Hoy os hablamos de otro vistoso juego de itten. En este caso hacemos referencia a Here Comes the Dog.

El juego ha sido ideado por Naotaka Shimamoto (Tokyo Highway (aquí su reseña)) y el diseño gráfico corre a cargo de Yoshiaki Tomioka (HATSUDEN, Tribe). Se trata de un juego de 2 a 4 jugadores, que dura unos 30 minutos y tiene una edad mínima recomendada de 9 años.


¿DE QUÉ VA?

En Here Comes the Dog tomamos el control de una pequeña tribu alrededor de una hoguera. Mientras el fuego arda todo va bien, pero las cosas se pondrán tensas cuando se acabe el carbón o la carne que estamos asando. Dependiendo de qué pase primero, podremos domesticar unos perros para que se unan a nuestra tribu o, por el contrario, éstos mismos nos atacarán en busca de carne caliente y fresca. ¡Cuidado con la hoguera!

Bajo un tema tan peculiar y una producción visualmente impactante, encontramos un juego de push-your-luck en el que a base de dados deberemos tomar sencillas decisiones respecto a seguir lanzado, y ver que nos depara la fortuna con un escaso control, o intercambiar recursos de nuestra mano.


¿QUÉ LLEVA EN LA CAJA?

La cuadrada y roja caja contiene:

  • 25 perros.
  • 12 aldeanos.
  • Una base para la hoguera.
  • Un fuego para la hoguera.
  • Un dado contador de rondas.
  • Tres dados personalizados con colores en sus caras.
  • 9 palos de carne, en madera natural.
  • 7 palos de carbón, pintados en negro.
  • 5 palos de fuego, pintados en rojo.

Como viene siendo habitual en itten, tanto la caja como lo que contiene la misma cuentan con una calidad más que notable. La gruesa caja esconde un buen puñado de madera con formas personalizadas. Tanto la innecesaria pero temática hoguera como los aldeanos y los perros, cuentan con un buen acabado. Los dados tienen caras personalizadas y los recursos son muy similares a los clásicos depresores linguales, algo que ya vimos en Tokyo Highway (aquí su reseña).


¿CÓMO SE JUEGA?

Para empezar una partida deberemos montar la hoguera. Esta hoguera estará formada de palos de madera en tres colores: la carne en madera natural, el carbón en color negro y el fuego en color rojo. Cada jugador, además, toma a tres habitantes para formar su tribu. Los perros se quedan a un lado por el momento.

Detalle de los tres tipos de recursos. De izquierda a derecha tenemos carbón, fuego y carne.

El objetivo de la partida es obtener más perros que los rivales durante las cinco rondas que dura la misma. Para poder conseguir nuestro objetivo deberemos vigilar qué se está consumiendo de la hoguera, algo que os contaremos en detalle a continuación.

El dado nos marca la progresión de las rondas de juego.

En cada turno, y progresando en sentido horario, el jugador activo debe tomar una de las dos siguientes opciones:

LANZAR LOS DADOS

En Here Comes the Dog tenemos tres dados personalizados. Cada dado tiene puntos de colores, en lugar de números, coincidiendo con los colores de los tres recursos que hemos nombrado anteriormente.

Si decidimos lanzar dados deberemos lanzar los tres a la vez. Una vez lanzados, tomaremos dos recursos de la hoguera que coincidan con dos de los tres resultados. Los palitos obtenidos deben quedar a la vista del resto de jugadores.

Antes de tomar recursos debemos revisar si ha aparecido algún resultado especial.

  • Si salen tres caras distintas, en lugar de tomar dos recursos de la hoguera le robaremos un único recurso a otro jugador.
  • Si aparecen tres caras iguales se desencadenará un evento y, seguidamente, el jugador activo volverá a lanzar dados.

INTERCAMBIAR RECURSOS

Si decidimos intercambiar recursos podemos devolver palos de nuestra propiedad a la hoguera y tomar otros de la misma.

  • Podemos dejar un carbón para obtener una carne.
  • Podemos devolver un fuego para obtener dos recursos de cualquiera de los otros dos tipos.

Como veis, el fuego es muy interesante para un intercambio posterior pero, como pronto leeréis, no tiene ningún valor si sigue en nuestra mano al final de la ronda.

La ronda puede terminar de dos formas distintas. Estas dos situaciones hacen que cambie el modo de puntuar y, por lo tanto, debemos ajustarnos a la forma que creamos que va a desencadenarse. La ronda terminará en cuanto se agote o el carbón o la carne.

A) SI SE TERMINA LA CARNE: En el momento en que se termine la carne de la hoguera se acabará la ronda con el evento de ALIMENTAR, mediante el que los jugadores domesticarán perros. Los jugadores obtendrán un perro por cada dos recursos de carne que tengan hayan obtenido. Estos perros han sido adiestrados gracias a la carne que les hemos entregado y serán puntos de victoria al final de la partida.

B) SI SE TERMINA EL CARBÓN: ¡Se apagó la hoguera! Esto es un poco menos conciliador que el anterior supuesto. Si es el carbón el que se apaga, los perros se acercarán al poblado a comerse tanta carne como puedan. Cada ronda que termine así hará que nadie pueda ganar puntos, pero uno o varios jugadores pueden estar interesados en forzar este evento si ven que sus rivales tienen más carne que ellos.

El evento de ASALTO atraerá a un perro por cada carne que posea un jugador. Estos perros vienen a con hambre y no se irán con las manos patas vacías. Para poder contentar a cada perro deberemos entregarle dos de carne, como pasaba en el evento de ALIMENTAR. Evidentemente, nunca vamos a poder darles carne suficiente, por lo que podremos ahuyentar a los perros restantes con una combinación de un fuego y un carbón.

Si, tras esto quedan perros sin ahuyentar, atacarán a un aldeano de nuestra tribu. Tumba a los aldeanos atacados. Si te quedas sin aldeanos deberás devolver a todos los perros que tuvieras en tu zona de juego para levantar a dos de tus aldeanos y seguir jugando. Esto hará que, aunque sigas jugando, sea muy difícil ganar la partida.

Como decíamos más arriba, si aparecen tres colores idénticos en una tirada de dados, se activarán unos eventos concretos. Por ejemplo, si el resultado muestra tres carnes, se desencadenará el evento de ALIMENTAR, mientras que si se sacan tres carbones, llevaremos a cabo el evento de ASALTO. Por último, si son tres fuegos lo que aparecen, todos los jugadores deberán devolver los recursos de este tipo. ¡No te los quedes durante mucho tiempo o puede que los pierdas!

La partida termina tras la quinta ronda. En ese momento solo queda calcular la puntuación final, sumando los perros que cada jugador posea en ese momento. El jugador con más perros domesticados será el ganador.


¿CÓMO QUEDA EN LA MESA?

Como todo lo que itten ha editado hasta el momento, Here Comes the Dog es un juego atractivo en mesa y con componentes que llaman la atención. Ya veremos que ni eso lo es todo ni justifica cualquier proyecto, pero está claro que luce bien y saben producir de una forma impactante. Solo necesitamos un espacio para la hoguera y otro donde lanzar los dados. A un lado deberemos dejar los numerosos perros y ya podremos empezar a disfrutar de la partida.

Partida a tres jugadores, al inicio de su primera de cinco rondas. ¡Que no se apague el fuego!

¿QUÉ NOS PARECE?

De nuevo itten nos trae un juego más bonito que la mayoría, un elemento que lo hace atractivo y mejora la experiencia de un tiradados más sencillo de lo que nos gustaría.

En Here Comes the Dog encontramos madera de colores y formas variadas. Una hoguera, unos palitos de colores, figuras antropomorfas y muchos perretes. Además de eso, el elemento central del juego, tres dados personalizados con caras en los tres colores: rojo, negro y color carne, nunca mejor dicho.

Con esos elementos no podemos negar que el juego luce atractivo en mesa y, especialmente en entornos familiares, hace que sea muy atractivo para los potenciales jugadores. Las mecánicas por su lado, son más sencillas de lo que pudiera imaginar previamente.

En este juego encontramos una mecánica en la que, tras lanzar los dados, debemos tomar una decisión que determinará que recursos obtenemos de la hoguera. Aunque tu decisión esté limitada por la tirada, sí puedes elegir qué dos recursos obtienes de los tres posibles dados lanzados. La decisión tiene un peso nada desdeñable en la partida, dado que puede llevarnos a la obtención o pérdida de puntos.

La gracia del juego radica en sus distintos eventos de final de ronda. Mientras que si se agota la comida debemos adiestrar perros, cosa que hará que los jugadores con más comida en su mano puedan obtener más puntos de victoria, si es el carbón lo que se acaba en nuestra hoguera, deberemos defendernos de los canes, haciendo que los jugadores con más comida en su mano sean los más atractivos para los chuchos, y, por lo tanto, dándole la vuelta a la tortilla. Estas dos maneras de finalizar la ronda son las que deben motivar nuestra elección a la hora de elegir los recursos que tomamos, así como los intercambios que hagamos de nuestra mano con la hoguera. No debemos olvidar que, si se consume el fuego, la ronda termina sin evento alguno, por lo que controlar cuán viva está la brasa es importante si no queremos perder todos los recursos cosechados durante una ronda o, por el contrario, queremos finiquitar esta ronda en la que todos los rivales nos llevan delantera.

Sí, tras leer el párrafo anterior parece que el entresijo de consecuencias no está nada mal para un juego tan familiar. El único problema es el peso que tienen los dados aquí. El juego nos dice que, en el momento en que se lancen los tres dados y aparezcan tres caras idénticas en ellos, se activa un evento inmediatamente, idéntico a los que acabamos de describir de final de ronda. Así pues, el control parcial que nos confieren los dados y el intercambio de recursos con la hoguera se ve diluido por la aparición de tríos que, aunque improbables, aparecen en todas las partidas. No es nada desdeñable que en 1 de cada 9 tiradas aparezca un trío de alguno de los colores, disminuyendo mucho el control sobre el devenir de la ronda.

Aun así, con Here Comes the Dog se dan situaciones divertidas y, sobre todo, interactivas. Además de esa habilidad de robo de recursos, cada vez que nos toque jugar deberemos mirar al contenido de las manos de los demás para saber qué nos interesa hacer y, sobre todo, como nos gustaría que finalizara la ronda actual.

Por si esto fuera poco, el juego cuenta con una variante oficial cuyas reglas podemos leer en su propia página web. En este caso, aunque se mantiene la esencia del juego, los jugadores deberán probar suerte con su destreza a la hora de lanzar a los pueblerinos y ver como quedan sus cuerpos. Una forma peculiar de, al fin y al cabo, sustituir dados por otro elemento que, sin ser cúbico, también se compone de caras que, por su morfología, tienen mayor o menor probabilidad de aparecer boca arriba sobre la mesa. Aunque nos quedamos con su modalidad básica, es un añadido que puede darle valor al producto, que en sí mismo no rompe ningún molde.

En resumen, un tiradados muy ligero y escasamente controlable en el que cada turno es una toma de decisiones dicotómica que, por mucho que premeditemos, acabará siendo decisión de los dados. Puede que haya demasiadas combinaciones especiales que hagan que los turnos sean aún más impredecibles, de modo que se sobrecomplique un juego que, en esencia, depende de la fortuna más que del jugador. Si no fuera tan bonito no hubiera llegado a nuestra mesa y nos parece que ha sido el producto menos interesante de itten hasta el momento, disfrutando mucho de Tokyo Highway (aquí su reseña) y de HATSUDEN, un juego menos sobreproducido pero elegante.


PUNTOS POSITIVOS

  • Una producción atractiva: haciendo que, como pasaba con Tokyo Highway o Tribes, sea un producto que entra por los ojos sin dudarlo. Dicho sea de paso, en este juego la propia hoguera es un elemento innecesario, pero que seguro que ayuda a que veamos el juego en las mesas ajenas o en las convenciones.
  • Interacción entre jugadores: haciendo que debamos mirar los recursos de nuestros rivales a la hora de coger los nuestros en el turno. Es algo que nos influirá a la hora de decidir, pero siempre estaremos supeditados a los resultados de los dados.

PUNTOS NEGATIVOS

  • Demasiadas combinaciones especiales: haciendo que, como contamos más arriba, sea muy frecuente que se desate un evento o, en el mejor de los casos, podamos robar un recurso a algún rival, algo que nos parece más interesante que el resto de combinaciones especiales.
  • Un control casi inexistente: reduciendo cada turno a la decisión de seguir lanzando dados, algo arriesgado y escasamente controlable, o intercambiar recursos en son de no salir perjudicado al final de la ronda.

Este juego ha sido cedido por itten Games para poder redactar la reseña así como tomar las fotos. Gracias por el detalle.