Reseña de Virulence

Hoy hablamos de un juego de la colección Science Games Series, de Genius Games.

Se trata de un juego de John Coveyou (fundador de la editorial y experto en mecenazgos) y cuenta con los colores de Matt Franklin (Campfire Tales). Es un juego corto, de entre 10 y 20 minutos de duración, de 2 a 5 jugadores y con una edad mínima de tan solo 8 años, por su sencillez en el reglamento.


¿DE QUÉ VA?

Como buen virus que somos, deberemos infectar las células del organismo que parasitamos. Para ello, deberemos replicarnos y recombinarnos. ¡Aumenta tu virulencia para que sea más sencillo evolucionar y seguir colonizando ese cuerpo con nuestro ADN!

Bajo un tema científico que no nos parece tan inmersivo como parece, se nos propone un juego que gira alrededor de las pujas para marcar el orden de juego. Se trata de un juego de cartas con varios motores de puntos de victoria en el que hay hueco para mejorar tanto nuestro mazo, con ese sabor a deck building, o potenciar los resultados de nuestras tiradas de dados, para los demasiado frecuentes empates. Una mezcla agradable de mecánicas que convierten a Virulence en un juego dinámico con decisiones constantes y ligeras.


¿QUÉ LLEVA EN LA CAJA?

El contenido de la pequeña caja es el siguiente:

  • 5 sets de 7 cartas iniciales, para los posibles jugadores.
  • 4 cartas de Bonus.
  • 81 cartas de componentes virales, divididas en:
    • Comodines.
    • Icosaedros.
    • Helicoidales.
    • Envoltura esférica.
    • Cartas de Genoma.
    • Cartas de Mutación.
    • Cartas de Vacuna.
    • Cartas de aumento de la virulencia.
  • 6 dados d6 personalizados.

Eso es todo, prácticamente todo son cartas. Aunque el gramaje es notable, no presentan un acabado linen, por lo que falta por ver como resisten al paso del tiempo y al uso. El reglamento, aunque solo en inglés, se muestra claro e incluye unas notas finales acerca de la ciencia que se transmite con el juego; en este caso la estructura viral.


¿CÓMO SE JUEGA?

El objetivo del juego es sencillo: usando nuestras cartas de virulencia, competiremos contra nuestros rivales para ser los primeros en elegir componentes y genoma de la mesa, cosa que nos otorgará puntos al final de la partida.

Para empezar una partida, los jugadores empiezan con una mano de cartas idéntica formada por cartas de Virulencia de valor del 1 al 6, y una única carta de recombinación.

De las cuatro cartas de Bonus de la caja, deberemos barajar y descartar una de ellas. Las tres restantes serán las bonificaciones a las que podremos aspirar durante la partida, como veremos más adelante.

El resto de cartas, de Componentes Virales, formará el mazo de robo, del que iremos tomando cartas ronda tras ronda. Estas rondas se dividen del siguiente modo:

REVELAR COMPONENTES VIRALES

Durante esta fase se revelarán tantas cartas del mazo de Componentes Virales como participantes haya en la partida. Como veremos al final, cuando no podamos cumplir esta condición, la partida se verá terminada.

Estas cartas se colocan boca arriba en el centro de la mesa y serán elegidas por los jugadores. Es un buen momento para analizar qué queremos, teniendo en cuenta que habrá cartas que sean negativas, como las Vacunas, que nos restarán puntos.

JUGAR UNA CARTA DE VIRULENCIA

Tras analizar las cartas del centro, debemos elegir una de las cartas de nuestra mano. Todos empezamos con cartas del 1 al 6, pero debemos valorar qué carta queremos jugar, ya que ésta marcará el orden de elección de Componentes Virales, de mayor a menor. Los jugadores eligen una carta de su mano y la colocan boca abajo sobre la mesa, revelándolas al unísono cuando todos se hayan decidido.

Ten en cuenta que, ante cualquier empate, se usarán los dados, a comparar el valor más alto hasta que se resuelva el empate. Con cuatro o cinco jugadores los empates son tremendamente frecuentes, por lo que nos pueden interesar las cartas de Aumento de Virulencia, que nos ayudarán con las tiradas de dados:

Las cartas de Virulencia que usemos en esta fase irán a nuestra pila de descartes, por lo que debemos gestionar bien los valores que empleamos en cada ronda. La carta de Recombinación de nuestra mano nos permite refrescar nuestra mano con las cartas descartadas. Si elegimos usar la carta de Recombinación, en lugar de obtener una carta nueva en la fase siguiente, simplemente recogemos nuestro descarte y volveremos a tener todas las cartas disponibles para el futuro. Por otra parte, si te atreves, puedes jugar todas tus cartas de Virulencia, incluida esa carta de valor 1, para recuperar tus cartas de forma inmediata sin tener que invertir un turno en usar tu Recombinación. Ten en cuenta que, en algunas situaciones, especialmente si aparecen cartas de valores negativos que nos pueden restar puntos, podemos elegir ser conservadores, usar la Recombinación y que sea otro quien se pueda llevar esa carta.

ELEGIR UN COMPONENTE VIRAL

Es momento de elegir las cartas de la mesa. Si nadie ha elegido Recombinar, todos acabarán con una carta en su zona de juego. El orden, como ya hemos dicho, viene determinado de mayor a menor según las cartas de Virulencia elegidas en el paso anterior.

En Virulence encontramos varias vías de puntuación representadas por una gran variedad de cartas. Os contamos los distintos tipos de forma ilustrada:

Como ya vimos en la preparación, tenemos tres cartas de Bonus. Para poder reclamar las bonificaciones debemos completar un set de componentes Icosaédricos o Helicoidales. ¡Recuerda que el set Helicoidal es más largo y costoso de completar!

Por si mismo, cada carta Helicoidal o Icosaédrica otorga puntos, por lo que esos Bonus son adicionales al valor del set. ¡Si juntas seis componentes Helicoidales ya tienes 21 puntos! Además, podrás hacer uso de algunos comodines, un elemento muy suculento cuando se revela en el centro de la mesa.

No solo podemos mejorar nuestras tiradas de dados con las cartas descritas más arriba, sino que hay cartas que mejoran o empeoran nuestra mano. En el ejemplo vemos cartas con un valor mayor al de nuestra mano inicial o un mísero 1, un valor poco agraciado. Al robarlas, debemos intercambiarlas por alguna de las nuestras, para que nuestro mazo mantenga el número inicial de cartas.

También encontramos cartas que benefician al que más de este tipo posea. No te quedes atrás, ya que también penalizan al que menos tenga. ¡El equilibrio es imprescindible, de nada sirve sacarle tres de ventaja al resto!

Las más sencillas simplemente suman o restan directamente al final de la partida. ¡Sin misterios aquí! Las vacunas, evidentemente, no son buenas para los virus. ¡Pero por favor, vacunad a vuestros hijos!

Tras esto, cualquier componente viral que no haya sido elegido, por posibles recombinaciones de los jugadores, se descartará.

En el momento en que no haya suficientes cartas de Componente Viral para levantar al inicio de la ronda, la partida se acaba inmediatamente.

Las fuentes de puntos son variadas, ya sea en forma de set collection de componentes helicoidales e icosaédricos, o con la colección de fragmentos de genoma. Todos los elementos deberán ser sumados, así como las vacunas restadas, para obtener la puntuación final, que determinará el ganador.


¿CÓMO QUEDA EN LA MESA?

¡Cuidado! Un juego de cartas no parece ocupar tanto como Virulence. Al final de la partida, los jugadores acumularán varias columnas de cartas, cosa que requiere un espacio nada desdeñable. ¡No te olvides de que las tiradas de dados serán frecuentes, especialmente a números altos de jugadores!

Partida en desarrollo a tres jugadores. El jugador desde el que vemos la situación tiene envoltura suficiente para mantenerse el primero y llevarse los 12 puntos. Por otra parte, el jugador de nuestra derecha solo necesita un componente icosaédrico para poder reclamar el bonus del centro de la mesa.


¿QUÉ NOS PARECE?

Virulence nos propone un deck building con un tema científico centrado en los virus, formando parte de la Science Games Series.

Con una sencilla mecánica de establecer el orden en forma de subastas, Coveyou nos propone un juego en el que los puntos se obtendrán de diferentes fuentes, aunque habitualmente basados en la colección de sets.

La Science Games Series, inaugurada con Peptide, juego que os traeremos en unas semanas, propone juegos en los que los temas, pegados en muchos casos, traten acerca de fenómenos científicos en torno a la biología o la química, especialmente. Sinceramente, aunque los temas no puedan implementarse tanto como nos gustaría, es atractivo ver que en el propio reglamento se recoge «la ciencia del juego».

La trayectoria de Genius Games, con los diseños de John Coveyou, siempre ha girado en torno a la ciencia. No solo el tema es lo que le preocupa a su fundador y diseñador, sino que ha sabido, en sus distintos proyectos, acercarnos mecánicas variopintas que, sin revolucionar el panorama, funcionan correctamente. Podemos ver, y os mostraremos en las reseñas, como la editorial no se olvida de los cooperativos dentro de su catálogo, cosa que nos atrae profundamente.

Si quisiéramos resumir Virulence hablaríamos de un juego de colección de sets en el que se pueden adquirir mejoras para nuestro mazo de cartas o para los más que habituales empates y sus tiradas de dados. Fuera de ese margen para mejorar tu potencial a la hora de superar los turnos y tener prioridad a la hora de adquirir cartas, el juego gira sobre el eje de la obtención de puntos de forma directa o en forma de sets y mayorías.

Algo que sorprende de Virulence es lo expansivo en mesa que puede llegar a ser. De nuevo, la variedad de tipos de cartas, que deberemos ir acumulando en pilas distintas para su fácil identificación, hacen que el juego requiera una área de juego amplia para cada jugador. Lejos de lo que pueda parecer sobre la mesa, el despliegue no es proporcional a la complejidad del juego.

Virulence no es un juego nada complejo, y mucho menos en sus mecánicas. Aun así, las elecciones deben ser medidas en cada uno de los turnos si queremos posicionarnos en la partida. La elección del valor de la carta que establezca nuestro orden de juego es sencilla, pero debe ser premeditada. Como hemos visto, la mezcla de cartas beneficiosas con algunas que nos restarán puntos, hace que en ocasiones dudemos del valor suficiente para no ser el último o, si lo prefieres, pensar si vale la pena abortar el turno y recombinarnos para recuperar nuestro descarte.

No podemos alabar la originalidad del juego, ya que no presenta elementos revolucionarios, más allá de un tema curioso que, sinceramente, no transmite demasiado. No es raro que un juego de cartas sea menos temático de lo que nos gustaría, y ésta no es una excepción. Pese a todo, el juego se alimenta de pequeños detalles y sutilezas en sus cartas que harán que, tras los pocos minutos de partida, queramos echar una revancha. El juego requiere cierta planificación a la hora de, por ejemplo, ir gastando nuestras cartas de virulencia de nuestra mano y elegir un buen momento para la recombinación. Sin duda alguna, esa decisión, aparentemente tan banal, es el eje central de nuestra partida: qué número invertir e intentar adivinar cuánto aportarán tus rivales para poder imaginar qué cartas serán accesibles cuando te toque elegir. Una buena mezcla de fuentes de puntos de victoria con una ligera, aunque necesaria, dosis de mejoras para el futuro, en forma de cartas de virulencia o ayudas en las tiradas de dados. Un proyecto que forma parte de una colección de juegos «con ciencia» que vale la pena tener en cuenta, ya no tanto por lo temático que hay detrás sino porque funcionan y, como en los Tiny Epic, se van usando mecánicas distintas en cada nuevo proyecto.


PUNTOS POSITIVOS

  • Rápido y variado: nos encontramos con un juego dinámico en el que todos los jugadores deberán tomar decisiones a la vez y que nos ofrece varias vías de generación de puntos.
  • Profundidad justa para mantenernos atentos: sin ser un juego intelectualmente exigente. Deberemos ir barajando las distintas fuentes de puntos y, sobre todo, las intenciones de los que nos rodean.

PUNTOS NEGATIVOS

  • Un tema pegado: aunque se agradece introducir conceptos científicos. Esperábamos algo más inmersivo, pero creo que para eso deberemos esperar a hablar de Cytosis.
  • Cartas sin acabado linen: aunque con el gramaje adecuado, se echa de menos ese añadido.

Este juego ha sido cedido por Genius Games para poder redactar la reseña así como tomar las fotos. Gracias por el detalle.

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