Reseña de Kartel

Hoy os hablamos de otro pequeño juego familiar de Knizia que ha sido presentado en Essen por Helvetiq, manteniendo sus coloridas ediciones.

El juego ha sido diseñado por Reiner Knizia (Winner’s Circle (aquí su reseña), Medici (aquí su reseña)) contando con ilustraciones de Felix Kindelan (Kariba (aquí su reseña), DealMaker). Se trata de un juego de 2 a 6 jugadores con una edad mínima recomendada de tan solo 6 años, y una duración de escasos 15 minutos.


¿DE QUÉ VA?

En Kartel tomamos el rol de un comisario que pretende ir tras las siete pandillas más problemáticas de la ciudad. Con sus pasos decididos, irá atrapando a los maleantes del lugar e interceptando a sus jefazos para meterles en prisión.

En otras palabras, Kartel es un juego de roll&move en el que los jugadores se desplazan dependiendo de su tirada de dado y van tomando fichas de la mesa para intentar puntuarlas. El juego ofrece elementos interactivos dado que los puntos van en función de los jefes arrestados, por lo que más nos vale tener intereses comunes con otros jugadores.


¿QUÉ LLEVA EN LA CAJA?

La alargada caja contiene:

  • 42 tokens, seis en cada uno de los siete colores.
    • Cada color contiene un jefe, varios gansters y sacos de dinero.
  • Un tablero de prisión.
  • Un detective.
  • Un dado de seis caras personalizado, con valores de 2 a 4.

El juego, como la mayoría de Helvetiq, cuenta con un reglamento en español. Ya lo podemos encontrar en nuestro país gracias a Gen X Games, como otros de su catálogo como Kariba (aquí su reseña).


¿CÓMO SE JUEGA?

Para empezar una partida debemos colocar la prisión en el centro de la mesa, con capacidad para cinco jefazos, y rodearla con todas las fichas del juego. El comisario empieza entre dos fichas cualesquiera, con una posición inicial aleatoria, independiente para el desarrollo de la partida.

Nuestro objetivo es ganar puntos, los cuales obtenemos en función de las losetas que vayamos cazando y la situación del jefe de la banda correspondiente.

En cada turno, el jugador activo lanza un dado y avanza hasta tantas posiciones en sentido horario como indique su tirada. El dado solo contiene los valores dos, tres y cuatro, por lo que nuestro potencial desplazamiento medio es de tres posiciones. Es decir, si sacas un tres puedes moverte uno, dos o tres lugares, aunque siempre en sentido horario.

Un dado de madera sin todos los valores que esperas.

Allí donde el jugador acabe deberá tomar, obligatoriamente la ficha que se encuentre. De esta manera, los jugadores obtienen una ficha por turno, hasta que se desencadene el final de la partida, que será el momento en el que se intercepte al quinto jefe de pandilla.

En cada uno de los siete colores del juego, que representan las siete pandillas criminales de la zona, encontramos distintas fichas:

Podemos encontrar losetas de uno, dos o tres pandilleros en cada uno de los colores. También encontramos bolsas de dinero en los distintos colores. Por último, hay un único retrato de los distintos jefes el cual al ser tomado por un jugador no va a nuestra zona de personal, sino que acabará en prisión.

Debemos tener en cuenta como se puntúan las distintas fichas. Para empezar, los pandilleros solo nos otorgarán un punto por cada cara en la ficha si el jefe de su pandilla ha entrado en la cárcel. ¡Si se te escapa el jefe no vale de nada pillar a los delicuentes! De esta manera, si el jefe de un color entra en prisión, les daremos la vuelta a las fichas para indicar que nos darán puntos positivos. De lo contrario, al final de la partida nos restaremos un punto por cada pandillero cuyo jefe siga en libertad.

Con las bolsas de dinero pasa algo totalmente opuesto. Si nos llevamos sacos y el jefe de la pandilla sigue libre, nos llevaremos tantos puntos como bolsas indiquen las fichas. A diferencia de los pandilleros, si atrapamos al jefe no nos penalizarán por tener las bolsas, pero dejamos de ganar unos puntos que provienen de sobornos. ¡Las bolsas de dinero son apuestas más seguras!

Por último tenemos a los jefes de las bandas. Estos cuentan con un retrato único con un fondo del color que les representa:

Si un jugador coge una ficha de jefe de pandilla, en lugar de quedársela la colocará en prisión con su cara con barrotes boca arriba. ¡Lo hemos trincado!

Debemos tener en cuenta que, tras un ingreso en la cárcel, hay que ajustar las fichas de los distintos jugadores, girándolas por su cara apropiada, para indicar que los pandilleros nos darán puntos y las bolsas de dinero los dejarán de dar. ¡No te olvides!

Como vemos ahí arriba, solo hay hueco para cinco jefes en la cárcel. De esta manera, en el momento en que el quinto mafioso entre en la trena, la partida verá su fin y pasaremos a contar los puntos correspondientes para determinar el ganador.


¿CÓMO QUEDA EN LA MESA?

Posiblemente tardes tanto en formar la circunferencia de fichas como en jugar la partida. Dada la cantidad de fichas, deberemos tener espacio suficiente para poder dispersarlas cómodamente por la mesa y ponernos a jugar. Cada participante requiere un pequeño espacio para mostrar las losetas que vaya adquiriendo y nada más.


¿QUÉ NOS PARECE?

Kartel es un juego sencillo y familiar que se une al montón de propuestas de Knizia de este pasado 2018.

Junto con DealMaker, del cual os hablaremos en cuanto podamos, este Kartel es una de las dos propuestas de caja alargada que tiene en común una interesante interacción entre jugadores. Aunque en DealMaker la interacción será mucho más intensa y constante, nos ha gustado esta línea que, sin estar así predefinida, ha abierto Helvetiq con estos dos juegos que proponen reglas sencillas pero una gran dependencia del grupo, de sus ganas de jugar, y de su modo de actuar.

Si algo hay que destacar es que, bajo esas sencillas reglas que no permiten tomarse demasiado en serio una partida, subyace esa capa de alianzas necesarias para no entorpecernos los unos a los otros. Dado que las decisiones vienen dictadas por el dado, la ficha que vayamos a coger dependerá no solo de lo que tengan nuestros rivales, sino de los comportamientos que puedan tener ellos hacia nosotros en otros turnos. No hay espacio para la discusión o para vincularse con nuestros tratos como en Kings’s Struggle (aquí su reseña), ni se le asemeja en profundidad, pero hace que sea un poco más interesante, más allá de un roll and move.

Lo peculiar es que por mecánicas y por simpleza, el juego es apto para los más peques aunque, sorprende el tema elegido para un juego con el que podemos jugar con un niño de seis años. Aun así, el tema se muestra desenfadado y cómico, dejando de lado que se trate del encarcelamiento de capos de la mafia.

En cuanto al número de jugadores, dada la interacción en forma de volátiles alianzas, hacen que este juego luzca más a partir del cuarto jugador, haciendo que las posibilidades de tener intereses comunes con nuestros rivales aumente. En este caso, ese aumento de jugadores no va de la mano de un aumento del caos o el descontrol, puesto que los dados son los que, en gran medida, nos obligarán a actuar con un escaso margen de decisión. Sin duda, por todo esto tiene un objetivo bien claro, y es servir de filler en grupos grandes donde la edad no nos va a importar demasiado y todos vamos a poder pasarlo bien.

Los siete jefes de la mafia en persona.

Por suerte, y aunque el juego ya incluye reglamento en español y no depende de idioma, el juego cuenta con distribución en nuestro país por parte de Gen X Games, haciendo que sea fácil encontrarlo en cualquier tienda online, como la mayoría de juegos del vistoso catálogo de Helvetiq, incluido Kariba, que ya os reseñamos.

En resumidas cuentas, un juego de Knizia en el que no vemos un diseño brillante, sino unas mecánicas sencillas y fácilmente abordables que pretende lucir bien en mesa y enganchar como tentempié a un grupo potencialmente grande de jugadores. En este caso el dado nos va a limitar en gran medida nuestras acciones, por lo que nuestras decisiones irán encaradas a las intenciones que podamos predecir de nuestros rivales, haciendo que se genere una falsa sensación de alianza y de objetivo común, que dará lugar a risas y desenfado, sin mayores pretensiones.


PUNTOS POSITIVOS

  • Familiar interactivo: que puede entender hasta el más pequeño de la casa, gracias a dos reglas principales y el roll&move como eje central en una experiencia poco atrevida pero resultona de Knizia.
  • Bien producido: como viene siendo habitual en Helvetiq. Con una caja de dimensiones atípicas pero que conjunta bien con DealMaker, del que os hablaremos pronto.
  • Duración contenida: haciendo que dentro de los fillers pueda cuadrar, especialmente en grupos de hasta seis jugadores.

PUNTOS NEGATIVOS

  • Azaroso: provocando que el dado nos limite mucho en las decisiones, forzándonos a tomar un mal menor como alternativa.
  • Escasamente original: con unas mecánicas nada rompedoras que nos recuerdan que para el doctor no es fácil mantener el ritmo, teniendo diseños menos memorables.

Este juego ha sido cedido por Helvetiq para poder redactar la reseña así como tomar las fotos. Gracias por el detalle.

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