Reseña de Miau Guau Galletas

Hoy os hablamos de una novedad de SD Games. Se trata del curioso Miau Guau Galletas.

Se trata de un diseño de Chih-Fan Chen (Flip City, Harvest Island) que viene ilustrado por los colores pastel de Reola (artista asociado a la editorial taiwanesa BigFun Games). Es un juego corto, de 15 minutos de duración, que puede ser disfrutado de 2 a 6 jugadores con una edad mínima recomendada de solo 6 años.


¿DE QUÉ VA?

Las galletas están a solo 14 pasos de ti. Huelen bien, llevan vainilla y están recién horneadas. ¿Te atreves a cogerlas? Solo recuerda que, si haces un paso en falso y te pasas de largo, despertarás a tu dueño y te habrá pillado con las manos en la masa.

Así, Miau Guau Galletas propone un juego de gestión de mano en el que deberemos valorar los riesgos para intentar conseguir una suma de 14 puntos sin excedernos.


¿QUÉ LLEVA EN LA CAJA?

El contenido de la caja exageradamente grande contiene:

  • 33 cartas cuadradas.
  • 9 galletas de plástico.
  • 9 marcadores de advertencia.

¡Eso es todo! Junto con un reglamento de escueto tamaño, dadas las escasas reglas que os contaremos a continuación. Se trata de un juego totalmente independiente de idioma, aunque el reglamento ha sido traducido para su edición en español de SD Games.

Las galletitas estarán bien oxigenadas con tanto aire en la caja.


¿CÓMO SE JUEGA?

La partida la preparamos en pocos segundos: baraja las cartas y reparte tres a cada jugador. Coloca las crujientes galletitas a un lado y los marcadores de advertencia cerca de los jugadores.

El objetivo del juego es sencillo. Se trata de obtener galletas, que nos otorgarán puntos, mientras que las advertencias nos restarán puntos al final. ¡Ten cuidado con lo que sumas!

En cada turno, los jugadores llevarán a cabo los siguientes pasos:

  • Robar una carta, para llegar a tener cuatro en su mano.
  • Usar una de las cartas de su mano para colocarla sobre la mesa, respetando las posibles limitaciones que hayan aparecido.
  • Comprobar la suma de las cartas del centro de la mesa:
    • Si suman menos de 14 puntos, la ronda continúa con el siguiente jugador.
    • Si suman exactamente 14 puntos, el jugador activo obtiene una galleta y se retiran las cartas del centro para empezar una nueva ronda.
    • Si suman más de 14 puntos nos han pillado. Obtenemos un marcador de advertencia y retiramos las cartas del centro para empezar una nueva ronda.

Detalle de las galletas, a la izquierda, y los marcadores de advertencia. ¡Intenta no pasarte de 14!

La baraja de 33 cartas contiene una serie de cartas numéricas y nueve cartas especiales, con tres copias de cada una de ellas. La distribución de las cartas es curiosa. Mientras que los valores van del 2 al 6, encontramos seis copias, divididas en tres cartas con gatos y tres con perros, de los valores 2, 3 y 4. De valor 5 y 6 solamente encontramos tres copias y son exclusivamente de perro. ¡Ya veréis que consecuencias puede tener esto en unas pocas líneas!

Encontramos cartas de valores entre 2 y 6 que mostrarán un gato o un perro. ¡Intenta guardar algún perro en tu mano!

Ahora os contaremos para qué sirven las cartas especiales:

No podía faltar la típica carta de invertir el orden de juego. Por desgracia, no queda claro como funciona a dos jugadores ya que no viene especificado en las reglas. Entendemos que no tiene un efecto más allá que el de usar una carta que no altera la suma de la fila de cartas.

¡No solo podemos sumar! Con esta carta restaremos uno a la suma de la fila, pudiendo frustrar los planes del siguiente jugador.

Si alguien usa esta carta limitará el resto de la ronda de forma significativa… A partir de este momento solo podremos usar cartas con perros, como las que vemos en la fotografía. Como dijimos más arriba, la mitad de las cartas de valor 2, 3 y 4 son de gatos, por lo que podemos perder opciones de nuestra mano y es interesante guardar algún perro en la mano por si se juega esta carta.

La partida finaliza cuando se acaben las fichas de advertencia o las galletas, aquello que ocurra primero. Tras esto, deberemos sumar los puntos de cada jugador para determinar el ganador. Las galletas nos otorgan +7 puntos y las advertencias -3.

Un ejemplo de puntuación final: (7*3)-3 = 18 puntos.


¿CÓMO QUEDA EN LA MESA?

No necesitaremos una mesa gigante para sacar este juego. Necesitamos un espacio para ir colocando la fila creciente de juego, así como para colocar las galletitas y las fichas de alerta. Fuera de esto, cada jugador debe guardar sus botines frente a sí y ya tendremos todo lo necesario para jugar.

Partida empezada a dos jugadores. Uno de ellos acaba de colocar el 3, que solo podía contener un perro puesto que se usó la carta de SOLO PERRO anteriormente. Al sumar exactamente 14 puntos se llevará una galletita y empezaremos una nueva ronda.


¿QUÉ NOS PARECE?

Miau Guau Galletas es un filler de gestión de mano que será recordado por su aspecto.

Si en un mes pregunto al grupo de colegas con el que jugamos si recuerdan Miau Guau Galletas, estoy convencido de que dirán «¡Ah, sí, el juego que incluye unas galletitas de plástico!». Y eso, en efecto, define de forma muy concisa lo que este proyecto aporta.

Si nos centramos en sus mecánicas, no esperéis que sorprenda a nadie que lleve un centenar de juegos. El juego nace de la sencillez y no pretende introducir ningún concepto nuevo. Por el contrario, pretende que la experiencia sea rápida y amena, en la que el azar va a tener mucho que decir, por lo que no podremos fustigarnos ante una derrota.

En cuanto a producción, Miau Guau Galletas es un juego que va a entrar por los ojos. Su edad mínima hará que, si lo sacamos ante un minijugón de seis añitos, captemos su atención sin demasiado esfuerzo. A los mayores, aunque no lo creáis, también nos gustó coger esas galletitas y, en definitiva, luchar por ellas. La caja y las cartas son coloridas, éstas con unas tonalidades pastel muy simpáticas. La dimensión de la caja, por desgracia, es desproporcionada para su contenido, cosa que molesta a aquellos que luchan por liberar unos centímetros cúbicos de sus Kallax.

No hace mucho hablábamos de London after Midnight 2 (aquí su reseña), juego del que comentábamos el escaso margen de maniobra que ofrecía y el elevado azar durante la partida. Curiosamente, en este juego nos encontramos ante un escenario muy similar. En el juego que hoy nos atañe, permite manejar cuatro cartas en la mano, por lo que puedes tomar decisiones y planear, de forma difuminada, el próximo turno. A largo plazo es inevitable imaginar o deducir los valores de las cartas que quedan por salir. Aunque el juego nos permite contar las cartas hasta cierto punto, tiene elementos que destrozan el interés en llevar la cuenta ya que, aunque tu mente maravillosa te permita recordar toda la pila de descartes, si alguien saca una carta de SOLO PERROS tus cálculos se verán frustrados y de nada servirá. Ese simple mecanismo me parece agradable, dejando que el juego se mantenga dentro de un espectro de filler azaroso.

Sorprender no nos sorprendió en nada, más allá que en sus galletitas. El juego no ofrece más elementos a destacar que lo descrito, haciendo que el juego solo sea memorable para aquellos que no hayan probado ya otros juegos de cartas de corte sencillo.

En cuanto al número de jugadores, aunque se disfrute a dos, se enriquece mucho de más participantes. Esto otorga que, alejándose de un toma y daca entre la pareja de jugadores, haya más espacio hasta tu siguiente turno y, estadísticamente, se dividan entre todos esas galletas y esas penalizaciones por excedernos. No aporta algo material y palpable, pero su corte simple y simpático, en el que se espera que las risas tengan presencia, se propicia en situaciones en las que más de dos se sientan alrededor de la mesa.

En resumen, se trata de un juego de gestión de mano donde las cartas recibidas tendrán mucho que decir. Aun así, con el margen de maniobra que ofrece, podemos disfrutar de un control parcial, pero placentero, de lo que nos rodea. Muy encarado a que las rondas se ganen o pierdan de forma inesperada, suscitando risas y ofreciendo partidas rápidas y superficiales, es un juego que nos llama la atención por las galletitas incluidas en su caja. Tras esto, el propio autor lanzó Just Waffle, un juego que parte de la misma base, intentando buscar la suma exacta, en este caso de 15 puntos, para obtener unos beneficios o una penalización si nos excedemos del valor referido. Con todo esto, nos encontramos ante un juego que no revoluciona ningún aspecto, ni combina mecánicas de alguna forma exótica, aunque puede tener cabida en algunas ludotecas si se busca un filler dinámico y azaroso.


PUNTOS POSITIVOS

  • ¡Galletitas!: cosa que llama la atención al momento. Incluir plástico de este tipo, más usual en cocinas de juguete que en juegos de mesa, es una llamada para los más pequeños.
  • Distendido y dinámico: especialmente dadas las altas dosis de azar que desprende. Se trata de un juego en el que se juega con cuatro cartas, que gestionaremos del mejor modo posible, con el control parcial que eso supone. Disfruta de las risas y no te frustres con algunas cartas.

PUNTOS NEGATIVOS

  • Sin mecánicas revolucionarias: por lo que puede no cuadrar en algunas ludotecas. Es difícil justificar adquirirlo si tienes varios fillers de cartas que cumplan funciones similares.
  • Caja sobredimensionada: donde caben cuatro veces los componentes incluidos. Es bonita, pero no podemos justificar estos tamaños, especialmente aquellos que tenemos ya varios cientos de juegos.

Este juego ha sido cedido por SD Games para poder redactar la reseña así como tomar las fotos. Gracias por el detalle.

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