos de victoria y, con suerte, obtener una carta de evento.

Cada loseta tiene una puntuación distinta, como vemos en la parte superior de la misma, siendo las acuáticas las más rentables y las desérticas o montañosas las que menos puntos dan.

Una vez elegida la loseta, el jugador con más cubos obtiene tantos puntos como indique el valor izquierdo de la loseta. Los valores restantes indican los puntos para el segundo y tercer lugar. Ahora tenemos que fijarnos en el jugador que domine la loseta, que ya sabemos que no siempre será el jugador con más cubos en ese terreno. El jugador dominante será el que obtenga una carta de evento, los cuales están expuestos en la parte derecha del tablero. Es por eso que, aunque no tengamos la mayoría de cubos, si queremos un evento para poder ejecutar su texto, sea interesante elegir un terreno que dominemos. ¡Fíjate bien!

Los eventos tienen un texto explicativo. Cada evento es único y aparecerá en un orden aleatorio, así que debemos ver qué ha aparecido al final de cada ronda. Por ejemplo, la metamorfosis nos permite cambiar un elemento de nuestro tablero de especie por uno a nuestra elección de la bolsa. Además de ser muy temático, vemos que el efecto es potente, ya que, como hemos comentado más arriba, no podemos descartar con facilidad los elementos de nuestro tablero.

Las acciones de los eventos pueden ser determinantes. Suelen ser efectos muy oportunistas que deberemos usar en el mejor momento y que, en ocasiones, cogeremos para que no sea otro el que los active y se lleve un buen montón de puntos o una mejora que puede darle una ventaja significativa.

FASE DE EJECUCIÓN

En esta segunda fase se irán retirando de arriba a abajo y de izquierda a derecha cada uno de los discos y ejecutando las acciones descritas. Es decir, primero gastaremos todos los cilindros y luego, al retirarlos, es cuando activaremos las acciones correspondientes.

Es importante remarcar que durante la partida podremos ganar algún cilindro adicional, haciendo que algunos jugadores tengan más acciones que otros. ¡No les pierdas de vista!

FASE DE MANTENIMIENTO

Aunque la ronda esté a punto de terminar, quedan un par de pasos muy importantes. Antes de nada, debemos evaluar la extinción de las especies. Si en alguna loseta, algún jugador tiene cubos pero no comparte ni un elemento con los de los vértices del terreno, sus animales perecerán por no estar suficientemente adaptados.

Tras esto debemos ver quienes son los más duros supervivientes. El jugador que posea la mayor cantidad de especies sobre las losetas de tundra obtendrá la carta de SURVIVAL, la cual le otorga puntos en función de la cantidad de losetas que domine, como si de un evento más se tratara:

Nos tocará reponer los eventos, de modo que haya cinco disponibles, a poder ser, para la siguiente ronda.

El evento al final del mazo se llama Edad de Hielo y determinará el final de la partida, por lo que no hay una cantidad de rondas específicas en cada partida. Aunque la carta de Edad de Hielo se encuentre la última en el mazo, la partida no terminará hasta que algún jugador la coja durante la acción de DOMINANCIA.

Tras ejecutar la carta de ICE AGE deberemos pasar a comparar la puntuación final de cada jugador. El propio evento hará que se puntúe de nuevo cada loseta, por lo que el final de partida hará mover los marcadores de puntos de una forma bastante significativa. ¡Ya lo verás!

El jugador con más puntos será el ganador, habiéndose adaptado de la mejor manera posible a este mundo cambiante y hostil.


¿CÓMO QUEDA EN LA MESA?

Dominant Species ocupa mucho más de lo que te imaginas. El tamaño, en el fondo, es el apropiado para que todo pueda caber sin molestias, partiendo de unas losetas amplias sobre las que, en ocasiones, acabarán conviviendo muchos cubos. Es un juego que, pese a su grafismo frío, impone en mesa y acaba siendo colorido y pulcro, dada la sencillez de componentes de madera, como le pasaba a Crypid (aquí su reseña).

Partida a cuatro, año 90.000 antes de Cristo.


¿QUÉ NOS PARECE?

Dominant Species es el juego de mayorías más temático que podamos encontrar en el mercado que, para bien o para mal, tiene ese elemento caótico tan propio de los juegos americanos.

Esta claro que si te gustan los juegos de animales, evolución y adaptación, habrás oído hablar de este Dominant Species, el título más carismático de Chad Jensen. Y es que Dominant Species es un juego que, aun viniendo de un autor muy especializado en juegos bélicos y una editorial centrada en wargames, ha sabido transmitir muy bien un tema muy darwiniano basándose en unas curiosas mayorías.

En Dominant Species encontramos un juego que puede asustar a muchos por un inmerecido 4/5 de peso en BGG y un número de jugadores que, aunque funcione a tres y sea exquisito a cuatro, se puede estirar hasta los seis participantes, algo que intuyo que se disfruta más si vives al otro lado del charco y no esperas controlar demasiado.

En cuanto a la dificultad, Dominant Species puede ser un juego algo complejo por su cantidad de acciones, y la repercusión de las mismas, pero que, por suerte, se apoya en tematizar las mismas, algo que ayudará a que nos las podamos aprender de forma temprana, pese a la falta de ayudas ni iconografía en el tablero. Y es que GMT es así, frío y poco agradecido en su presentación.

No es que Dominant Species sea feo, pero tampoco es gráficamente agradable. Encontramos ilustraciones suficientemente atractivas de Chechu Nieto, pero se echan en falta referencias rápidas para poder, al menos recordar, las acciones que se esconden tras cada casilla sobre la que podemos colocarnos. Sorprende aun más encontrar un tablero bastante amplio, sobre el cual caben casi todos los componentes y que, aprovechando bien el espacio, podría contener alguna ayuda, al menos, en forma de iconografía. Está claro que en manos de otra editorial esto tendría un aspecto bien diferente.

Pero las cosas como son: si un juego poco atractivo triunfa es porque se lo ha ganado mediante otros pilares, y en eso tenemos poco que reprochar a este Dominant Species.

Tras digerir las reglas, es un juego que fluye desde la primera partida. Cada turno hace que la Tierra se vuelva más tensa y los límites del tablero deban ser extendidos. Es interesante ver como tanto la acción de expandir el tablero como la de aumentar la glaciación reportan puntos a quienes las realicen, incentivando estas dos acciones que crean o destruyen zonas de competición.

Para disfrutarlo de forma plena deberemos ser cuatro en la mesa, pero no le pongo muchas pegas a tres jugadores, haciendo que ya haya codazos frecuentes y situaciones muy delicadas. Es cierto que una partida a seis puede ser épica, pero solo lo será si quieres una experiencia escasamente controlable sobre un juego que, como veremos en breves, ya incluye un elemento muy caótico. A dos jugadores, por su parte, es un juego que hemos disfrutado en casa y que se vuelve muy estratégico y controlable. Por desgracia, muchas cartas de evento son frustrantes a dos jugadores.

En resumen, Dominant Species se basa en mayorías pero la dominación de las distintas losetas es algo que no depende de la cantidad, sino de la calidad de las especies que las ocupen. Esta calidad depende exclusivamente de nuestra capacidad para adaptarnos al medio de cada territorio. ¡Eso es lo que lo hace tan original! Cada loseta, que puede ser un atractivo mar que otorga gran cantidad de puntos o un arduo desierto que no genera tantos beneficios, se irá rodeando de elementos que pueden coincidir en mayor o menor medida con los de nuestro animal. Todo ello es cambiante, por lo que deberemos intentar adaptarnos a lo que se vea en el tablero, aun a sabiendas que todo puede cambiar en unos pocos turnos. En ese sentido, aunque nuestro animal no puede ser mejorado eternamente, los elementos del tablero si pueden ser retirados y podremos ver como la dominación de los territorios cambia de mano con, prácticamente, cualquier acción.

Mientras que la cantidad de cubos se traduce en una mayor cantidad de puntos a la hora de puntuar las losetas, esa dominación, ofrecida al jugador mejor adaptado al medio, es lo que nos permite robar cartas de evento, el elemento más agridulce de este juego.

A la derecha del tablero tendremos siempre visibles cinco eventos que podremos tomar si nos colocamos en la acción apropiada. Solo si dominamos una loseta y puntuamos esa loseta podremos, luego, adquirir una carta. Ese es el incentivo principal de colocar nuestros conos en el tablero, dado que estos eventos son tan temáticos como agresivos. El mayor problema de estos eventos no es la magnitud de su efecto, que puede hacer que cambien por completo las tornas de la partida haciendo que algún jugador pierda varias especies de un plumazo, sino que hacen que el orden de juego sea muy importante en Dominant Species. Durante casi toda la partida, tras cada ronda, se revelerán eventos muy suculentos, de modo que lo más habitual es que los primeros cilindros de acción vayan a parar a la acción de Dominación.

Estos eventos son el mayor punto de discusión en este juego. Mientras algunos no disfrutan los efectos tan impactantes de los mismos, otros dirán que es lo que hace que Dominant Species sea tan espectacular. Y es que quien diga que en este juego no se controla la situación está mintiendo, pero quien diga que los eventos no son oportunistas también lo hace. El azar que genera la aparición de los mismos hace que la importancia de ir primero o, por lo menos, no seas último en el orden de juego, sea algo primordial.

Si aprendes a disfrutar con algunas cartas que pueden hacer que un jugador salga inmune mientras otros puedan perder un tercio de su presencia en la mesa, puede que Dominant Species sea de tus juegos favoritos de mayorías, pero no es un juego para todo el mundo. Está claro que, como juego de mayorías, mientras que Belfort (aquí su reseña) es un título que funcionará con todo amante del eurogame, ningún título se acerca a nivel temático a este Dominant Species, haciendo que, junto al azaroso pero cinematográfico mazo de eventos, cada partida sea una experiencia bien distinta a las anteriores. Habrá partidas en las que la glaciación sea marginal, y otras en las que pocas losetas estén exentas de hielo. Habrá partidas más largas, sobre todo si los jugadores siguen teniendo cubos de especies por gastar, haciendo que el evento de la Edad de Hielo esté visible pero sin ser reclamado, mientras que una gran parte de las partidas serán una carrera hasta que el mazo se agote y aparezca ese punto y final para la partida.

Cabe destacar la ligera asimetría entre especies. No son grandes diferencias las que separan a las serpientes de las aves o los mamíferos, pero suficientes para que haya algunas especies menos queridas que otras. Tras una sola partida veremos que las aves, con su migración mejorada, son claramente inferiores a las arañas, con su ataque gratuito o los mamíferos, que sobreviven mejor al hielo, o las serpientes que aguantan mejor los cambios en el clima.

La duración de las partidas es algo que abruma a muchos, haciendo que aparezcan varias maneras de acortarla pero que, a fin de cuentas, no necesitaban un gran ajuste. Es un juego que puede alargarse hasta las 3 horas pero que una vez estás sentado no se hace largo. Su constante cambio hace que las partidas sean intensas desde la primera ronda y que, aunque puede generar cierto parálisis en sus últimos turnos por lo determinante de cada movimiento, no se hace lento en el desarrollo. Personalmente no quitaríamos cartas de eventos para abortar la partida de forma prematura.

En definitiva, Dominant Species está tan alto como debería estar en la BGG. Tenemos un juego que mezcla mayorías con unas mecánicas que simulan la adaptación al medio. Ese tandem entre cantidad y calidad de especies hace que el juego sea un tira y afloja entre jugadores que solo sabrán disfrutar los amantes de la interacción. Como buen juego americano, el azar y el caos vienen de la mano de un mazo de eventos que cambiarán todo lo que vemos sobre la mesa, haciendo que sus resoluciones sean agresivas, tan temáticas como desquiciantes, pero espectaculares en todos los casos. Un juego que no nos gana con su atractivo artístico pero que sabe implementar un tema difícil con unas mecánicas muy sólidas, sobre las cuales se activarán unos aleatorizados eventos que deberemos aprender a disfrutar.


PUNTOS POSITIVOS

  • El control de áreas más temático de la estantería: nos encontramos ante un juego que transmite el tema de una forma natural. La mecánica de mayorías queda perfectamente implementada bajo la temática elegida, haciendo que este juego nos permita sentir como nos adaptamos al medio y poblamos la tierra. Sin duda, pocos juegos de mayorías y control de áreas transmiten tan bien un tema, que además se complementa de unos eventos que no se quedan atrás temáticamente hablando.
  • Interacción constante: haciendo que el juego sea para los que le gusta jugar contra gente, y no solo con gente. Partiendo de una mecánica central muy interactiva, los eventos y el pisarte en acciones hacen que el juego rezume codazos y tensión por todos los costados, siendo una experiencia plena si quieres olvidarte de títulos multisolitarios.
  • Un buen montón de componentes: algo que nos sorprendió fue ver el tamaño del inmenso tablero y los kilos de madera que contiene la caja. Que no os atraiga por los ojos es comprensible, pero cabe destacar su cantidad de componentes que hacen que el juego parezca menos caro, sin justificar la totalidad de su coste.

PUNTOS NEGATIVOS

  • El azar es muy palpable: los eventos son la mayor fuente de azar del juego. Siendo éstos tan determinantes, es importante tener en cuenta lo duro que puede ser estar en última posición del orden de turno y no poder colocarte en DOMINANCE tan pronto como quisieras. Es algo que debemos digerir y que hace que el juego se sienta tan americano como es.
  • Un diseño gráfico de otra época: aunque las ilustraciones de Nieto nos gustan, el resto de elementos gráficos no llegan a los estándares actuales.

Este juego ha sido cedido por GNT Games para poder redactar la reseña así como tomar las fotos. Gracias por el detalle.

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