Nunca lanzar unos fuegos artificiales fue tan estresante, ni la comunicación tan sutil como con Hanabi.

Con una sencillas reglas de comunicación que aseguran la eliminación del efecto líder, Hanabi es de los indispensables si buscamos un cooperativo rápido y de caja pequeña.


Diseñador/a:Antoine BauzaGérald Guerlais
Ilustrador/a:Antoine BauzaGérald Guerlais
Editorial:Asmodee
Idioma:Español
Número de jugadores:2-5
Duración:25-45 min
Edad mínima recomendada:8+

¿DE QUÉ VA? 

En Hanabi los jugadores cooperan para intentar que los fuegos artificiales salgan tan bien como esperamos. Para ello deberemos comunicarnos de una forma eficaz y dar información a los jugadores que, a diferencia de otros juegos, no conocerán sus propias cartas. A esto le añadimos unas variantes y una producción más cuidada, a costa de una caja de mayor tamaño.

Hanabi boardgame juego de mesa

¿CÓMO SE JUEGA?

Nuestro objetivo en Hanabi es intentar completar escaleras de colores que simulan fuegos artificiales. En el juego básico contamos con cinco colores, al que podremos añadir el arcoiris, del que hablaremos en la sección de opinión y algunos detalles más que se incluyen en esta edición.

Así pues, los jugadores intentan cooperar para obtener la máxima puntuación que es de tantos puntos como el valor más alto conseguido en cada escalera, es decir, 25 puntos.

Hanabi boardgame juego de mesa

Cada jugador recibe cuatro cartas en su mano que, a diferencia de la mayoría de juegos, deberá colocar con su reverso mirando hacia uno mismo. De esta manera veremos las cuatro o cinco cartas de cada jugador, menos las nuestras.

Los turnos en Hanabi son sencillos. Deberemos elegir una de las tres opciones siguientes:

DAR UNA PISTA

Esta acción será la más frecuente y deseada. Nos permite gastar una ficha de pista para dar datos a otro jugador. Si no quedan fichas de pista no podremos utilizar esta opción.

Hanabi boardgame juego de mesa

Podremos señalar de la mano de un único jugador las cartas de un valor o de un color. Es decir, podremos decirle cuantas cartas verdes tiene, indicando su posición en la mano, o cuantas de un valor concreto. Fuera de esta información no podremos decir nada, ni enfatizar cual de todas ellas es las más interesante. El juego nos permite ser más categóricos y decirle a un jugador que no tiene cartas en un color o valor determinado, algo que puede ser muy interesante.

LANZAR FUEGOS ARTIFICIALES

Sabiendo o no lo que estamos haciendo, los jugadores pueden elegir una carta de su mano para intentar hacer fuegos artificiales. Eso significa que elegirán una carta y la llevarán al centro de la mesa.

Hanabi boardgame juego de mesa
En cada uno de los colores encontramos una cantidad de copias decreciente a medida que aumentamos su valor.

Como ya sabemos, el objetivo es hacer escaleras en cada uno de los colores, por lo que solo será válida la carta jugada si es la siguiente carta en orden ascendente de cualquiera de los colores del juego. En otras palabras, si bajamos un 1, del color que sea, al inicio de la partida, será totalmente válido, sin requerir que conozcamos el color de la carta antes de arriesgarnos.

Hanabi boardgame juego de mesa
En esta situación de partida una carta válida sería un 1 verde, un 2 de color rojo o azul, o incluso una carta de valor 3 en color amarillo o blanco.

Pero ya sabéis que los riesgos sin malos y, si por el contrario, la carta bajada no encaja en ninguna de las escaleras, habremos cometido un fallo. Los jugadores pueden cometer tres fallos antes de perder, definitivamente, la partida.

Hanabi boardgame juego de mesa
Cada error nos obliga a girar una loseta a su cara roja.

DESCARTAR UNA CARTA

Si queremos descartar una carta de nuestra mano, ya sea porque no encaja en las escaleras o porque no tenemos información sobre ella, la dejaremos fuera de la zona de juego, boca arriba, y generaremos una pista, que podremos utilizar en el futuro.

Las pistas también se generan automáticamente si completamos una escalera, es decir, tras colocar la carta de valor 5 de algún color. Estos momentos son un respiro necesario para no tener un constante balance negativo al final de la partida.

Descartar las cartas boca arriba es importante por la distribución de copias. Mientras que tenemos tres cartas de valor 1 de cada color, dos copias de los valores 2, 3 y 4 y una sola copia del valor 5. Eso quiere decir que los 5 son únicos y las pistas para salvaguardarlos al inicio de la partida pueden ser caras pero necesarias.

Hanabi boardgame juego de mesa

La partida termina cuando el mazo de robo se agota, se lleva a cabo una última ronda y se contabilizan los puntos. La partida puede terminar en cualquier momento si cometemos el tercer fallo, de lo contrario, solo tendremos que anotar un punto por carta colocada en el centro de la mesa, hasta un total de 25 puntos potenciales en su modo más sencillo.


¿QUÉ ME PARECE?

Hanabi es, posiblemente, una de las mayores sorpresas en cuanto a cooperativos que, pese a los años, se sigue disfrutando como el primer día. Con la excusa de esta nueva edición, hablamos de un clásico moderno de los juegos colaborativos sin efecto líder.

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Aunque hasta ahora no hubiera escrito esta reseña, descubrí Hanabi cuando ganó su Spiel des Jahres gracias a un buen amigo que lo trajo, a ciegas, desde Alemania. La sorpresa fue rotunda con la primera partida en especial por lo mucho que ofrece con tan pocos componentes y que, además, sabe gestionar muy bien los principales problemas de otros juegos cooperativos.

Hanabi boardgame juego de mesa

Las mecánicas en Hanabi no son lo que sorprende, ya que todo se basa en hacer escaleras ascendentes de colores. La magia reside en como los jugadores deben dar la información y como ésta se interpreta por los demás. Todo ello crece alrededor de ese sistema de cartas en el que vemos todo menos nuestra mano. Este giro, utilizado posteriormente en otros juegos, hace que dependamos de los demás y que, por si esto fuera poco, debamos confiar en la información que recibimos.

Y es que Hanabi es, básicamente, un juego de gestión de información. Lo que los jugadores deben entender es como dar la mayor información con la mínima cantidad de pistas, un recurso bien limitado en nuestras partidas. Eso, que a priori parece sencillo, acaba perfilándose y dándole mayor importancia al tempo, al saber decidir a quién darle la información para que tenga claro qué hacer en su próximo turno y gestionar en qué momentos descartar cartas sin riesgos inasumibles.

Lo que sorprende en Hanabi es que con unas reglas tan sencillas y una comunicación encorsetada, las sutilezas marcan toda la diferencia y nos pueden ayudar a ganar o perder la partida. Necesitas jugar una partida para apreciar todos los detalles y la comunicación implícita en cada pista dada y en cada acción tomada. Podemos no saber un valor de una carta, pero tener certeza de su color y ver como un jugador le dice al de nuestra izquierda un valor en ese mismo color que no coincide con la siguiente carta necesaria en la escalera. Eso, por rebuscado que parezca, nos está diciendo que la carta de la que solo sabemos el color es, necesariamente, la siguiente en la escalera. Eso es solo un ejemplo de las dinámicas que se generan en la partida y como unas reglas tan sencillas pueden dar mucho de sí.

Hanabi boardgame juego de mesa
Todos los elementos adicionales que no venían incluidos en la primera edición de Hanabi.

Y es que el tempo de la partida dependerá de los jugadores y gestionarlo será muy delicado. Podemos vernos en situaciones que todo lo que tenemos sea prescindible y querer descartarnos cartas para generar pistas pero, aunque no lo parezca, en algunos momentos deberemos dar pistas redundantes por el simple hecho de no agotar el mazo de robo que, al fin y al cabo, determinará el final de la partida.

No es casualidad que haya guías en la BGG con estrategias y detalles de la comunicación que, en la mayoría de los casos, no explican nada que no hayamos vivido por nosotros mismos si le echamos una docena de partidas. Eso es lo mágico que aporta Hanabi y es que de forma orgánica aprenderemos a gestionar las manos, a separar las cartas que conocemos de las que desconocemos, a dejar siempre a un lado las más antiguas para que el resto sepan que nos las podemos descartar, etc. Todo eso son detalles que no están en las reglas pero que todos acabamos apreciando tras pocas partidas, y ese metajuego enriquece mucho la experiencia y dice mucho de la genialidad del diseño.

Puede que esta edición sea de las más bonitas y a su vez, de las menos prácticas. Hanabi es el típico juego que siempre preferiré en caja pequeña para llevarlo a todas partes. De los pocos juegos que con cartas cuadradas se puede disfrutar para organizarlas mejor en la mano. Aquí tenemos todo lo contrario. Cartas alargadas con unos soportes para colocarlas, haciendo que nuestras manos estén relajadas en la partida a cambio de unos componentes mucho más serios. Cabe destacar la calidad de los soportes y las fichas de pista en baquelita, con una innecesaria pero preciosa bolsa de tela. Todo ello sigue dejando a esta edición a un precio muy contenido que seguramente justifique que vayamos a por ella si empezamos a desgastar las cartas de la edición original o la queremos dejar en casa de la suegra.

Hanabi boardgame juego de mesa
Detalle de las cartas de arcoiris, que nos ofrece varios grados de dificultad.

Lo interesante son los extras añadidos en forma de variantes y expansiones. Ya en su edición original, la que ganó el Spiel des Jahres y no la que venía conjuntamente con Ikebana, encontrábamos las cartas arcoiris. Este sexto color puede introducirse de múltiples formas en las partidas sin modificar las reglas: mientras que en su variante más sencilla nos referiremos a estas cartas como color “multicolor”, podemos complicarlo un poco más dejando una sola copia de cada valor para darle un peso mayor a esta escalera o empezar a mezclar el multicolor con el resto de colores para que los jugadores tengan que señalar dichas cartas cuando enumeran cartas en “cualquiera” de los colores. Esta última variante puede generar una importante paranoia pero, de nuevo, muestra como con una estructura sencilla se le pueden dar muchas vueltas a este diseño.

Hanabi boardgame juego de mesa

En esta edición también se incluye un nuevo color, el negro, que cuenta con una distribución de cartas atípica, puesto que lo más frecuente serán los 5 y solo tendremos una carta de valor 1. Este nuevo color es menos interesante que el cambio que propone la expansión de las losetas. Si introducimos dicha expansión, los jugadores al acabar una escalera no recibirán una pista, sino que recibirán lo que dictamine una de las losetas robada al azar. De esta forma, las recompensas en la mayoría de los casos vendrán más dirigidas, puesto que la mayoría de losetas nos ofrecen una pista, pero inmediata y de un tipo concreto. En resumidas cuentas, esto no es una ayuda, precisamente, aunque en algunos casos nos permita recuperar cartas ya descartadas. Lo que sí ofrece es una manera más de dar cambios al juego sin añadir pasos en su funcionamiento.

En cuanto a la escalabilidad, Hanabi es un título que personalmente disfruto a tres o cuatro jugadores. Cuando somos solo dos, el reto de la comunicación puede disolverse y las sutilezas del tempo y el orden de las pistas dadas se pierden por ser una sola pareja. A partir del tercer jugador ya deberemos aprender ese metajuego mencionado para jugar no solo con lo explícito sino también con la información que ese tercer jugador conoce de la mano que ambos véis y que así se puedan interpretar datos que nos ahorren alguna pista.

Hanabi boardgame juego de mesa

En definitiva, con Hanabi encontramos un título imprescindible para los que deseen un juego sencillo cooperativo pero quieran olvidarse de ese efecto líder que puede acabar convirtiendo las experiencias colaborativas en solitarios. Aquí todos debemos recibir y dar información, formamos parte de un sistema que tiene que sincronizarse para dar las mejores pistas en el mejor momento, y sobre todo saber que no solo lo que decimos tiene importancia, sino cómo lo hacemos. Un juego que sorprendió en su momento y que sigue siendo disfrutable tras, literalmente, cientos de partidas.



Pros

  • Un ejemplo absoluto de juego de reglas sencillas pero mucha estrategia, gracias a las sutilezas en la comunicación.
  • Un título cooperativo sin un ápice de efecto líder, haciéndolo un referente y, para mí, indispensable
  • Una base sólida que permite variantes que complican, y mucho, la dificultad del juego.
  • Una versión preciosista que luce bien en mesa a costa de aumentar el tamaño de la caja.

Contras

  • Quizás a dos jugadores la comunicación sea más encorsetada y la sensación del juego demasiado fría, sin margen a sutilezas.
  • Pese a la presencia en mesa, muchos jugadores preferirán una versión sin soportes de cartas.

Este juego ha sido cedido por Jugamos Una para poder redactar la reseña así como tomar las fotos. Gracias por el detalle.