Reseña de Doodle Rush

Esta vez hablamos de un juego efímero y frenético de Brain Games. Se trata de Doodle Rush.

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El juego ha sido diseñado por Adam Porter y cuenta con el escaso diseño artístico más allá de la portada de Reinis Pētersons (Ice Cool, Game of Trains). Un juego que acepta de 3 a 6 jugadores, con una edad mínima recomendada de 10 años y una duración de juego de seis minutos exactos.


¿DE QUÉ VA?

Doodle Rush es un party game sin un tema que describir. Solo debemos dibujar seis conceptos y adivinar tantos como podamos de los que dibujaron nuestros compañeros. ¡No hay más!

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¿QUÉ LLEVA EN LA CAJA?

La sobredimensionada caja incluye:

  • 36 pizarras de dibujo, seis para cada posible jugador.
  • 175 cartas a doble cara que suman un total de 1050 palabras.
  • 6 rotuladores con capuchón de borrador.
  • 1 reloj de arena de un solo minuto.

El juego, al menos por el momento, se encuentra exclusivamente en inglés. No solo el manual, pero las palabras necesitan ser convertidas a nuestro idioma, aunque no requiera el trabajo de abstracción y sentido figurado que necesitaba Codenames.


¿CÓMO SE JUEGA?

El juego tiene un funcionamiento tan sencillo como adictivo. Para empezar la partida simplemente tenemos que repartir las seis pizarras en un color a cada jugador, su rotulador y dos cartas por una de sus dos caras. Una de sus caras, en amarillo, presenta palabras sencillas mientras que su reverso, en morado, aumenta en dificultad.

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El desarrollo es rápido y sencillo. En cuanto se de la vuelta al reloj de arena, que contiene aproximadamente un minuto en su interior, todos los jugadores deberán dibujar en sus pizarras lo que dictan las seis palabras de sus tarjetas. ¡No mires al resto, solo dibuja que el tiempo vuela!

¿Se acabó el tiempo? Genial, dale la vuelta y avisa a todos que ya hemos acabado la fase de dibujo. Ahora toca, de forma simultánea, intentar adivinar los dibujos que hay sobre la mesa. Debes estar atento, pues a la vez que deduces dibujos tienes que contestar a las suposiciones que tus rivales hacen sobre tus dibujos. Cada dibujo deducido te otorgará un punto al final de la partida, así que quédate con la pizarra de cada uno de tus aciertos. No descuides tus dibujos, cada pizarra que no logren adivinarte te restará un punto.

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¿Se acabó el minuto otra vez? Pues se acabó la primera ronda. Ahora solo tienes que repetir esta operación dos veces más. En un total de tres rondas, la partida llegará a su fin. En cada una de las fases de dibujo, cada jugador puede retocar o borrar cualquiera de sus pequeñas obras de arte que aún no hayan sido deducidas.

¡El jugador con más puntos gana! ¿Tienes seis minutos más? Pues a por la revancha.


¿CÓMO QUEDA EN LA MESA?

No necesitamos demasiado espacio en la mesa, el justo para poder desperdigar nuestras pizarras y ver las del resto. Es de agradecer usar una mesa grande para que no nos estorbemos unos a otros en las fases de deducir dibujos.

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¿QUÉ NOS PARECE?

Doodle Rush es un party de palabras al que no podremos negarnos a jugar alguna partida.

¿Otro juego con palabras y dibujitos? Sí, Doodle Rush nos propone algo similar al Pictionary o Cranium pero con un ritmo claramente más frenético. Pocos juegos pueden ser jugados en, exactamente, seis minutos y éste sí.

Primero debemos corroborar lo que muchos estáis pensando, Doodle Rush no es un juego innovador y revolucionario, sino que parte de una base en la que ya tenemos decenas de alternativas y cambia un elemento importante: el uso del tiempo. Con rondas tan cortas y sin pausas entre ellas, el juego adquiere un aire especialmente party que le ayuda a ver mesa más a menudo que otras propuestas. ¿Quién puede decir que no tiene tiempo de jugar una partida de menos de diez minutos?

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Una vez hablado de lo obvio, queríamos dejaros aquí nuestras sensaciones acerca del juego y la experiencia hasta el momento.

Doodle Rush lo descubrimos en Essen y, tras leer su descripción en la BGG no me llamó la atención demasiado. Aun así, fue llegar al stand de Brain Games y ver como las mesas de Doodle Rush no solo tenían jugadores sino que los grupos solían echar más de una partida. Tras una corta espera, pudimos sentarnos y ver que, sin encontrar qué nos ataba a las sillas, acabaríamos jugando más de una partida.

Descartado el elemento de sorpresa y novedad, creemos que su mayor logro es la adrenalina que consigue exprimir nuestras hormonas de la glándula suprarrenal.

Un minuto para dibujar, un minuto para adivinar y repetir este proceso dos veces más. Ese es el resumen del rollo que os hemos soltado arriba. ¿Da para tanto? Pues en parte, sí.

La gracia de tener un solo minuto para dibujar nos lleva a tomar una de las dos actitudes posibles respecto al juego. ¿Dibujamos rápido y mal o dejamos unas pizarras para luego? Decide lo que quieras, no es un turno de un Vital Lacerda, pero decídete rápido. Ambas opciones son igual de buenas, o de malas. Si los dibujos no son adivinados, siempre podemos retocarlos en turnos posteriores. Sea como sea, el tiempo es oro.

En cuanto a la fase de adivinar dibujos, puede ser un poco caótico. Hemos llegado a hacer tanto o más ruido que en una partida de Happy Salmon, ¿os lo imagináis? Desgraciadamente, al no haber orden o reglas acerca de cómo y cuándo adivinar los dibujos, debemos hacernos escuchar y dejar visibles nuestras obras de arte. Puede que nadie se fije en nuestros dibujos, o puede que el dibujante de una pizarra no escuche nuestra deducción, y probablemente vivamos ambas experiencias en algún momento. ¿Es eso molesto? Eso dependerá de cada jugador y el peso que le de a la diversión frente al control de las fases del juego. Sin duda, ninguno de nosotros se preocupó en exceso, sabiendo que nos encontrábamos ante un party game que, además de durar seis minutos, sabíamos que íbamos a repetir. ¡Ya gritaremos más en la siguiente partida!

La rejugabilidad está asegurada en cierta manera. Las 175 cartas contienen dos caras, pero cada cara muestra palabras de distinta dificultad. Así, mientras no queramos usar sus vocablos más complejos, tenemos cartas nuevas para 22 partidas a cuatro jugadores. Definitivamente, recomendamos sacar las cartas usadas y solamente barajarlas cuando se hayan usado las nuevas. De otro modo, podemos recibir una carta que haya salido recientemente a mesa y recordar los conceptos que dibujó nuestro rival. Una manera para aumentar su rejugabilidad es utilizar palabras de otros juegos de dibujar, ¿tenéis un Pictionary abandonado en casa? ¡Incluso las palabras del Codenames nos pueden servir para dibujar!

Y hablando de las palabras difíciles, realmente son conceptos abstractos. Dibujar la envidia o un susurro ya nos puede llevar un minuto o más, por lo que el salto en dificultad es más que notorio.

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A ver quién es el guapo que dibuja el concepto «consejo»…

No podríamos dejar de comentar que la elección de incluir palabras de dos dificultades no solo alarga su rejugabilidad, sino que lo convierte en un juego que encaja perfectamente en Brain Games, un juego familiar que puede ser jugado y adaptado para los más peques. Con Doodle Rush podremos incluso jugar mayores y niños, usando cada grupo una de las caras de las cartas. ¿No os parece una buena idea?


PUNTOS POSITIVOS

  • Rápido como pocos: si algo diferencia a Doodle Rush de otros juegos es su duración de seis minutos por partida.
  • Frenético y sin pausas: además de corto, el juego no nos dará un respiro hasta que acabe la partida. Ya habrá tiempo luego de discutir.
  • Dos dificultades: las dos caras de las cartas alargan la vida útil del juego e incrementan la dificultad, pudiendo mezclar adultos y niños en la misma partida.

PUNTOS NEGATIVOS

  • Dependencia idiomática: sin una traducción, podremos encontrarnos con alguna palabra puntual que no sepamos, teniendo que descartar la carta.
  • Poco innovador: no encontramos nada revolucionario más allá de su duración, aunque es un elemento que puede determinar su compra en muchos interesados.

Este juego ha sido cedido por Brain Games para poder redactar la reseña así como tomar las fotos. Gracias por el detalle.

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2 Respuestas

  1. 13 febrero, 2018

    […] Cuenta con las simpáticas ilustraciones de Reinis Pētersons (Game of Trains o Doodle Rush (aquí su reseña)). Se trata de un juego rápido, que se disfruta en media hora, de 2 a 4 jugadores y una edad […]

  2. 21 septiembre, 2018

    […] trata de un juego diseñado por Adam Porter (Doodle Rush (aquí su reseña)) e ilustrado por Reinis Pētersons (Doodle Rush, Pyramid of the Pengqueen). Se trata de un diseño […]

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