Reseña de Venice Connection

Hoy os hablamos de un juego de 1988 que ha sido reeditado por OPEN’N PLAY. Se trata del pequeño y abstracto Venice Connection y su exapnsión Mint Tide.

Se trata de un antiguo diseño de Alex Randolph (Ricochet Robots, Code 777) que ha sido ilustrado por Johann Rüttinger (Carcassonne: Hunters and Gatherers) y Rofl Vogt (El Laberinto Mágico). Se trata de un juego exclusivo para parejas, con una duración de unos 10 minutos por partida y una edad mínima recomendada de tan solo 8 añitos.


¿DE QUÉ VA?

En este juego abstracto, deberemos colocar losetas de modo que completemos el circuito cerrado de un canal veneciano o, por el contrario, que no le demos oportunidades al rival de cerrar el mismo. ¡Cuidado! Si te pasas de loco y formas un circuito imposible de cerrar con las losetas restantes, tu rival puede retarte a que lo intentes y, si no lo completas, habrás perdido. Hay que tener cabeza…


¿QUÉ LLEVA EN LA CAJA?

El contenido de la azulada caja es el siguiente:

  • 16 losetas a doble cara.
  • Dos reglamentos, uno en coreano y otro en inglés.

Adicionalmente, y como contenido totalmente nuevo, en 2018 se publicó Mint Tide como mini expansión, incluyendo solamente cuatro nuevas losetas, las cuales contienen unas secciones en forma de T de las que os hablaremos en breves.


¿CÓMO SE JUEGA?

Venice Connection es tan sencillo de jugar que os extrañará que tenga tanta miga tras varias partidas.

El objetivo en este juego es intentar cerrar el recorrido del canal o, por el contrario, percibir que el rival ha generado un tramo que hace que sea imposible de cerrar el circuito con las losetas restantes. ¡Os lo detallamos en breves!

En cada uno de los turnos, incluido el primero, los jugadores podrán usar una, dos o tres losetas de las 16 que componen el juego. Todas las losetas contienen una recta en una cara y una curva en forma de «L» en su reverso.

Las reglas de construcción son sencillas, pero puede ser lo más abstracto del juego, por lo que debemos prestar atención. Los jugadores podrán colocar las losetas que vayan a usar en su turno con cualquier orientación, pero deben ser colocadas en línea recta y no pueden interrumpir de forma anormal el caudal del canal. Es decir, si el jugador coloca tres losetas debe colocarlas en una línea horizontal o vertical y que, aunque entre ellas no tengan un flujo continuo, no hagan que el río se interrumpa de forma brusca. Una imagen vale más que mil palabras:

Estas tres losetas pueden ser colocadas durante la partida o ser la jugada inicial. Todas las losetas están en línea recta, sin formar ángulos entre ellas. Aunque el flujo del canal no se mantenga entre losetas, las piezas no presentan interrupciones bruscas. Esta es una de las posibles maneras de abrir la partida, dejando que durante la misma tengamos que buscar vías para conectar el interrumpido recorrido del canal.

Tras cada turno, el jugador rival deberá, lo primero de todo, pensar si el recorrido actual es potencialmente capaz de ser cerrado con las losetas que quedan. Para ello, es bueno saber cuantas losetas restantes quedan y cuantas de ellas necesitamos para cerrar el canal que hemos ido creando en conjunto. Otra imagen lo deja más claro:

En esta situación solo quedan cuatro losetas fuera del canal. Por desgracia, el canal requiere un mínimo de seis losetas para poder ser cerrado. El jugador activo debería gritar «¡imposible!» para retar al rival.

Si el jugador activo verbaliza que es imposible cerrar el circuito, el jugador que colocó las últimas losetas tiene la oportunidad de intentar cerrarlo. Si con las piezas restantes no consigue completar el canal, el jugador que detectó que era imposible cerrarlo será el ganador, puesto que el rival ha creado un canal demasiado tortuoso para ser cerrado. ¡Cuidado con cada loseta que coloques!

En resumidas cuentas, eso es Venice Connection. No me sorprendería que estuvierais encogiéndoos de hombros en estos momentos, dado que es un juego que necesita ser jugado para poder percibir lo táctico que se vuelve con dos sencillas reglas.

Por si las 16 losetas os saben a poco, la misma editorial editó Mint Tide, una mini expansión que, con solo cuatro losetas, añade una capa más de profundidad al permitir creaciones más complejas de canales. En este contenido adicional encontramos cuatro losetas nuevas que contienen segmentos en forma de T por una cara y por la otra, dos tramos de cada uno de los posibles del juego básico. Estas losetas estarán disponibles como cualquiera de las otras, por lo que los jugadores pueden usarlas en forma de T o, si lo prefieren, colocarlas por su reverso, haciendo que muestren su cara más clásica y agotando las formas nuevas.

Solo cuatro losetas y propone grandes cambios, sobre todo en forma de salvavidas para algunas situaciones de las que no puedes salir si no usas un segmento en forma de T.

Con esta sencilla forma se consigue abrir posibilidades en algunas situaciones donde, sin ellas, no podríamos colocar nada que nuestro rival no logre cerrar en su siguiente turno.


¿CÓMO QUEDA EN LA MESA?

Venice Connection no usa tablero y, dado que solo se compone de 16 o, a lo sumo si usamos la expansión, 20 losetas, los diseños del canal no pueden ser demasiado voluminosos. Es un juego perfecto para sacar en cualquier mesita de centro y disfrutar durante un café, tiempo suficiente para echar, como mínimo, una partida.

Partida recién terminada. Uno de los jugadores logró cerrar el canal y hacerse con la victoria.


¿QUÉ NOS PARECE?

Venice Connection es uno de esos juegos que se disfruta en mesa y que no tiene sentido tras leer las reglas.

De nuevo, OPEN’N PLAY rescata un juego, que en esta ocasión es bastante anterior al año de publicación de TASSO (aquí su reseña), y lo produce de una forma atractiva y colorida. De esta manera, ofrece la oportunidad de redescubrir un juego que, al menos en nuestro caso, no hubiéramos llegado a probar si no fuera por su reedición.

Una caja pequeña que, con algo de presión, puede contener esas cuatro losetas adicionales de Mint Tide y poder hacer bolsillero a un juego expandido que enganchará a casi cualquiera.

Un abstracto con solo 16 losetas, la cosa pintaba bien, pero a la vez nos daba cierto miedo de que, tras algunas partidas, el desarrollo fuera monótono. Tras disfrutar de una buena producción, contando con unas losetas rígidas, ligeramente satinadas y bien impresas, pudimos ver que, tras una docena de partidas, siempre aparecen nuevos movimientos que te permitan reinventarte y evadir la derrota un turno más.

Y es que en Venice Connection la clave es planificar un turno por adelantado. Si pensamos en nuestro turno actual podremos ganar tiempo, pero difícilmente ganar la partida. Tras unas pocas partidas veremos como la esencia está en dejar un escenario complicado de completar y que, preferiblemente, deje a nuestro rival en una situación difícil: ya sea porque cualquier pieza colocada pueda permitirnos lanzarle un reto o, por el contrario, porque cualquier loseta colocada nos permita cerrar el canal en nuestro siguiente turno. ¡Así es como se ganan las partidas!

Sobra decir que las partidas, de diez minutos de duración, suelen verse seguidas de revanchas, necesarias por su potencial adictivo y su escasa duración que dificulta que alguien se niegue a ello. Tras muchas partidas podemos sentirnos encerrados, viendo que las partidas suelen asemejarse a las anteriores. Más allá de que pueda haber o no distintos modos de ejecutarlas a nuestro favor, es algo que puede ocurrir de una forma prematura si le damos una caña intensa. Para estos momentos, es increíble como Mint Tide puede abrir nuevas posibilidades y alargar la vida de este pequeño juego.

No solo tenemos cuatro losetas en forma de T, sino que su trasera con un tramo idéntico al de las losetas básicas, hace que, si nos lo proponemos, podamos colocarlas sin mostrar esa forma nueva y, en su lugar, solamente expandir el número de losetas hasta las veinte que nos ofrecerá el juego con esta expansión. En otras palabras, las T ofrecen más posibilidades pero, incluso en el peor de los casos y si algún jugador se propone enterrar estas bifurcaciones en el reverso del canal construido, podremos experimentar como cuatro losetas más dan para recorridos más largos y, por lo tanto, más variados.

Si alguien coloca una T más te vale no perder de vista las losetas restantes de la expansión, porque al menos necesitarás una más para cerrar el entramado acuático.

Por la suma de su sencillez de reglas y la diversión que genera desde la primera partida, es comprensible que Venice Connection ganara el premio Kritikerpreis del Spiel des Jahres en el año 1996.

En resumen, Venice Connection ya ha cumplido treinta años y sigue siendo entretenido. Si te gustan los abstractos y, si además, quieres tener un juego clásico premiado, OPEN’N PLAY nos lo pone relativamente fácil, por falta de distribución, con una edición colorida y vistosa, además de bolsillera. Para redondear la experiencia, el propio Randolph ha diseñado la expansión Mint Tide que con solo cuatro losetas nos añade una variedad mayor de posibilidades en cuanto a los recorridos del canal veneciano.


PUNTOS POSITIVOS

  • Pequeño y ligero: con una caja muy contenida encontramos un juego ligero tanto en reglas como en peso, haciendo que sea una buena apuesta para aquellos momentos en los que no tienes claro si tendrás tiempo de sacar un juego más largo a mesa y a sabiendas de que las revanchas son algo natural en Venice Connection.
  • Una producción notable para un clásico: haciendo que el juego del ’88 se vea fresco y actual, con unos materiales agradables y duraderos.

PUNTOS NEGATIVOS

  • Poca variabilidad: haciendo que las partidas solo mejoren cuando alguno de los jugadores cambie su modo de actuar para intentar ganar en situaciones en las que anteriormente haya fallado. Para eso tenemos Mint Tide, haciendo que el abanico de posibilidades aumente lo suficiente para reenganchar a aquellos que hubieran quemado Venice Connection en el pasado.

Este juego ha sido cedido por OPEN’N PLAY para poder redactar la reseña así como tomar las fotos. Gracias por el detalle.

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