Reseña de Tasso

Hoy os traemos un juego que desconocíamos hasta que lo vimos en Essen. Se trata de Tasso, de la editorial coreana OPEN’N PLAY.

Se trata de un juego diseñado por Philippe Proux (autor de Delto o Fakir, otro juego que reeditará OPEN’N PLAY) que cuenta con un escaso diseño gráfico por parte de Karl-Otto Homes (ilustrador de Ubongo). Se trata de un juego que puede ser disfrutado de 2 a 6 jugadores, con una edad mínima recomendada de tan solo 8 años y una duración de aproximadamente 30 minutos.


¿DE QUÉ VA?

Como buen abstracto, nos encontramos ante un juego sin un tema con el que ambientarnos a la hora de jugar. Sin ninguna capa temática, el juego nos propone el objetivo de apilar palitos de madera bajo unas sencillas reglas de construcción.


¿QUÉ LLEVA EN LA CAJA?

La original caja de Tasso contiene:

  • Una base redonda de madera de color azul.
  • 60 barritas de madera.

Eso es todo. A destacar la calidad de la madera, tanto de la base como de las barras con las que desarrollaremos la partida. Se trata de un producto de calidad que viene dentro de una caja de grueso cartón que nos permite ver a través de las letras del título el azul de la base. La edición de OPEN’N PLAY incluye un reglamento en múltiples idiomas, entre ellos el inglés y el español.


¿CÓMO SE JUEGA?

Antes de empezar debemos colocar la base en el centro de la zona de juego. Toda la partida se desarrolla sobre esta plataforma redonda.

Detalle de la plataforma sobre la que se desarrollará la partida.

Los palos de madera deberán ser distribuidos entre todos los jugadores. Al haber 60 barras, si jugamos una partida a tres jugadores debemos repartir 20 por participante, o 30 si jugáramos en pareja. Recordemos que este juego puede ser disfrutado de 2 a 6 jugadores.

El objetivo del juego es bien sencillo: el jugador que coloque su última barra de madera será el ganador y la partida se finalizará inmediatamente.

Tras elegir un jugador inicial de forma aleatoria, los jugadores llevarán a cabo turnos en sentido horario hasta que alguien se deshaga de todas sus piezas.

En su turno, el jugador activo debe coger una de sus barras de madera y colocarla sobre la base azul que delimita nuestra zona de juego siguiendo unas reglas de construcción.

La pieza colocada debe siempre permanecer en horizontal. No está permitido colocarla en vertical en ningún momento. El palito puede sobresalir del tablero de juego siempre que el equilibrio del mismo se mantenga dentro de la base. Los jugadores son libres de orientar la barra a su gusto y separarla de otras piezas a la distancia que crean convenientes.

Si no se cae, está permitido.

Los jugadores tendrán la opción de colocar su palito sobre dos barras de madera que ya estuvieran en juego, mientras que ninguna de ellas ya soporte algún palo. Es decir, siempre que podamos colocarla en horizontal, podemos colocar nuestro palo sobre dos palos que ya estuvieran en juego y que compartan altura, siempre que ninguno de estos palos ya sea el soporte de una barra de madera. Si el jugador activo logra colocar su palito sobre dos que ya estuvieran en juego, como bonificación, podrá colocar una segunda barra de madera.

Aquí vemos una construcción incorrecta e ilegal, puesto que los dos palos del segundo nivel comparten una pieza de apoyo, cosa que no está permitida.

En definitiva, colocar barras de madera sobre otras ya colocadas es algo que debemos de valorar e intentar gestionar para poder consumir nuestros palitos antes que nuestros rivales. De la misma manera, no colocar barras a una distancia corta respecto a otras que ya estén en juego, y complicar así el apilamiento de palitos a nuestros rivales, deberá ser una prioridad.

Nos quedan dudas de lo que debería pasar si tiramos alguna madera apilada o si movemos algún elemento que ya estuviera en juego, dado que no se especifica en el reglamento. Si tomamos otro juego de este estilo como Tokyo Highway (aquí su reseña) como referencia, podemos hacer que la persona que ha movido o derrumbado parte de los componentes deba quedarse con las maderas alteradas, haciendo que sea un handicap importante y una limitación evidente de cara a ganar la partida. ¿Os sirve como regla?

Los jugadores se irán turnando, mientras la zona de juego incrementa su extensión y altura, hasta que alguien coloque su última madera y se declare inmediatamente vencedor.


¿CÓMO QUEDA EN LA MESA?

A diferencia de otros juegos de destreza y apilamiento de componentes, Tasso no necesita un gran espacio ni correremos riesgos de accidentales derrumbamientos. En este caso el juego se desarrolla sobre la base de madera, de la que no podremos salirnos a la hora de construir, quedando fuera de ésta las barras de madera de cada jugador. ¡Nada más!


¿QUÉ NOS PARECE?

Tasso es un juego de destreza que nos permitirá enganchar a todo tipo de jugadores y nos forzará a ser creativos.

Si algo nos atraía de Tasso era que, pese a ser un juego de destreza en el que iremos apilando maderitas, se trataba de un juego menos aparatoso de jugar que, por poneros dos ejemplos, los clásicos Jenga o Villa Paletti. Esa pequeña diferencia hacía que, mientras que el juego requiere habilidades manuales y cierta perspectiva visoespacial, no es propenso a generar catástrofes ni requiere un gran espacio para ser jugado, por lo que nos ofrece una propuesta más fácil de transportar y de disfrutar, por ejemplo, en una cafetería sin grandes riesgos.

Antes de nada, debemos hablar de OPEN’N PLAY, una reciente editorial coreana cuyo objetivo, según dicen, es centrarse en reeditar títulos clásicos. Sin tomar demasiados riesgos, nos parece interesante ver como, por ejemplo, vuelve a poder comprarse algún gran título como Venice Connection, un gran juego de Alex Randolph que fue ganador del Kritikerpreis de Spiel des Jahres en 1996. Con Tasso tampoco encontramos una apuesta arriesgada, tratándose de un juego de 2004 que han reeditado, con sus tonos celestes que mantienen en toda la gama de su catálogo y un diseño limpio. La verdad es que el uso de cartones gruesos y madera de gran calidad hace que, por el momento, OPEN’N PLAY transmita buenas sensaciones. ¡Esperamos algún proyecto novedoso pronto!

Las reglas de Tasso son sencillas, por lo que el juego puede ser mostrado con facilidad a todo tipo de público. Por desgracia, su escueto manual deja rincones sin resolver, como lo que pasaría si derrumbamos parte de la construcción o si movemos fichas ya colocadas sobre el tablero… ¡Tendremos que inventar algo! Por otra parte, una vez superadas las dudas que puedan dejar las reglas, es un juego que puede ver mesa con facilidad, ya sea por su sencillez, como por su duración y el rango de jugadores que acepta. Es una sorpresa ver que un juego de este corte soporte hasta seis jugadores. No solo podemos jugar a seis, sino que el juego no flaquea dependiendo del número de participantes. Mientras que en pareja el juego es más estratégico, cuando seamos multitud tendremos que centrarnos más en lo que haga el jugador que nos precede, puesto que el tablero variará mucho entre turnos. Es diferente, pero agradable en cualquiera de sus números.

Tasso te forzará a ser creativo y muy observador. Siempre estaremos buscando una esquina donde colocar una madera orientada de tal manera que nuestro rival no pueda colocar una de sus barras sobre ella y tener un turno adicional. La libertad a la hora de orientar nuestras barras le dan al juego una sensación fresca de libertad y de margen de maniobra. En cada partida veremos piezas colocadas de forma muy distinta, apurando los bordes de la plataforma y, en definitiva, ingeniándonoslas para complicar a nuestros rivales.

La propia editorial se ha centrado especialmente en juegos con madera y de destreza. Sin ir más lejos, vemos en su página web una versión para niños llamada Tasso Kids. Por extraño que suene, parece cambiar ligeramente su mecánica de juego y contiene palitos de diferentes longitudes, por lo que no tenemos claro si es un juego más «infantil» que este, ya que ellos mismos hablan de que el juego «se ha vuelto más difícil y más bonito». Aunque no podemos concretar más, vemos que añade unos elementos que empiezan la partida sobre la base de juego, por lo que podría ser más interesante que el juego que hoy nos ocupa.

En definitiva, Tasso se trata de un juego sencillo pero entretenido en el que, dada la libertad de movimiento a la hora de colocar nuestras piezas, nos hará afinar nuestros sentidos en busca de ese ángulo que haga imposible a nuestro rival apilar una de sus barras de madera. Un juego rápido y bien producido que nos permite jugar con hasta seis jugadores, por lo que se asegura poder salir a mesa en variedad de ocasiones. Un juego de destreza que, a diferencia de otros, no requiere un gran despliegue ni con el que vayamos a ver grandes derrumbes, por lo que podemos llevarlo con nosotros sin demasiada dificultad.


PUNTOS POSITIVOS

  • Buena calidad de componentes: con una madera de notable calidad. Se agradece ver que, especialmente cuando es el único componente de juego, vemos barras de madera bien cortadas y sin imperfecciones.
  • Gran rango de jugadores: pudiéndose disfrutar en pareja o hasta con seis jugadores. Aunque dependiendo del número de jugadores la interacción se irá reduciendo hacia el jugador que tengamos a nuestra derecha, la estrategia y las sensaciones serán muy similares, funcionando correctamente a cualquier número de participantes.
  • De fácil despliegue: respecto a otros juegos de destreza y apilamiento. En Tasso no encontramos un juego grande ni que ascienda a altura suficiente como para que el derrumbe pueda ocasionar demasiado lío como para no jugarlo en tu cafetería de confianza.

PUNTOS NEGATIVOS

  • Manual demasiado escueto: dejando en el aire cuestiones como lo que pasaría si algo se desmorona o si un jugador mueve elementos de la base de juego.

Este juego ha sido cedido por OPEN’N PLAY para poder redactar la reseña así como tomar las fotos. Gracias por el detalle.

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