Reseña de Nonaga

Hoy os hablamos de otro juego de caja pequeña de Steffen Spiele. Se trata del abstracto Nonaga.

El juego ha sido diseñado por el autor nacional Víktor Bautista i Roca. Se trata de un juego exclusivo para parejas, con una duración aproximada de unos 15 minutos y una edad mínima recomendada de 8 años.


¿DE QUÉ VA?

En Nonaga encontramos un juego abstracto con dos componentes básicos en el que debemos juntar nuestros tres peones que se desplazan por una superficie que iremos modificando en cada uno de los turnos, haciendo que el tablero cambie de forma. Un juego directo y sencillo de asimilar.


¿QUÉ LLEVA EN LA CAJA?

El contenido de la pequeña caja es el siguiente:

  • 19 fichas redondas en madera natural.
  • 6 peones, tres en negro y tres en rojo.

Como veis, son pocos los elementos necesarios para jugar a este abstracto, todos ellos fabricados en madera y acabados de forma notable. Las reglas vienen, como de costumbre en la editorial, en varios idiomas, incluyendo el nuestro.


¿CÓMO SE JUEGA?

En Nonaga cada partida empieza de la misma manera. Las fichas que conforman el tablero tienen una disposición inicial, así como los tres peones de cada color, que estarán separados entre ellos en cada una de las seis esquinas que tendrá ese hexágono inicial.

El objetivo en este juego es tener a nuestros tres peones adyacentes entre ellos. De esta manera, el primer jugador que consiga unir los tres peones será el vencedor.

Para ello, en cada turno moveremos un peón según las reglas de desplazamiento y luego modificaremos el tablero de juego moviendo una de las fichas circulares de madera.

MOVER EL PEÓN

Debemos mover uno de nuestros tres peones en línea recta hasta la posición más lejana posible. Es decir, debemos desplazar al peón tanto como podamos, en alguna de las, como máximo, seis direcciones posibles sin poder interrumpir el movimiento antes de que esto suceda.

De ahí la importancia de la segunda mitad del turno que nos permite ir modificando el tablero de juego y poder ayudarnos a generar un escenario que nos permita juntar nuestras piezas o, por el contrario, complicárselo a nuestro rival.

MODIFICAR EL TABLERO

Tras mover el peón debemos coger una ficha del tablero que no tenga ningún peón encima y desplazarla a cualquier otro lugar del tablero. No podemos mover la ficha que desplazó nuestro rival en el turno anterior, para evitar situaciones de tablas. Tampoco podemos desplazar fichas que no salgan de su sitio, por lo que solo podremos coger fichas de la periferia que, después, podemos mover a cualquier lugar del tablero siempre que quede tocando, al menos, dos fichas del tablero.

Con esto podremos ir cambiando la forma del tablero a nuestro favor dando lugar a formas muy variadas durante la partida.

¡Eso es todo!


¿CÓMO QUEDA EN LA MESA?

El juego requiere un pequeño espacio para ser desplegado. Pese a ello, es importante saber que la forma del tablero de juego irá cambiando, por lo que no es recomendable jugar en mesas donde quepa su hexágono inicial sin margen, dado que seguro que se modificará mucho su forma y orientación durante el desarrollo de la partida.


¿QUÉ NOS PARECE?

Viktor Bautista ha diseñado un juego sencillo pero interesante que nos ofrece unas partidas cortas pero intensas con muy pocos componentes.

Otro juego más de Steffen Spiele. Otro juego más con madera, caja pequeña y un sistema de juego abstracto. En este caso de autor nacional, con uno de los juegos que, en su momento, probé sin tenerlo, usando materiales alternativos. Y es que Nonaga es un juego que antes de llegar a muchas tiendas, una gran cantidad de jugones había fabricado en casa con tuercas u otros materiales alternativos. Por suerte, Steffen Spiele ofrece un producto visualmente agradable, en una caja justa para lo que lleva y con una edición que encaja con la de POK (aquí su reseña) o 27.

Nos ha gustado, como ya pasaba con los otros juegos de la editorial, el tamaño de la caja que permite que lo llevemos a tantos sitios como nos pueda surgir la oportunidad. Aunque su despliegue crezca y no sea del todo predecible, tampoco ocupa un gran espacio al ser jugado, haciendo que el juego quepa en cualquier equipaje de mano o bolsillo de chaqueta. En ese sentido, se agradece que estos juegos abstractos no sean editados en cajas grandes como la serie GIPF ni en cajas preciosamente incómodas como Onitama.

Y es fácil tener una ocasión de jugar a Nonaga ya que, siempre que seamos dos y solo dos, es una alternativa rápida a la que es difícil oponerse por su facilidad en reglas y en desarrollo. Es de estos juegos que se entienden tras la primera partida y que van cobrando sentido tras algunas más. El desplazamiento de las fichas del tablero es algo que, como pasa con la disposición inicial de los aros de YINSH (aquí su reseña), va teniendo mayor importancia a medida que sabemos jugar. De esta manera, sin poderse llamar curva de aprendizaje, vamos encarando de una forma distinta las partidas, comprendiendo una mecánica que en ningún momento se muestra opaca, pero que tiene su misterio inicial.

Uno de los temas que pueden preocupar a los más entendidos en esto de los abstractos es que, dado el tamaño del tablero y la sencillez de reglas, pueda pecar de baja rejugabilidad. Sin poder entrar al detalle, y con varias docenas de partidas, especialmente cambiando de rival, no he encontrado problemas con eso, pero sobre el papel puede parecer que nos encontramos ante un puzzle en el que cada jugar evita que el rival encaje ese peón en el lugar adecuado y esperamos, uno del otro, algún mal turno para acercarnos a nuestra resolución. Evidentemente, esto es lo que pasa en muchos abstractos más, no es nada específico de Nonaga, ni algo que reprocharle, pero puede que sea una sensación mayor al ver un juego tan humilde en componentes y extensión. Pese a todo, sigue ofreciendo una gran cantidad de partidas y de opciones de desarrollo, sobre todo por el movimiento del tablero de juego, que no son esperables en un juego de estas dimensiones.

Por todo esto, nos encontramos ante un juego pequeño y fácil de sacar a mesa, tanto por su duración como por sus reglas. Un abstracto con una bonita edición que nos permite acercarnos a la victoria de distintas maneras gracias a ese tablero que iremos cambiando, mano a mano, entre el rival y tú.


PUNTOS POSITIVOS

  • Una caja pequeña: haciendo que podamos llevarlo con facilidad para cualquier viaje. Su extensión en mesa puede ser algo problemática en una mesa de avión, pero con poco más tenemos espacio para jugarlo en cualquier otro lugar, como una cafetería, en contraposición a las grandes cajas de la serie GIPF.
  • Duración contenida y fácil de explicar: en unos dos minutos estaremos jugando a unas partidas de cuarto de hora, cosa que aumenta las probabilidades de adicción y facilita las ocasiones de revanchas.
  • Otra pieza más en la colección: que junto a POK (aquí su reseña), 27 o Ringo, forman una colección que, dado su tamaño y solidez, podrían estar en cualquier ludoteca de alguien que disfrute con los abstractos.

PUNTOS NEGATIVOS

  • Menos rejugable que otros: al menos sobre el papel. Especialmente por su menor libertad de movimiento y escasa extensión del tablero.

Este juego ha sido cedido por Steffen Spiele para poder redactar la reseña así como tomar las fotos. Gracias por el detalle.

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