El primer juego de caja grande de PerroLoko es, sin lugar a duda, un motivo para prestar atención a este juego.

Satori propone un juego de gestión de acciones con mucho margen para los combos creando así una ensalada de puntos muy interesante.


Diseñador/a:Paco Yanez
Ilustrador/a:Edu Valls
Editorial:Perro Loko Games
Idioma:Inglés / Español
Número de jugadores:1-4
Duración:25-100 min
Edad mínima recomendada:14+

¿DE QUÉ VA? 

En Satori intentaremos alcanzar la espiritualidad mediante los distintos caminos. Mandaremos a los monjes a las montañas y a los distintos altares, sin olvidar nuestras aportaciones a la construcción de la gran pagoda, en este juego de gestión con interacción constante.

Satori boardgame juego de mesa

¿CÓMO SE JUEGA?

En Satori los jugadores se preparan para una partida de cinco rondas, en las que cada jugador llevará a cabo tres acciones. Para empezar, los jugadores no solo reciben unos recursos iniciales elegidos por un draft, sino que guardarán su amuleto, que contiene un objetivo oculto para mitad o final de partida. El tablero se coloca en el centro de la mesa por su cara multijugador, conteniendo en su reverso el modo solitario.

Satori boardgame juego de mesa

Cada jugador recibe a sus monjes, sus quemadores de incienso o jokoros y una campana que nos servirá para alterar el orden de turno. Los recursos obtenidos quedan visibles a nuestros rivales. Con esto ya podemos empezar la partida.

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Al inicio de cada ronda sacaremos tres devotos por jugador de una reserva en la que al inicio de la partida incluiremos estos meeples en tres colores distintos: morado, naranja y gris. Estos devotos se colocan en la puerta del templo y no solo nos indican las acciones restantes por ronda, sino que dicho color aportará beneficios a los jugadores que los elijan dependiendo del lugar donde los coloquen.

En sentido horario, los jugadores irán tomando un devoto de estos dispuestos en el templo y lo colocarán frente a algún altar, prosiguiendo de jugador en jugador hasta que todos completen sus tres acciones y los devotos sean utilizados por completo.

Satori boardgame juego de mesa

Como vemos arriba, el turno se compone de la colocación de un devoto en un altar más la posibilidad de gastar un incienso para realizar una acción adicional.

El devoto podemos colocarlo frente a cualquier altar del centro de la mesa. Hay espacios para que más adelante se construyan nuevos altares por los jugadores, pero inicialmente encontramos varios disponibles, los cuales pueden ser ocupados por varios devotos sin bloqueos.

Satori boardgame juego de mesa

Al colocar un devoto podremos activar una de las dos mitades del altar, que describen dos acciones posibles. Si además coincide con el color del altar, que vemos en su borde inferior, los jugadores no deberán elegir entre las dos acciones, sino que activarán ambas.

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En el ejemplo superior un devoto naranja, que coincide con el color del altar, nos permite dos cosas distintas de izquierda a derecha: descartar una moneda y dos recursos (entre madera y piedra) para obtener una valiosa esmeralda. En la mitad derecha nos permite hacer una acción de Hikari, que nos dejará hacer avanzar un sol.

A modo general, los jugadores obtienen recursos que luego invertirán en distintos modos de ganar puntos, de los que hablaremos más adelante. Los recursos se invertirán de distintas maneras, especialmente para construir nuevos altares o construir la pagoda; en ambos casos nos permitirán colocar jokoros que son elementos que puntuaremos al final de la partida.

Para construir un altar deberemos pagar los recursos que soliciten los altares desplegados, elegiremos uno de ellos y lo colocaremos ya sea en un espacio vacío del tablero o sobre un altar ya existente, que no sea de fondo amarillo, que coincida con el color de la que cubrimos.

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Como vemos arriba, al colocarnos en una acción de construir altar podremos pagar los recursos que se indican a la izquierda de las losetas, ya sean dos monedas, dos maderas o dos piedras. Tras esto cogeremos la loseta que colocaremos sobre el tablero de la siguiente forma:

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El jugador ha tomado un altar de color naranja, con el que tapará otro altar naranja. Al colocarlo deberemos elegir una ornamentación, que en este caso muestra una acción de jokoro (el quemador de incienso). Al colocar el nuevo altar, el jugador que lo ha construido, en este ejemplo el azul, coloca un marcador de culto para identificar que fue él quien lo construyó. Esto cambia las acciones disponibles para los jugadores, pero reportará beneficios al que lo construyó.

A partir de ahora, cuando cualquier devoto se coloque en dicho altar, el jugador azul subirá un nivel en el marcador de ofrendas. Este marcador, más adelante, nos otorgará beneficios.

Los jugadores también pueden construir la pagoda para obtener puntos al final de la partida. La pagoda la podremos ir construyendo a medida que se avancen las rondas de juego. Dicha pagoda se compone de distintos niveles, los cuales nos darán puntos y desbloquearán nuevos lugares en los que colocar jokoros, y también de tejados, los cuales incrementarán el valor de los jokoros colocados por los distintos jugadores en la pagoda.

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En el ejemplo vemos que al encontrarnos en la tercera ronda, ya se ha podido construir el piso del segundo nivel, en el cual el jugador rojo ya ha colocado un jokoro para obtener puntos al final de la partida; así como un tejado en ese mismo nivel.

Para obtener tejados que luego podremos colocar en la pagoda, deberemos mover el sol y recibir beneficios por ello.

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Mediante las acciones de meditación y de Hikari, los jugadores colocan monjes en casillas vacías para, mediante el movimiento de la luz, o Hikari, podamos hacer llegar al sol a dicha posición y obtener la loseta asociada. En el caso de arriba, con un movimiento del sol, que puede ser antihorario o en sentido horario, el jugador movería el sol y obtendría la loseta que nos permite, inmediatamente, pagar una esmeralda para recibir tres inciensos. Tras esto, el monje se retira de dicho lugar, y pasará a estar disponible para la próxima ronda.

El incienso es muy importante en Satori. Los jugadores después de colocar un devoto podrán utilizar un incienso para mover su mano de plegaria a colocarse en una casilla distinta y obtener, con ello, una acción adicional:

Satori boardgame juego de mesa

Los niveles de incienso, limitados a tres, son escasos y valiosos. Al final de cada ronda en la que los jugadores estén a cero, perderán un punto.

Este formato de ronda se repite en cada una de las cinco que conforman la partida. Al final de la tercera partida los jugadores pueden, si quieren, revelar sus amuletos, recibidos al inicio de la partida, para completar el objetivo oculto, el cual suele dar algún recurso que nos vendrá bien durante las rondas restantes.

Tras la quinta ronda los jugadores pueden seguir los pasos descritos en el borde inferior derecho del tablero para resolver el final de la partida y obtener los puntos restantes para determinar el ganador:

Satori boardgame juego de mesa

Al final de la partida podremos revelar los amuletos si no lo hemos hecho ya. Tras esto se puntuarán los jokoros, que pueden estar colocados en altares o en los pisos de la pagoda. Los jokoros de la pagoda nos otorgan tantos puntos como jokoros multiplicados por tejados construidos. Por otro lado, los jokoro colocados en los altares nos dan tantos puntos por jokoro como altares de distinto color hayamos construido. Estas son las dos formas más importantes de puntuar, a la que sumaremos un punto por cada cinco recursos sobrantes, a excepción de las esmeraldas que dan un punto en sí mismo. Finalmente el jugador que construyó la parte más alta de la pagoda tendrá un modo de puntuar único que variará en cada partida.

Satori boardgame juego de mesa

El jugador con más puntos será el vencedor y habrá llegado a su máximo nivel de espiritualidad.


¿QUÉ ME PARECE?

Satori sorprende por lo vistoso en mesa y por proponer una selección de acciones que exige combar cualquier movimiento durante la partida mientras nos decantamos por una forma de puntuar nuestros Jokoros tras cinco escuetas rondas.

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Lo primero a destacar es que nos encontramos ante el primer juego de caja grande de la editorial sevillana Perro Loko Games. Este comentario más que anecdótico es importante por tener un ejemplo claro de una editorial con un corto pero excelente recorrido y que, tras varios éxitos en caja pequeña, se atreve con algo de mayor envergadura. En este sentido, no solo es un ejemplo de que con esfuerzo se puede editar un juego de autoría propia, sino que si se tiene buen ojo, como es el caso, tampoco se necesitan años a la espalda para hacerlo. Por lo pronto, tenemos un gran juego (tanto en tamaño como en calidad) que está generando la suficiente expectación como para rendir en ventas.

Satori boardgame juego de mesa

Satori nos propone una selección de acciones que se aleja de la colocación de trabajadores por no bloquear casillas. A diferencia de esta mecánica, en Satori intentaremos hacer coincidir colores para amortizar al máximo cada trabajador, lo que ya nos deja claro que combinar bien nuestras decisiones va a ser importante desde el principio. Esta selección de acciones incrementa en variedad a medida que la partida avanza, puesto que los propios jugadores irán construyendo nuevas casillas en las que colocarse, mejores que las iniciales y potencialmente rentables para el jugador que las haya edificado.

Esta ampliación de acciones en el desarrollo de la partida genera una sensación de mayores opciones pero también es una fuente de variabilidad, algo que hemos podido ver de un modo similar en The White Castle (su reseña aquí). Este es solo uno de los elementos cambiantes entre partidas, pero también un elemento de interacción, algo que tiene mucho protagonismo en Satori.

Si bien decíamos que no se aplican las restricciones propias de un worker placement, eso no hace que Satori sea poco interactivo. Encontramos varios elementos de interacción directa, como la construcción de la pagoda o la colocación de jokoros, y también indirecta, como la colocación en casillas de otros jugadores otorgándoles así avances en el marcador de ofrendas.

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Como ya hemos comentado en las reglas, los modos de obtener puntos son variados y la sensación de ensalada de puntos está muy presente. Aun así, independientemente de nuestro acercamiento, tenemos que tener presente que hay dos formas independientes de puntuar los jokoros, ya sea abriendo nuevas casillas de acción o colocándolos en la pagoda. Los jugadores deberán elegir por qué vía tirar, aunque no sea la única forma de avanzar a lo largo de la partida. Para que esta decisión aparentemente dicotómica no sea la única en la partida, el juego se apoya en los amuletos, los cuales sirven de rumbo en las primeras rondas, con un objetivo oculto que intentaremos cumplir. Con estos dos elementos ya tenemos una variación suficiente para, aún siendo un juego estratégico, tener que amoldarnos a cada escenario en cada nueva partida.

Las cinco rondas de Satori se sienten muy apretadas, obligándonos a pensar cada movimiento desde el principio. Para ello, los jugadores pronto verán que cada acción puede ser combinada y requiere de cierto apoyo en la mecánica del incienso. Este incienso es un recurso que nos permite hacer una acción adicional en nuestro turno, algo que se vuelve imprescindible en muchos momentos de la partida. Satori cuenta con que colocar un jokoro, elemento que supone una fuente importante de puntos de final de partida, siempre suele ser un paso interesante tras construir una pagoda. En este sentido, habitualmente querremos combinar estas dos acciones para no dejar un espacio vacío que nuestro rival pueda aprovechar, en especial a dos jugadores donde solo un jokoro por piso de pagoda puede ser colocado.

Satori boardgame juego de mesa

De la escalabilidad podemos comentar que es un juego que brilla más a un número elevado de participantes por varias razones: se abrirán nuevos altares con más frecuencia, permitiendo más variedad de acciones y más ocasiones de que los rivales nos hagan subir en el marcador de ofrendas; pero también se competirá más intensamente por colocar nuestros jokoros en los pisos de la pagoda, la cual posiblemente tenga más tejados construidos. A dos jugadores el juego se disfruta, se vuelve más rápido, pero las limitaciones en los jokoros de la pagoda y el ritmo de partida hace que cada movimiento deba ser más calculado y la interacción se diluya un poco. Se agradece el modo solitario de juego, el cual cuenta con una cara de tablero para el mismo. El funcionamiento del automa, que utiliza un color de jugador, se basa en reacciones a los turnos que nosotros llevemos a cabo, haciendo que sea bastante rápido de jugar y un reto en el que la puntuación final será bastante contenida, debiendo comparar nuestro resultado con una tabla de referencias.

La producción de Satori es visualmente impoluta, llena de detalles y elementos personalizados. No solo encontramos el pincel de Edu Valls, que tiene especial capacidad para transportarnos a escenarios orientales, sino que todo componente de madera viene personalizado para la ocasión. En resumen, encontramos troquel de varios tipos, para los múltiples elementos de juego, muchos de los cuales cuentan con formas alejadas de los clásicos rectángulos y fichas circulares. Todo el conjunto hace que el juego llene casi en su totalidad el volumen de la caja, que quedará exenta de aire una vez guardado, algo cada vez menos habitual.

Satori boardgame juego de mesa

En definitiva, Satori nos da una sensación de ensalada de puntos muy agradable y que se condensa en solo cinco rondas. Los jugadores tienen elementos ocultos al inicio de la partida y dos formas principales de puntuar a través de los jokoros, haciendo que debamos construir una estrategia en la que la interacción tiene un protagonismo marcado. Si bien no es un colocación de trabajadores y podremos compartir ubicaciones, los codazos en Satori están presentes a otros niveles, de forma directa e indirecta, haciendo que el juego sea una delicia con un tercer o cuarto jugador. Un producto cuidado y a la altura de la editorial que lo publica, que nos alegra que se atreva con algo más grande.



Pros

  • Un euro de gestión que viene repleto de buenas ideas y que nos fuerza a pensar cada una de las quince acciones de nuestra partida.
  • Una buena mezcla de estrategia y táctica, apoyada en unas acciones variables durante la partida de las que deberemos sacar la máxima rentabilidad y no beneficiar a los rivales.
  • Una producción cuidada y un estilo artístico evocador gracias a un excelente plantel de diseñador, ilustrador y editor.

Contras

  • Los jugadores perderán algo de la interacción que para nosotros caracteriza al juego si lo disfrutan a dos jugadores.

Este juego ha sido cedido por PerroLoko Games para poder redactar la reseña así como tomar las fotos. Gracias por el detalle.