Reseña de Ponzi Scheme

Por fin podemos hablaros del juego de Jesse Li que más tiempo nos ha tenido esperando. Se trata de Ponzi Scheme, distribuido en nuestro país por 2Tomatoes.

Se trata de un juego del diseñador Jesse Li (The Flow of History o Guns&Steel (aquí su reseña)) que viene ilustrado por Chih-Fan Chen (Flip City o Dairyman). Puede ser jugado de 3 a 5 jugadores, con una edad mínima de 12 años y una duración aproximada de una hora y algo.


¿DE QUÉ VA?

En 1919, el listo de Carlo Ponzi ideó el mayor fraude financiero de la historia. En el sistema creado por Ponzi todos los beneficios que generaba y devolvía a los inversores provenían de nuevos inversores o de ellos mismos, necesitando que la estafa siguiera creciendo. En resumen, Carlo necesitaba nuevas víctimas, nuevas deudas para poder cubrir los intereses de los anteriores inversionistas de su estructura piramidal.

Bajo un tema tan interesante, Jesse nos propone un juego de comercio en el que, bajo unas sencillas reglas, lo interesante de la experiencia corre a  cargo de los jugadores. ¿Cuánto valen las cosas? ¿Qué hay en ese sobre? Depende. Dependerá de vosotros.


¿QUÉ LLEVA EN LA CAJA?

La caja con la desafortunada cara de Carlo en segundo plano contiene:

  • Un tablero de financiación sobre el que colocaremos fondos.
  • 4 losetas de lujo.
  • 5 ruedas de tiempo para los posibles jugadores.
  • 72 cartas de fondos de distintas cantidades e intereses.
  • 48 losetas de industria.
  • 5 pantallas de jugador, para ocultar nuestro money.
  • Un marcador de primer jugador.
  • Efectivo en forma de billetes de 1, 5, 10, 20 y 50 dólares.
  • Un sobre en el que introduciremos las ofertas de compra venta.

A destacar, la gran producción en los billetes, con un acabado exquisito. La caja excede el tamaño que vemos adecuado y su portada es, cuanto menos, peculiar. El sobre es un elemento muy original, a la vez que necesario para mantener oculta la oferta, pero no podemos asegurar que sea un componente que aguante bien el paso de las partidas, especialmente por su forma y ángulo de apertura.

Detalle de los maravillosos billetes. ¡Los del Monopoly no molan nada!


¿CÓMO SE JUEGA?

Lo primero que debemos hacer es colocar el Tablero de Financiación con las cartas de fondos iniciales.  Durante toda la partida, cada una de las tres filas del tablero deberán contener de arriba a abajo, los fondos de menor a mayor valor. ¡No lo olvides!

Ya tenemos los fondos iniciales, marcados con el sombreado azul, sobre el Tablero de Financiación. Las pantallas de jugador están listas para ocultar ese dinero ajeno que iremos logrando acaparar.

Las losetas de industrias se separan por tipos y se dejan a un lado, igual que los billetes.

Cada jugador obtiene una pantalla para esconder sus futuras ganancias, así como una rueda de tiempo. ¿Dinero? Nop, empiezas sin un mísero dólar, como el señor Ponzi.

Entrega la pluma al jugador inicial elegido del modo que se prefiera. ¡Ya estamos listos para empezar!

El objetivo es bien sencillo, solamente debemos aguantar más que el resto, económicamente hablando. Empezamos sin un duro y nos endeudaremos de forma progresiva hasta que los intereses sobrepasen nuestras ganancias, por lo que debes buscar, como veremos a continuación, un flujo de ingresos que satisfaga los intereses que van generando tus cobros previos. Como podéis imaginar, ese final no está escrito y será variable en cada partida. Cada jugador conocerá su economía, pero no la del resto. ¿Cuándo va a explotar esa situación tan insostenible?

Las rondas se dividen del modo siguiente:

FINANCIACIÓN

En esta fase, empezando por el jugador inicial, cada jugador deberá elegir si quiere financiarse. Aunque puede pasar, si elige financiarse deberá coger una loseta de industria.

En el juego encontramos cuatro tipos de industrias distintas. Según el modo de puntuar, nuestro interés debe ir encaminado en tener muchas losetas de industria de un mismo tipo, pero no podemos obtener una nueva loseta de un tipo en esta fase si ya tenemos tres. Es decir, si tras la tercera queremos seguir obteniendo losetas de un tipo de industria deberemos obtenerla a través del intercambio, como veremos más adelante. Más aún, necesitamos obtener losetas de tipos de industria que puedan ser interesantes para nuestros rivales si queremos ser atractivos para los intercambios, ¡tenlo en cuenta!

Al adquirir la loseta, ya sea la primera, la segunda o la tercera del tipo específico, deberemos obtener una carta de fondos del Tablero de Financiación de la fila correspondiente. Así, si obtenemos nuestra segunda loseta de industria de Grano, debemos elegir una de las tres cartas de fondos de la fila intermedia del tablero central. ¡No olvides que los fondos se ordenan de arriba a abajo según su valor! Por lo tanto, si necesitas dinero, es interesante obtener una tercera loseta y aspirar a coger un fondo de la última fila.

Las cartas de fondo tienen representado el valor inmediato que nos proporcionan ahora, 50$ en este ejemplo. Además, en su zona inferior encontramos información muy relevante. Para empezar, a la izquierda nos explica en qué número de nuestra rueda del tiempo debemos colocar este fondo. Eso, en otras palabras, quiere decir cuántos turnos faltan para tener que pagar a la banca el valor central inferior. ¡Sí! En cuatro turnos deberás devolver casi el doble de lo que te ha reportado obtener el fondo, cosa que viene representada en la esquina inferior derecha: un 46.5% de intereses. ¡Esto es peor que Cofidis!

¿Que qué son esos osos? Pues algo arriesgado. Con los fondos osos vas a tener la relación más ambivalente del mundo. Los odiarás, pero posiblemente los necesites en algún momento de la partida. Los fondos osos nos indican que son cartas de gran valor pero que, por desgracia, cuentan con unos intereses superiores al resto. ¿Estás a punto de entrar en bancarrota? Pues coge un fondo oso, pero eso solo demorará tu caída…

La carta de fondos adquirida deberá ser colocada en nuestra rueda de tiempo en el número que indique en su zona inferior izquierda. En otras palabras, ese número nos indica cada cuantos turnos deberemos pagar a la banca, representando los beneficios que debemos devolver a nuestros inversores. Sí, lo estáis entendiendo bien, en Ponzi Scheme esos pagos jamás saldrán de nuestra rueda, y siempre supondrán devolver más dinero del que nos han generado al ser adquiridos. ¿El resumen? Necesitamos adquirir fondos exponencialmente

COMERCIO CLANDESTINO

Es momento de comerciar. Empezando por el jugador inicial, cada participante elige si quiere comerciar o pasar.

Para comerciar debe elegir un jugador y un tipo de loseta que tengan en común. Es decir, ambos deben tener losetas de industria de Transporte para proponer comerciar una loseta de ese tipo.

Una vez elegido el jugador y la loseta que queremos poner en juego, ¡empiezan las ofertas!

Coge el sobre y empieza a pensar el valor, relativo, de las industrias. El jugador activo debe meter, de forma secreta, tanto dinero en el sobre como crea que es una oferta decente por la loseta que se haya elegido para la transacción.

La otra parte debe coger el sobre, mirar de forma secreta el contenido del mismo y elegir qué quiere hacer:

  • ¡VENDIDO! será gritado si el jugador decide aceptar la oferta. Se quedará con el dinero y entregará la loseta al jugador activo.
  • ¡CONTRAOFERTA! deberá gritar si no le convence la cuantía del sobre. Si la oferta es muy baja, esta es nuestra mejor opción. El jugador que ha recibido el sobre debe añadir tanto dinero como ya había en él y devolverlo al jugador activo. Tras esto, le coge una loseta de industria del tipo elegido.

Como vemos, en cada transacción habrá un cambio de manos de losetas. Siempre va a haber movimiento en alguna de las dos direcciones. Si la oferta es buena, el jugador que la recibe puede deshacerse de una loseta por unos cuantos dólares, pero si la oferta es demasiado baja, el tiro puede salirnos por la culata y nos quedaremos sin una de nuestras losetas. ¡Piensa bien el valor que puede tener una loseta de ese tipo! El precio que le pongamos guarda relación no solo con el tipo de loseta sino por la cantidad de losetas que tengamos, la cantidad que tenga nuestro rival y el dinero que haya detrás de nuestras pantallas. ¿Lograrás tener en cuenta todos los factores? No será fácil.

Recuerda, por último, que es la única vía de obtener más de tres losetas del mismo tipo, ya que no las podemos adquirir en la fase de financiación, y os aseguramos que necesitamos reunir más de tres losetas de un mismo tipo si queremos obtener puntos suficientes al final de la partida para ser los ganadores.

PASA EL MARCADOR

¿Ves la pluma de cartón? Pásala al jugador de tu izquierda para que sea el nuevo jugador inicial.

Éste será el encargado de reponer los fondos en el tablero central y reordenarlos en las tres filas para que sus valores sean ascendentes.

COLAPSO DEL MERCADO

¡Cuidado con los osos, que aquí son tan feroces como en el Renacido!

En el momento en que haya tantos Fondos Oso como jugadores, o más, se colapsará el mercado.

Primero, debemos retirar todas las cartas de Fondo Oso del tablero central. Tras esto, barajaremos las cartas de la pila de descarte junto a las cartas de fondo que aún quedaban en el mazo para formar un nuevo mazo de robos que, como suponéis, incluirá de nuevo a los agresivos mamíferos.

Como consecuencia del colapso, empezando por el jugador inicial, cada participante debe descartarse una loseta de industria de la que tenga más ejemplares. En otras palabras, reducirá en uno la cantidad de losetas de la industria que, por el momento, más puntos le iba a generar al final de la partida.

GIRA LA RUEDA

Es el momento de girar, en sentido horario, la rueda del tiempo.

Habitualmente se gira una posición pero, si se colapsó el mercado, debemos moverla dos posiciones, cosa que se traduce en pagar más intereses.

Si esta es nuestra rueda, y no se ha colapsado el mercado, deberemos girarla de tal modo que la flecha roja señale las dos cartas de fondo que inicialmente fueron colocadas en el número cinco. Como podéis observar, suman unos intereses de 112$.

PAGA LOS INTERESES

Al girar la rueda, los jugadores deben mirar si la flecha señala alguna carta de fondo. Si, como en el ejemplo de arriba, fuera así, deberemos pagar los intereses estipulados en la suma de las cartas de fondos, que serían 112$ si seguimos el ejemplo. Debemos pagar esa cantidad a la banca y, tras esto, recolocar los fondos.

Los fondos nunca desaparecen de nuestra rueda, por lo que el número a la izquierda de los intereses solamente nos indica cada cuantos turnos nos va a tocar pagar los intereses. Por eso, tras el pago, cogeremos las cartas de fondo que estaban señaladas por la flecha y las reubicaremos donde indique su número. Así, en el ejemplo de arriba, ambas cartas volverían a la casilla 5 de nuestra rueda del tiempo, indicando que nos queda media decena de turnos para volver a tener que desembolsar 112$.

Definitivamente, el juego nos hará devolver mucho dinero cada turno, por lo que es importante mantener un equilibrio entre los ingresos y los intereses. Recuerda que empezamos sin dinero y nuestra misión es ser agresivos hasta que entremos en bancarrota. En el momento en que alguien entre en bancarrota, cosa que no podremos controlar de forma exacta pues no veremos el dinero que esconde cada jugador, la partida verá su fin.

Una vez se desencadena el final de la partida, el jugador que haya entrado en bancarrota habrá perdido, evidentemente. De entre los supervivientes, deberán puntuar según sus losetas de industria. A modo de colección de sets, los jugadores obtienen más puntos por tener varias losetas de un mismo tipo de industria. Adicionalmente, el dinero nos genera algún punto pero no será una buena fuente de puntos, así que no seas conservador y mueve esos billetes para tener bienes sólidos.

Los dólares que tengamos al final de la partida nos otorgan los puntos que vemos en las losetas. Sin lugar a duda, no vale la pena guardar 96$ para 4 puntos… ¡El capitalismo es la clave!


¿CÓMO QUEDA EN LA MESA?

Entre pitos y flautas, Ponzi Scheme necesita una mesa grande. Las pantallas, las ruedas y las industrias de cada jugador, además del espacio entre participantes para evitar mirar lo que no debemos de nuestros rivales. Sin duda, es un juego al que le sienta bien una copa de whiskey on the rocks o cualquier otra bebida espirituosa, no nos engañemos.

Tres jugadores listos para ver quien sobrevive más sin entrar en bancarrota. ¡Lo siento, para la foto no pusimos las barleywines que maridan tan bien con el Ponzi!


¿QUÉ NOS PARECE?

Ponzi Scheme genera una diversión directamente proporcional a la capacidad del grupo de poder sobrevivir y farolear.

Sin duda Jesse Li nos tiene bien acostumbrados. Tras un silencioso Cloud Knows, el diseñador taiwanés pisó fuerte con la propuesta que hoy nos ocupa, tras la cual llegaron sus dos juegos de civilizaciones: Guns&Steel (aquí su reseña) y The Flow of History. Parece que, antes de pasarse a los juegos de desarrollos, tuvo una idea tan simple como original, algo que le ha servido de trampolín y de altavoz, para tener la repercusión que está adquiriendo en la actualidad.

Si acabáis de leer la reseña veréis que Ponzi Scheme no es un juego mecánicamente complejo y que, incluso, tampoco presenta mecánicas rompedoras. Es el tema y como eso se transmite en el juego, lo que hace que la propuesta, ya sobre el papel, sea de lo más prometedora. Indudablemente, Li ha sabido transmitir el espíritu del esquema de estafa y ha convertido este proyecto en algo altamente temático.

Los juegos no son nada sin un buen grupo de jugadores. Eso es una afirmación que nos sirve en la mayoría de juegos, pero el grado de dependencia en un euro de colocación de trabajadores puede ser menor que cuando necesitamos, de forma activa, interactuar constantemente. ¡Y este juego lo requiere! Es más, la mecánica principal, lejos de ser la primera parte del turno, es esa segunda en la que las ofertas van y vienen. Comprar empresas es un mero preámbulo para adquirir dinero, que en realidad no tenemos, para poder mover nuestras propiedades y generar beneficios que nos permitan seguir a flote.

La sencillez es una de sus mayores virtudes, ya que nos permite focalizar la mayor parte de nuestra atención hacia lo que está pasando con los que nos rodean. En cuanto pasen dos vueltas veremos que, en resumidas cuentas, los jugadores adquieren empresas por un valor que, si no quieren que les lleve a la perdición, deberán vender por más de lo que les ha costado para mantener un balance positivo. Nada en Ponzi nos molestará en forma de complejas mecánicas y tendremos vía libre para intentar acordarnos de qué compra cada persona y sobre qué valor ha sido pagado en el mercado, incluidas tus transacciones, claro está. Aunque no lo vemos necesario, algunos usuarios de la BGG usan ayudas para, de forma rápida y poco intrusiva, calcular cuantos dólares estamos perdiendo por turno. Repito, no somos partidarios de esto, que convierte en algo más frío el hecho de vivir al límite, con pérdidas constantes y presión creciente.

Pese a la elegante simpleza en sus reglas, eso no se traduce en que sea un juego fácil de jugar. Al menos no al principio. La primera partida suele ser caótica. Tan caótica como llegas por primera vez al instituto: sabes qué has venido a hacer, sabes qué necesitas pero el terreno es desconocido y competitivo.

Sin una curva marcada de aprendizaje, el juego nos pide que echemos una o dos partidas hasta manejar, con soltura, las transacciones y darte cuenta de que la oferta y la demanda hacen variar el valor de las distintas empresas. No hay un precio escrito, el precio lo hacen los jugadores y, especialmente, su situación económica. Por eso es tan importante realizar las ofertas en privado y, si se desea, farolear con el contenido de la billetera a la ida o la vuelta de la misma. El faroleo ya no es un factor que nos permita confundir a los rivales sino una arma necesaria para moldear el valor de las cosas. Si el faroleo es necesario, Ponzi también requiere de una actitud en los jugadores, y es el espíritu de supervivencia. Si los jugadores no se meten en el papel de magnates que buscan mantenerse a flote cueste lo que cueste, el juego se desinfla. Aquí no se vale vender barato a tu mejor amigo cuando veas que estás a punto de entrar en bancarrota. ¡Es una actitud necesaria en todos los juegos, pero imprescindible en éste! Aunque sea un detalle que muchos daréis por supuesto, no todos los grupos tienen jugadores con ese espíritu survivor que puede frustrar la experiencia de juego, haciendo cambiar las tornas en los últimos turnos de forma radical.

Pese a todo, hay que hablar de la edición. Personalmente conozco el periplo de 2Tomatoes con este juego, que ha intentado ser distribuido desde hace más de un año. Tras superar ese reto, hemos podido degustar este gran juego, producido por una pequeña editorial taiwanesa llamada Homosapiens Lab. Como podéis imaginar, una primera producción no suele ser fácil, pero los editores no se conformaron con unos componentes sencillos, sino que se decantaron por, y lo digo sin miedo a equivocarme, los mejores billetes que han pasado por mis manos en un juego de mesa. La billetera, aunque con aspecto poco perecedero, queda marcada de forma prematura tras abrir y cerrar sus alas un par de veces. En conjunto, nos encontramos ante un producto que no se fabrica en masa y que, además, ha sido producido por una empresa emprendedora. El resultado, como podéis imaginar, es un precio más elevado de lo que cabría esperar, pero cabe destacar que es un problema destilado de la editorial original. 2Tomatoes, por su parte, ha mantenido el precio similar, pero nos ha evitado las peligrosas importaciones y, aunque con sudor y esfuerzo, poder disfrutar de un juego que, innegablemente, se distancia de todo lo que puedas tener en la estantería, haciéndolo único y singular.

En resumen, Ponzi Scheme fue una gran idea de Jesse Li que le ha servido para colocarse donde está. Su originalidad radica en saber transmitir, con pocos componentes, un tema interesante. El metajuego aquí sobrepasa al propio juego, ya que sin un buen grupo la experiencia puede ser poco agradecida. Si los jugadores alrededor de la mesa quieren, por encima de todo, sobrevivir económicamente, ya tenemos el espíritu del esquema Ponzi y podemos empezar a especular. Es un juego en el que el peso de lo que hagamos está en las miradas, en las sonrisas y en las direcciones en las que circulan los sobres de dinero, ya que esto es el espejo de la oferta y la demanda y será lo más similar a poder estipular un precio a las distintas empresas, cosa que fluctuará de un momento a otro.


PUNTOS POSITIVOS

  • El metajuego es el juego: sin un buen grupo, la experiencia no será perfecta. El juego necesita unos participantes que sean buenos en el faroleo y en la adulación. Si cumplen esas características, os espera una experiencia única y difícil de encontrar en otro juego.
  • Reglas sencillas: Jesse Li no nos complica sobre el papel, aunque eso no quita que, durante la partida, no dejemos de plantearnos cuánto deberíamos pedir o pagar por una determinada industria.
  • Un final inesperado: el elemento que más tensión genera. Durante el desarrollo jamás vamos a saber cuántos turnos quedan para que alguien entre en bancarrota. Si te confías demasiado, serás tú el que caiga antes de que tu rival pinche…

PUNTOS NEGATIVOS

  • El sobre tiene un diseño delicado: se doblan sus alas con facilidad. Aunque es un elemento original y bien producido, su costura hace que al ojear las ofertas sufra. ¡Esperemos que aguante bien las numerosas partidas que le esperan!
  • Un precio elevado: aunque sea por imposición de su edición original. Es un juego que, si tienes un grupo adecuado, verá mucha mesa, pero no quita que su precio sea superior al que imaginaríamos por sus componentes.

Este juego ha sido cedido por 2Tomatoes Games para poder redactar la reseña así como tomar las fotos. Gracias por el detalle.

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