Reseña de Avignon: A Clash of Popes

Hoy os traemos uno de los juegos más pequeños de nuestra colección junto al Mint Works. Se trata del bolsillero Avignon, un juego de ButtonShy Games.

Se trata de una idea de John du Bois (autor que ya ha diseñado otras entregas con distintos personajes, como Pilgrimage o el futuro Schism) que cuenta con el pincel de Fabrice Weiss (ilustrador de otros juegos de la misma editorial como Cunning Folk o Pretense). Se trata de un juego exclusivo para parejas, con una duración de un cuarto de hora y una edad mínima recomendada de 8 años.


¿DE QUÉ VA?

En pleno siglo XIV el poder se basaba en tener los contactos y apoyos adecuados. Enfréntate a tu rival directo en una lucha de influencias para ser el siguiente Papa. ¿Conseguirás que los Cardenales te ofrezcan su ayuda o que los campesinos se alejen de la nobleza? Calcula tus movimientos, tienes en tu poder los hilos que determinarán el desenlace.

Con una mecánica de influencia de áreas, el juego consiste en la selección de acciones que se basan en las habilidades y capacidades únicas de los distintos personajes. La pizca de azar viene de la mano del robo de cartas, tras una de las posibles acciones.


¿QUÉ LLEVA EN LA CAJA?

¿Qué caja? ¡Dirás el tarjetero de plástico!

  • 12 personajes, con dos copias de cada uno de ellos.
  • 5 cartas para formar el mapa de juego.
  • 1 carta de referencia con las acciones de los personajes.
  • Un escueto reglamento en inglés.

Eso es todo, Avignon se trata de un microjuego, como la mayoría de los juegos de ButtonShy Games. Aun así, con pocas cartas nos presenta una estrategia sólida.


¿CÓMO SE JUEGA?

Para jugar una partida deberemos colocar el mapa en el centro de la mesa. Las cinco cartas que conformarán el tablero de juego estipularán cinco filas de juego, por las que se irán desplazando los personajes según las reglas de movimiento de las que hablaremos a continuación.

Al empezar la partida, tras barajar la docena de personajes, se revelarán cinco en el medio de la mesa, colocados en Génova, la ciudad que se corresponde a la fila media entre ambos jugadores.

Nuestro objetivo es sencillo: deberemos poder congregar a tres personajes en nuestra ciudad, ya sea Roma o Avignon. En otras palabras, el jugador que consiga acercarse a tres personajes, vencerá.

Empezando por el jugador romano, que solamente llevará a cabo una acción en la primera ronda, el juego prosigue con turnos alternos en los que se llevarán a cabo dos acciones. No puedes llevar a cabo la misma acción dos veces, por lo que siempre usarás dos de las cuatro propuestas:

SUPLICAR: Acerca un personaje un espacio hacia ti. ¡Estará un paso más cerca de formar parte de tu congregación!

CASTIGAR: Aleja un personaje un espacio hacia el rival. ¡Lo acercas al objetivo del rival, pero si tienes congregado al Noble y empujas al Caballero a la congregación rival habrás ganado!

EXCOMULGAR: Elimina una de las cinco cartas del tablero y roba una nueva al azar. ¡Este punto de azar le da un toque salado al asunto!

PETICIÓN: Activa una de las habilidades de los personajes de la mesa. Hay seis personajes con seis habilidades en el juego. Las habilidades suelen basarse en empujar uno o varios personajes y acercar otros tantos.

Por ejemplo, en un turno podrías acercarte al Caballero con la acción de Suplicar y luego activar su habilidad con la acción de Petición, que permitirá acercarlo dos pasos más, uno más de lo necesario para congregarlo, a cambio de empujar a dos personajes un paso hacia el rival.

En el momento en que una carta sobrepase Roma o Avignon, llevando a cabo un movimiento adicional que exceda esas ciudades, la carta pasará a formar parte de la congregación del jugador correspondiente. Para finalizar la partida, algún jugador deberá acumular tres personas en su congregación, excepto en el caso del Noble, que nos hará ganar si el rival congrega al Caballero, pero perderemos si unimos a un Campesino junto a la Noble. ¡Mucho cuidado con eso!

En cualquier caso, cada vez que una carta pase a la congregación, debemos revelar una nueva para colocarla en Génova, el punto medio del imaginario tablero de juego.


¿CÓMO QUEDA EN LA MESA?

Cinco cartas y tenemos el tablero. Cinco cartas y tenemos los personajes. ¡Ya solo necesitamos un espacio para el mazo de personajes restantes! Sin duda alguna, un juego portátil y con un despliegue sencillo aunque, como podéis ver, necesita una área de juego mayor a lo esperable dado el tamaño del curioso tarjetero que contiene los componentes.


¿QUÉ NOS PARECE?

Avignon es un ajedrez con menos movimientos que te cabe en el bolsillo más diminuto.

No me malinterpretéis, no pretendo comparar este proyecto con un abstracto de la envergadura del ajedrez, pero las sensaciones transmitidas son similares en muchos aspectos.

Si algo me disgusta de este juego es el diseño. El juego se basa en un set de personajes repetidos, por lo que parte de la experiencia pasa por conocer qué personajes hay, como actúan y poder gestionar sus movimientos. Pese a eso, las primeras partidas, necesariamente, requerirán que le echemos un ojo a la información de las cartas, y ahí tenemos un problema. Las cartas están diseñadas de modo que solo pueden ser leídas correctamente desde uno de los lados de la mesa, haciendo que la perspectiva del rival sea contraria a lo que cabría esperar. Para intentar subsanar eso, se entrega una pequeña carta de referencias que, pese a ayudar, no es la panacea. Sin duda, es un bache que acentúa la pequeña curva de aprendizaje pero que, una vez superada, no nos presentará problemas. Al fin y al cabo, son seis personajes y el juego pide a gritos memorizar las acciones de ellos, especialmente para conocer qué puede salir si realizamos la accion de Excomulgar.

Los movimientos, a diferencia de el abstracto nombrado más arriba, son menos diferenciales entre personajes. Normalmente, encontramos habilidades que se transforman en avanzar una casilla y hacer retroceder a otro. Eso, sin duda, limita la estrategia, haciendo que el juego sea un tira y afloja constante, donde, si solo tuviéramos las cartas sobre la mesa, deberíamos esperar a que el rival cometa un error para poder llegar a acercarnos lo suficiente una carta para poder congregarla.

Otra gran diferencia con el ajedrez es que aquí, si excomulgamos, robaremos una nueva carta. Robar una carta significa azar, pero debemos saber que podemos calcular probabilidades dado que el mazo se compondrá de 12 cartas, cinco de las cuales empiezan sobre la mesa. Ese punto de riesgo le da un aire desenfadado sin el que el juego perdería cierto interés.

Es un juego tan pequeño que sus reglas también lo son y, aunque claras, pueden dejarnos alguna duda concreta, sin margen para resolverlas con lo impreso. Aunque os cueste imaginároslo, en las primeras partidas no estábamos usando correctamente las habilidades dado que se nos escapó algún detalle del sistema de iconos con el que describen las acciones. ¡No os asustéis! Seguro que la mayoría no tendréis problemas, pero una explicación detallada, como ya veíamos en su borrador de reglamento, se agradecería.

Por supuesto, si hablamos de Button Shy hablamos de una filosofía muy atractiva. Se tratan de microjuegos que vienen presentados en estos tarjeteros plásticos. Su coste de producción, ya sea por su escasa cantidad de componentes como por su ausencia de caja clásica, hace que se vendan por 12$ y, si coincide, podemos agarrarnos a alguna oferta puntual y encontrarlos más baratos aún. Evidentemente, parte de esa gracia se pierde si añadimos el envío hasta nuestro país, pero confiamos que en algún momento, podamos disfrutar de su distribución en nuestro país. Desde luego, nos parece un precio contenido, por no decir irrisorio, para pagar la idea de un juego que, como en Avignon, funciona sin chirriar.

En resumidas cuentas, un proyecto que nos atrajo por su propuesta sencilla que logró idear un juego abstracto con personajes con movimientos distintivos y solo 12 cartas, que ha logrado funcionar mejor de lo esperado. Un juego tenso y, pese a que sea sencillo de reglas, bastante exigente a la hora de elegir qué movimientos vamos a llevar a cabo, especialmente porque un mal turno puede ser un gran paso hacia la victoria de nuestro rival. Nos ha gustado que tenga ese toque azaroso a la hora de excomulgar un personaje, pudiendo incluso predecir las probabilidades de que lo que se robe sea un personaje u otro, altamente importante para ganar con  la Noble. Si te gustan los abstractos y tienes bolsillos en tus pantalones, hay pocas excusas para no buscar un Avignon, aunque por el momento debamos importarlo de EEUU.


PUNTOS POSITIVOS

  • El formato: en ButtonShy han sabido producir sus juegos de forma elegante y económica. Los tarjeteros que hacen de continente para las pocas cartas son una solución que nos parece adecuada y que cumple con el propósito, convirtiendo el juego en bolsillero en toda regla.
  • La sencillez de reglas: en pocos minutos sabremos como se realiza un turno. Tras un par de partidas sabremos qué acciones hace cada personaje. ¡Ya sabes todo lo que necesitas para jugar!
  • Su duración contenida: que nos permite revanchas sin dudar. Junto a su reñido desarrollo, en el que debemos medir nuestras decisiones para no regalar un personaje a nuestro rival, hace que sea un juego que será difícil jugar de una partida en una.

PUNTOS NEGATIVOS

  • El diseño de las cartas: hace imposible que ambos jugadores lean la información sentándose cara a cara. Si bien la carta de referencia ayuda, lo hace un poco más engorroso para el jugador que vea las cartas boca abajo. ¡Apréndete las cartas y olvídate de leer, no tardarás mucho!

Este juego ha sido cedido por Button Shy Games para poder redactar la reseña así como tomar las fotos. Gracias por el detalle.

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