Gloomhaven fue un juego que marcó un antes y un después en el mazmorreo, coronando la BGG con razones de peso.

Tomando todos los elementos de Gloomhaven, en Fauces del León tenemos un juego más compacto y contenido, más atractivo para el gran público.


Diseñador/a:Isaac Childres
Ilustrador/a:Francesca BaeraldDavid DemaretAlexandr Elichev
Editorial:Cephalofair Games
Idioma:Español
Número de jugadores:1-4
Duración:30-120 min
Edad mínima recomendada:14+

¿DE QUÉ VA? 

En Fauces del León seguiremos las andaduras de un grupo de héroes que escogerán su camino para vivir aventuras, tomar decisiones y progresar mientras vemos como los personajes crecen y mejoran a lo largo de dicho viaje lleno de fantasía y monstruos.

Gloomhaven: Fauces del León boardgame juego de mesa

¿CÓMO SE JUEGA?

Gloomhave: Fauces del León nos permite elegir un personaje y adentrarnos en la aventura. En este sentido, el juego empieza con un tutorial que avanza a lo largo de cinco escenarios para explicar, de forma creciente y pausada, todas las mecánicas del juego. Resumiremos aquí el funcionamiento básico de lo que cada escenario nos propone.

Gloomhaven: Fauces del León boardgame juego de mesa

Cada jugador interpreta un personaje con sus propias características. Por una parte, cada uno de ellos tiene sus propias cartas con sus propios ataques, perfilando el modo de juego que puede apoyarse en dar soporte a tus compañeros, infligir daño o ser el tanque que intente absorber todo el golpe de los enemigos. Cada personaje, a su vez, tiene unos puntos de vida que determinan cuánto podrán aguantar en combate y dejando claro si deben actuar en primero o segundo plano.

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Cada escenario nos pone en situación de un evento o enfrentamiento. Por norma general, los jugadores se enfrentan a un grupo de enemigos aunque, en otras ocasiones, también deberán interactuar con el escenario. En cualquiera de los casos, eliminar a todos los enemigos siempre es parte de nuestro objetivo del escenario. Cada tipo de enemigo presente en el escenario incluye sus propios atributos, puntos de vida y una versión de élite de dicho enemigo, que identificaremos con una peana amarilla y que presenta atributos mejorados. A lo largo de los primeros escenarios, además, los enemigos también adquirirán un mazo de acciones que definirá su comportamiento en cada turno.

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Los jugadores tendrán en su mano todas las cartas de acción que compongan su personaje. Estas cartas aumentarán un poco en número a lo largo de la aventura pero, sobre todo, se irán sustituyendo por otras, permitiendo a los jugadores perfilar su estilo de juego y mejorar su personaje. Todas estas cartas cuentan con varios elementos a tener en cuenta:

  • Las cartas se dividen en dos mitades, superior e inferior. Mientras que la superior incluye un ataque, las acciones de movimiento, de cura y de saqueo de monedas vienen en la zona inferior.
  • Adicionalmente las cartas tienen a su izquierda un valor base de dos puntos de ataque o de movimiento, que los jugadores podrán utilizar si el texto de la carta no les interesa.
  • En el centro de la carta encontramos un valor: la iniciativa. Ésta indicará el orden de turno de los jugadores, el cual se intercalará entre el de los enemigos.
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En cada turno, los jugadores pueden discutir ligeramente, sin describir en detalle las cartas que usarán. De forma simultánea deben elegir dos cartas de su mano, que ordenarán de modo que al darles la vuelta, una de ellas sea la que determinará la iniciativa del jugador.

Tras revelar las cartas de los jugadores y revelar las cartas de los enemigos, se ordenarán las fichas de turno para visualizar cómo se desarrollará la ronda.

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En orden, los jugadores y enemigos llevarán a cabo su turno. Mientras que los enemigos tienen cartas que describen sus acciones, que puede incluir movimientos y ataques, los jugadores podrán elegir como combinar sus cartas. Cada enemigo, como viene siendo habitual, tiene predisposición por fijar objetivos cercanos y, de entre ellos, los de mayor iniciativa.

Los jugadores, con sus dos cartas, independientemente de como las hayan colocado para determinar su iniciativa, deben utilizar la mitad superior de una carta con la inferior de la otra. Alternativamente pueden utilizar el valor de Ataque 2 o Movimiento dos, sustituyendo la mitad correspondiente de la carta.

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Al realizar ataques, en lugar de utilizar dados para determinar nuestro éxito, el valor de ataque de verá modificado por una carta de un mazo que cada jugador gestionará individualmente. Este mazo de cartas añade o sustrae puntos de daño al ataque realizado, pudiendo mejorar dicho mazo a lo largo de la aventura o, incluso, recibir maldiciones que empeoren temporalmente nuestras probabilidades.

Tras eliminar a todos los enemigos, además de cumplir otras posibles tareas descritas en el escenario, los jugadores completan dicho escenario. A medida que descubramos las reglas completas del juego tendremos modos de obtener experiencia y oro, el cual nos permite adquirir mejoras de personaje o comprar equipo entre distintos escenarios. A diferencia de otros juegos, el equipo de nuestro personaje no es un consumible y puede agotarse en cada escenario, pero no lo perderemos de forma definitiva.

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Entre escenarios también avanzaremos en la historia, desbloqueando nuevas aventuras en las que embarcarnos. Estas aventuras se traducen en nuevas localizaciones que iremos pegando en el mapa, abriendo nuevas opciones y caminos que tomar. Más adelante en nuestra partida, también, habrá eventos entre escenarios que nos permiten obtener nuevas misiones o alguna recompensa dependiendo de nuestras decisiones.


¿QUÉ ME PARECE?

Fauces del León nos propone una aventura épica, pero sin una narrativa abrumadora, con un sistema de combate como mecánica principal, que se aleja de los dados para darnos un mayor control sin complicar las reglas del juego. Con todo ello, se trasladan las sensaciones de Gloomhaven en un formato más pequeño, más corto y más asequible en todos los aspectos.

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Cuando Gloomhaven apareció en 2017 sorprendió por ofrecer un juego ameritrash en apariencia pero con unas sensaciones de eurogame muy presentes. De esta forma rompió esquemas al ofrecer lo mejor de los dos mundos, con mecánicas que aumentaban la sensación de control, pero transmitiendo el desarrollo de personajes y la narrativa de un juego de mazmorreo más clásico. Lo que podía tirarnos para atrás, en lo que me incluyo, era el tremendo cajote y la envergadura del juego, que exigían una dedicación durante muchas horas para disfrutar de su campaña y una estantería donde guardar sus casi 10 kilos de plástico y cartón.

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Tres años más tarde apareció Fauces del León, un juego que mecánicamente, a excepción de detalles nimios, ofrecía la experiencia de su antecesor, pero con una propuesta que era tan apta para jugadores que ya hubieran disfrutado del título anterior como también una genial puerta de entrada para los que no se atrevían con el título original. La manera de jugar a Fauces del León apenas varía, pero todo lo que incluye se recorta de forma sensata para dar una experiencia más contenida, pero igual de profunda, y con una producción más práctica, a la vez que barata.

Por ejemplo, en su primer título encontrábamos diecisiete personajes jugables, algo que emula a los mejores videojuegos pero que, por su parte también impacta en las dimensiones y el peso del conjunto. De la misma forma, el trasladar los escenarios del cartón a un libro, que puede complementarse con un segundo libro, da mayor sencillez a la hora de preparar las partidas, además de abaratar costes. Lo único que debemos tener en cuenta es que el formato libro encaja porque la cantidad de escenarios posibles durante una campaña se ha visto reducido, aunque siguen siendo varias docenas de partidas, las cuales no son estrictamente lineales. De esta forma, dado que Gloomhaven era más vasto, las losetas de cartón daban mayor versatilidad pero enlenteciendo, y mucho, su preparación y aumentando el área de despliegue para jugar.

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Para un juego de su categoría, la parte narrativa en Fauces del León no es desbordante sino más bien superficial. Tenemos una premisa de héroes buscando misiones que les permitan repartir justicia o ganar unas monedas, pero sin un arco argumental que motive el viaje. En este sentido, por un lado permite espaciar las sesiones sin perder ningún hilo narrativo, pero por otro no tendremos el motor que genera una buena historia. Personalmente no ha sido algo que me preocupe, pero sí es cierto que los textos parecen fragmentos de historias independientes sin un trasfondo que vaya hilando nuestro periplo.

Esta narrativa le cede el protagonismo a las mecánicas que son, por mucho, la mejor baza de esta línea de juegos. Sin lugar a dudas, el modo de combatir, acción que haremos constantemente, denota un buen ejercicio de diseño y hace que sintamos un control agradable de nuestras acciones, ya sea en solitario o compartiendo mesa con algún compañero. Si bien no hay dados, el uso de modificadores de ataque simula con mucha mayor suavidad, el devenir de una tirada de dado, con el beneficio de poder modularse el resultado a lo largo de la partida a medida que mejoremos nuestras cartas, pero permitiendo turnos con resultados inesperados.

La manera de evitar los dados y el uso de dos cartas por turno genera que los jugadores deban planificar y que el juego pueda apretar y aumentar su exigencia a lo largo de la aventura. El uso de las cartas, por su parte, divididas en mitades, permiten combinaciones varias y el uso de la iniciativa permite que podamos, al menos parcialmente, intentar coordinarnos con nuestros compañeros. El título aboga por una comunicación parcial, sin poder hablar de las cartas concretas que vayamos a utilizar, pero dándole importancia a que los jugadores intenten jugar en el orden deseado, sin poder controlar la iniciativa que tendrán los imprevisibles enemigos.

Gloomhaven: Fauces del León boardgame juego de mesa

Eliminando los dados se reduce la incertidumbre y genera satisfacción en nuestras decisiones. Esto sería más frío si no fuera porque hay mucho espacio para sorpresas. Las reacciones de los enemigos siguen un patrón basado en pequeños mazos, pero con el uso de cartas robadas al azar, siempre habrá tensión al conocer como van a comportarse los monstruos a los que nos enfrentamos.

En ocasiones las tiradas de dados en otros juegos del estilo son un factor que, por regresión a la media, nos va desgastando durante el avance de la partida. En Fauces del León, por su parte, el cansancio generado por agotar reiteradas veces nuestra escueta mano de cartas funciona como limitador en las partidas. Los jugadores deben tener muy presente la presión que ejerce el paso del tiempo, al ir perdiendo cartas y con ello, capacidad de actuar hasta quedar exhaustos si no tenemos el ritmo suficiente.

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Aunque la narrativa sea menos estimulante que en otros títulos, el juego se abre para ofrecer una aventura nada lineal. Podremos alternar escenarios que se perciben como principales con otros más satelitales, puesto que, además, perder partidas no tiene una repercusión negativa. El juego propone que los jugadores reintenten su hazaña sin perder nada más que lo adquirido en su intento previo, algo que no presiona tanto como una campaña al uso, cuyo avance suele ser incesante, para bien o para mal.

Solo falta hablar de la evolución del personaje, otro elemento característico de este estilo de juegos. En Fauces del León notaremos ese crecimiento especialmente en la adquisición de nuevas cartas. En este sentido, persiste la elegancia haciendo que nuestras manos no crezcan especialmente, sino que las cartas sean sustituidas por otras mejores. De esta forma, en contraposición a otra tónica muy extendida, no tendremos que interiorizar más habilidades ni nuevas sinergias, sino que todo se mantiene suficientemente sencillo pero siempre satisfactorio. Con el progreso también adquiriremos mejoras en el mazo de modificadores de ataque, algo que permite a los jugadores afrontar el juego con una postura que tenga mayor dispersión de resultados o un control más estricto en los resultados.

Gloomhaven: Fauces del León boardgame juego de mesa

Por último tan solo comentar que la edición, ya comentada más arriba, hace que este producto derivado de Gloomhaven haya podido no solo meter en una caja que literalmente rebosa componentes una gran experiencia, sino también abaratar su coste y hacer menos vertiginosa la decisión de probar este sistema tan original de combate. Dentro del juego tenemos las miniaturas justas para darle un toque distinguido y una bandeja para los componentes más utilizados, algo que evita que necesitemos insertos, algo muy necesario en su juego predecesor.

De la escalabilidad hay que tener en cuenta que la necesidad de organizar los turnos entre los participantes hace que a más participantes la experiencia pueda dilatarse a la par que volverse más exigente. Si bien puedes jugar en solitario, a dos jugadores es una buena forma de amenizar tu viaje y no entorpecer el progreso del mismo. Por suerte, modificar el número de jugadores de forma no oficial es relativamente fácil, algo que se agradece y que, aunque siga recomendando mantener el grupo en todo su desarrollo, no impide que podamos añadir un integrante temporal, o incluso jugar con una ausencia.

Gloomhaven: Fauces del León boardgame juego de mesa

En definitiva, Fauces del León viene a llenar un hueco muy necesario. Partiendo de las bondades varias de Gloomhaven, aquí tenemos un producto más contenido pero sin perder esencia por el camino. Una aventura que nos vuelve a dejar disfrutar de un sistema de combate que aboga por el control, las sinergias y el uso de cartas en contraposición de los dados. De esta forma, este estilo más europeo de afrontar el juego nos permite controlar en cada turno, pero sin dejar de lado un grado de incertidumbre por los modificadores y los enemigos. Todo ello coloca sus mecánicas en el centro de la experiencia, con una narrativa muy por detrás en importancia y que se siente superflua. Sin duda alguna, la mejor manera de conocer Gloomhaven que, a su vez, es una aventura muy recomendable.


Este juego ha sido cedido por Asmodee para poder redactar la reseña así como tomar las fotos. Gracias por el detalle.