Reseña de Ulanga

Hoy navegamos por el tortuoso río Ulanga en este nuevo título de GDM.

Se trata de un diseño de Viktor Bautista i Roca (Nonaga (aquí su reseña) que cuenta con los colores de la maravillosa Amelia Sales (Shikoku (aquí su reseña), Dragons (aquí su reseña)). Es un juego que puede disfrutarse de 2 a 4 jugadores, con una duración aproximada de media hora y una edad mínima recomendada de 8 años.


¿DE QUÉ VA?

A bordo de los barcos de vapor, los jugadores intentan controlar los botes para repartir las entregas a las distintas aldeas por las que pasa el río Ulanga. ¡Cuidado con los giros inesperados del resto de jugadores!

En este juego encontramos una ligera gestión de mano para intentar completar nuestros desplazamientos de punto a punto antes que nuestros rivales. Jugando con la intuición y con un factor de azar palpable, Ulanga se muestra familiar y con margen para las risas, sin pretender un control milimétrico en su desarrollo.


¿QUÉ LLEVA EN LA CAJA?

El contenido de la caja es:

  • 12 losetas de río, con 8 tramos rectos y 4 cruces.
  • 110 cartas, divididas en 42 cartas de puerto y 68 de movimiento.
  • 20 fichas de puntuación.
  • 12 fichas de ancla.
  • 2 barcos, con unas peanas excesivamente estrechas.

De los componentes, destaca más el cartón que las cartas. Como viene siendo habitual, GDM apuesta por la calidad/precio, haciendo que los PVP sean contenidos a cambio de unas cartas poco memorables. El grueso del cartón sí que es agradecido y os alegrará saber que hay componentes adicionales para aprovechar al máximo el troquel: hay más fichas de ancla y barcos por si nos marcamos un Titanic en Ulanga y perdemos alguno de los botes imprescindibles para jugar. ¡Un puntazo!


¿CÓMO SE JUEGA?

En Ulanga los jugadores llevarán a cabo turnos hasta que un jugador haya perdido sus tres anclas o se hayan agotado las fichas de puntuación del centro de la mesa.

El objetivo de los jugadores es intentar conducir a los dos barcos a los puertos que coincidan con las cartas de su mano para poder puntuarlas y evitando que las restricciones les impidan jugar cartas en su turno, haciendo que nos atranquemos y perdamos una ancla.

Al inicio de la partida se genera una reserva central de losetas de puntuación, compuesta por cinco fichas por jugador.

Antes de comenzar la partida, deberemos generar un río con las losetas. Los jugadores deben crear un río de la forma que más les apetezca, aunque cuánto menos circular sea el recorrido más se puede alargar la partida, por las dificultades de conducir las barcas a los destinos deseados. ¡Sé creativo!

Cada jugador empieza con tres anclas, que son las vidas en Ulanga, y cinco cartas en la mano, cuatro de movimiento y una de puerto. Estas cartas se distinguen por su reverso en verde, las primeras, y azul las segundas, y se irán obteniendo durante la partida de dos mazos independientes.

En cada turno los jugadores deben usar una carta de su mano, ya sean de movimiento o de restricción, y luego robar hasta reponer su mano. Inicialmente robaremos hasta tener cinco, pero este valor aumenta a medida que perdamos anclas. Cada vez que los jugadores deban robar cartas, podrán hacerlo de cualquiera de los dos mazos, haciendo que las proporciones de cartas sean importantes, especialmente al conocer los dorsos de cada mazo y las cartas que tienen nuestros rivales.

CARTAS DE MOVIMIENTO: Las cartas que usaremos más a menudo son las de movimiento, las cuales nos permiten desplazar a los barcos. En Ulanga encontramos dos barcas de vapor, que inicialmente serán colocadas en puertos aleatorios.

Detalle de los puertos. Las letras permiten identificar los puertos en los que debemos atrancar para puntuar la carta coincidente. Como vemos a la izquierda, no todos los puertos tienen una carta de puntuación asociada.

Estas cartas de reverso verde nos permiten mover el barco de modos muy variados:

Algunas cartas nos indican cuantos puertos avanzamos y en qué sentido lo haremos. Otras nos indican que avancemos hasta el próximo puerto de un determinado color. ¡Piensa bien que es más eficaz para ti!

En Ulanga se juega mucho con la orientación de los barcos, dado que las cartas de movimiento nos indican hacia que sentido debemos desplazarlos:

La proa del barco está señalada con las flechas negras mientras que la popa es blanca. ¡Fíjate bien!

Tras realizar cualquier desplazamiento, si cualquier jugador tiene una carta con la letra del puerto en el que ha finalizado el barco, puede bajarla sobre la mesa y puntuarla. Ese jugador obtiene una loseta de puntuación y tendrá 2 puntos más en su poder.

En el ejemplo encontramos un barco atrancado en el puerto Z, por lo que podríamos bajar una de las cartas que vemos para puntuarlas. Para hilar fino debemos tener en mente que hay dos copias de cada uno de los puertos, por lo que a veces no seremos los únicos en puntuar.

CARTAS DE RESTRICCIONES: Si, por el contrario, bajamos una carta de reverso azul en nuestro turno, en lugar de mover barcos haremos que se añada una restricción para todos los jugadores de la mesa.

Las cartas de restricción prohíben movimientos hasta que algún jugador no pueda bajar una carta en su turno.

Con estas cartas, hacemos que no puedan bajarse las cartas de movimiento asociadas a su simbología. Estas restricciones también afectan al jugador que las ha bajado y serán descartadas cuando alguien pierda una ancla.

Y es que si en tu turno no puedes jugar cartas de movimiento, dadas las actuales prohibiciones, o añadir una nueva prohibición, que no puede coincidir con las ya bajadas hasta el momento, acabarás de sufrir un pequeño accidente y deberás voltear una ancla de las tres que tienes.

Cada ancla que conserves al final de la partida otorga +3 puntos de victoria, mientras que cada vez que perdamos un ancla haremos que el tamaño de nuestra mano aumente, por lo que acabaremos el turno con más cartas en la mano y tendremos más posibilidades en el futuro.

Cuando alguien tiene un accidente, además de voltear un ancla, todas las prohibiciones serán descartadas y volveremos a ser libres para movernos a nuestro antojo.

Si al final del turno de un jugador ha obtenido la última loseta de puntuación o alguien ha perdido su última ancla, la partida termina.

La puntuación final de cada jugador es la suma de las fichas de puntuación, que otorgan +2 puntos, y las anclas sin voltear, que otorgan +3. El jugador con una mayor suma será el vencedor. ¡Has navegado muy bien a través de Ulanga!


¿CÓMO QUEDA EN LA MESA?

Ulanga ocupará tanto como nuestra creatividad decida a la hora de hacer el río. Fuera del mismo solo necesitamos colocar los pocos tokens y los dos mazos de robo, con sus respectivos descartes.

Partida a tres jugadores, con un angosto río sin formato cerrado, por lo que no se recomienda para la primera partida, ¡pero sí para la segunda!


¿QUÉ NOS PARECE?

Ulanga es un juego sencillo y fresco que combina varios elementos de forma armónica.

Encontramos otro título de GDM que pretende, y consigue, encajar bien en el ámbito familiar sin prescindir de algún elemento original. En este caso, no solo encontramos una temática distinta, como ya pasaba en Shikoku (aquí su reseña), sino que mantienen una interacción palpable, tanto directa como indirecta.

Puede que tras leer el reglamento no encontremos grandes originalidades en este juego, pero si nos paramos a ver la suma de todos los elementos encontramos que se trata de un juego ligero pero atractivo, con decisiones pequeñas pero interesantes en cada uno de nuestros turnos.

Para poder jugar adecuadamente a Ulanga deberíamos saber que cada puerto tiene dos cartas asociadas. Con ese pequeño detalle ya podremos gestionar mejor uno de los riesgos de este título: acabar en un lugar que otorgará puntos a un rival. Otra opción es aparcar en puertos sin letras, pero esa alternativa no siempre estará en nuestra mano. Otra pequeña elección que marca la diferencia es la elección del mazo del que robamos. Aunque a priori pueda parecer que elegir mazo azul o mazo verde pueda ser algo banal, siempre buscando el «un poco de todo», hay que tener en cuenta algo que percibiremos en la primera partida, y es que en Ulanga las partidas son una montaña rusa. Mientras que inicialmente no habrá prohibiciones, y todas las cartas de nuestra mano puedan hacer que alguno de los barcos se muevan, la cosa cambia cuando un jugador empieza a usar cartas que limiten nuestra libertad. Como veréis al poco de empezar a jugar, el hecho de que alguien prohíba acaba empujando al resto a hacer lo mismo, de modo que entraremos en una tónica, más o menos prolongada, de prohibiciones, momento en el que entra el juego el multiuso de las cartas. Estas cartas son limitadas, y el desenlace, después de que nadie más pueda prohibir, es que alguien pierda una de las valiosas anclas. De esta manera, durante el desarrollo de la partida, la intuición tiene un papel más que anecdótico, tanto a la hora de intuir los puertos y las intenciones del resto de jugadores, como a la hora de prepararnos para la ronda de prohibiciones que se pueda estar cociendo en la mesa.

Detalle de los puertos.

Más allá de estas decisiones, hay que tener en cuenta que el peso del azar no es bajo, precisamente. Es un juego basado en cartas y, aunque se ha intentando disminuir separando las cartas en dos mazos, el peso de la fortuna es palpable. Es algo que deberemos tener en cuenta cuanto estemos jugando a este título que, lejos del control que ofrece Nonaga (aquí su reseña), se presenta un juego de corte familiar y más encarado a pasarlo bien que a quemar nuestras neuronas.

A nivel de producción cabe destacar que, pese a un fallo en una de las caras de una loseta, que muestra la letra «G» erróneamente, cosa que se soluciona usando su otra cara gracias a la producción de las losetas a doble cara, nos encontramos ante unos buenos elementos de grueso cartón. No solo encontramos una notable calidad, sino que habrá tokens por encima de los necesarios, aprovechando las planchas al máximo, por si perdemos algún componente en el futuro. Las cartas, por su parte, no son tan impresionantes. Parece que el gramaje y acabado de las mismas es idéntico en los nuevos lanzamientos de GDM. En Ulanga no encontramos necesidad de barajar de forma frecuente las cartas, pero se echa de menos un acabado linen o un peso mayor en estos elementos, al menos si lo comparamos con el cartón. En este sentido, cabe destacar la prioridad de dejar unos precios muy contenidos en sus productos, pero que a los amantes de las calidades puede disgustar.

En definitiva, Ulanga es un juego fácil de explicar, algo habitual en el catálogo de GDM. A diferencia de Nonaga (aquí su reseña), del mismo diseñador, en este título se nos propone un menor control, con un peso importante del azar. Pese a ello, se presenta un juego táctico y muy interactivo, haciendo que nos haya ofrecido grandes momentos con una serie de elementos que, sin ser rompedores, combinan de una forma sólida y simpática.


PUNTOS POSITIVOS

  • Para toda la familia: se trata de un juego con turnos sencillos, algo que viene siendo habitual en los juegos de caja mediana de la editorial, pero que mantiene el peso en las decisiones.
  • Un diseño gráfico atractivo: de nuevo con la magia de Amelia Sales, nos transporta a un entorno verde y selvático, demostrando que el tema puede ser exótico si te lo propones.
  • Interactivo: haciendo que el juego tenga momentos divertidos dada la interacción indirecta, casi casual, en algunos casos, además de la mala baba de las prohibiciones, su modo más directo de interactuar con los rivales.

PUNTOS NEGATIVOS

  • Un factor azar importante: debemos tener claro que las cartas son el elemento principal del juego y el control no es tan estricto como algunos querrían. Debemos jugar con ese factor y disfrutar de ese caos que generará risas en los ambientes adecuados.

Este juego ha sido cedido por GDM Games para poder redactar la reseña así como tomar las fotos. Gracias por el detalle.

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