Reseña de The Great City of Rome

Hoy os hablamos de otro lanzamiento de Essen que no ha dado mucho ruido. Se trata de The Great City of Rome, de ABACUSSPIELE.

El diseño corre a cargo de Matthew Dunstan (Elysium y Pioneer Days) y Brett J. Gilbert (Elysium, Divinare). El apartado artístico, por su parte, viene de la mano de Martin Hoffmann y Claus Stephan (Race for the Galaxy, Russian Railroads). Se trata de un juego de 2 a 4 jugadores, con una duración de  alrededor de una hora y una edad mínima recomendada de 10 años.


¿DE QUÉ VA?

El Imperio Romano es sinónimo de expansión, avances arquitectónicos y creación de nuevas polis. En The Great City of Rome intentaremos expandir nuestra ciudad para hacer que su belleza y funcionalidad exceda a la de nuestros vecinos y poder alardear de nuestra habilidad urbanística.

En otras palabras, se nos presenta un juego de colocación de losetas con las que deberemos completar patrones que nos permitan combinar los modos de puntuación de cada tipo de loseta. Todo ello viene subyugado a un orden de turno variable que hará que debamos calibrar la premura con la que queremos jugar para poder elegir esa loseta que tanto nos gusta.


¿QUÉ LLEVA EN LA CAJA?

El contenido de la caja es el siguiente:

  • 90 cartas de edificios, incluyendo dos iniciales para cada jugador.
  • 6 cartas de influencia.
  • 39 monedas de cartón.
  • 6 ladrillos.
  • 18 tokens de puntos.
  • 33 tokens de influencia.
  • 6 losetas de orden de turno.
  • 6 emisarios, uno por jugador, más dos adicionales para el modo dos jugadores.
  • Un emperador dorado.
  • Un marcador de jugador inicial en plateado.
  • Una libreta de puntuaciones.
  • Un reglamento.
  • Una hoja de referencia para los edificios.

Cabe destacar, que aunque las losetas sean cartas y no cartón, el juego tiene unos componentes más que adecuados respecto al precio que tiene. Nos encontramos con madera y buen troquel, así como un inserto personalizado bastante majete.


¿CÓMO SE JUEGA?

El objetivo en The Great City of Rome es la de reconstruir el Imperio Romano a través de la arquitectura y el orden que les caracterizaba. Para ello deberemos edificar del modo más adecuado, manteniendo la armonía en nuestra ciudad personal.

Cada jugador empieza con tan solo cinco monedas, con las que deberá ir construyendo no solo su ciudad sino un motor de ingresos que le permita seguir expandiéndose.

Cada una de las 14 rondas tiene tres fases diferenciadas:

FASE DE MANTENIMIENTO

Al principio de cada ronda, los jugadores deberán coger la loseta de orden de juego superior y colocarla bajo el montón. De esta manera, el orden en el que aparecen los ladrillos y los engranajes será distinto en cada una de las rondas.

Tras esto, debemos revelar la primera carta de cada uno de los cuatro mazos. Estas son las losetas que los jugadores podrán obtener en esta ronda. En el mazo I encontraremos unas cartas de influencia, de las que hablaremos más adelante, y que son una fuente de puntos interesante.

FASE DE EMISARIOS

En esta fase, empezando por el jugador inicial, que irá girando en cada ronda, los jugadores van colocando a sus emisarios en la loseta de orden de juego. Debemos tener en cuenta que, cuanto más cerca del emperador, más pronto podremos elegir la loseta en la siguiente fase, pero menos beneficios tendremos, ya que gozaremos de los iconos que veamos en nuestra casilla y en todas las que tengamos por delante. De esta manera, el jugador que se coloque en la última casilla, pese a no tener elección a la hora de obtener la loseta, podrá realizar las acciones de forma gratuita.

Por ejemplo: el jugador naranja se coloca en la tercera casilla. Obtendrá un engranaje y dos ladrillos para la siguiente fase pero puede que dos rivales se coloquen delante de él y sea, como mucho, el tercero en elegir loseta.

En partidas a dos jugadores, cada uno de ellos usará dos emisarios, haciendo que se intente recrear la competencia de partidas multijugador.

FASE DE ACCIÓN

¡Ya toca pasar a la acción!

De más cercano a más alejado del emperador, cosa que habremos ido eligiendo en la fase anterior, los jugadores llevan a cabo sus acciones.

Primero deberán elegir una loseta de las ofertadas esta ronda.

Por ejemplo, las casas tienen tres valores distintos, y nos otorgan puntos si las rodeamos de edificios públicos. Interesa construirlas agrupadas en las del mismo valor, ya que formarán distritos y podrán bonificarnos con algunos templos.

Los edificios públicos, de cuatro colores distintos, suelen dar beneficios inmediatos y, si los colocamos cerca de casas, aumentarán el valor de estas al final de la partida.

Los acueductos tienen un sistema de puntuación de colección de set. Vete a por ellos si quieres muchos puntos, pero de poco vale tener uno o dos…

La chicha y la variedad se ofrece a través de los templos. Estos edificios rosados tienen efectos únicos, los cuales vienen descritos en un manual independiente, que nos permiten orientar una manera de construir nuestra ciudad concreta, así como algún objetivo a medio plazo.

Tras esto, podrán ejecutar acciones de construir y producir.

Cada jugador posee los recursos que haya obtenido dependiendo de su posición en la loseta de orden de turno. Estos recursos deben ser usados en este mismo turno, así que piensa bien como lo gestionas.

Los ladrillos nos sirven para construir. Cada edificio tiene uno coste de uno a tres ladrillos, de modo que, como decíamos, si te colocas el último, el más alejado del embajador, siempre tendrás recursos para construir de forma gratuita, ya que nunca puedes colocar más de una loseta por ronda en tu ciudad. Como es habitual en estos juegos, la loseta debe estar adyacente a algún edificio previo por alguno de sus costados.

Cada jugador empieza con una casa de nivel 2 y una granja de las más básicas. Siempre nos expandiremos desde estos dos edificios.

Si no tenemos ladrillos suficientes, podemos comprar más a dos monedas cada ladrillo adicional.

El coste del edificio viene indicado en la esquina superior izquierda.

También podemos producir. Esta acción permite que activemos todas nuestras granjas y edificios de producción pagando dos engranajes. Si no tenemos dos engranajes, podemos pagar cada engranaje con una moneda. ¡Más barato que el ladrillo!

Todos tus edificios con un engranaje en su esquina superior derecha se activarán si pagas estos dos engranajes. Es un motor de beneficios que vale la pena desarrollar, ya que proporciona dinero y ladrillos.

Algunos edificios proporcionan ladrillos. En este caso, debemos colocar el ladrillo sobre la loseta, ya que solo tiene capacidad para un ladrillo.

Al acabar la fase de acción debes retirar tu emisario del tablero de orden y el siguiente jugador llevará a cabo sus acciones.

FINAL DE LA RONDA

Después de que todos los jugadores hayan llevado a cabo sus acciones el peón de jugador inicial es pasado a la izquierda y se puntúan las cartas de influencia que pueda haber sobre la mesa.

Las cartas de influencia, contenidas en el mazo I, otorgan puntos al final de la partida al jugador que posea más estrellas en el momento de su aparición. Algunos edificios, como vemos a la derecha, contienen estrellas, que nos permiten dominar la influencia y llevarnos estas cartas de influencia si ganamos a nuestros rivales.

Tras 14 rondas podemos usar el libreto de puntuaciones para calcular el ganador. Los jugadores ganan puntos por cada tipo de edificio, excepto por los recursos sobrantes. El jugador con más puntos será el vencedor.


¿CÓMO QUEDA EN LA MESA?

Pese a no contar con un tablero propiamente dicho, The Great City of Rome requiere varias zonas en las que, además de construir una ciudad, debamos colocar los mazos de robo y las losetas de selección de orden de turno. ¡Sepárate un poco que tu ciudad va a crecer pronto!


¿QUÉ NOS PARECE?

The Great City of Rome es un juego de colocación de losetas familiar y directo que permite unas combinaciones interesantes.

Desde luego que lo dicho no impresionará a la mayoría, y es que The Great City of Rome no arriesga en su propuesta y nos ofrece un juego sencillo que se enriquece de la variedad de losetas, especialmente los templos, para ofrecer a los jugadores varias vías de desarrollo hacia la victoria. No podemos negar que su producción también ayuda a que se trate de un juego atractivo, con un cuidado aspecto gráfico y unos componentes, incluido su inserto, muy bien diseñados. Todo ello y haber sustituido las losetas de cartón por unas cartas linen igual de funcionales, hacen que su precio sea más contenido que lo que solemos ver en el mercado.

Mientras que Brett no revoluciona ninguna mecánica conocida, combina la colocación de losetas, con la importancia de las relaciones entre ellas como viene siendo habitual, y un orden de turno variable que convertirá cada ronda en un tira y afloja entre el precio justo y el precio que estoy dispuesto a pagar. Y es que el foco de la partida está en como colocarnos en ese cambiante marcador de orden de turno y, para poder tomar la decisión adecuada, deberemos tener en mente las ciudades de nuestros rivales y los intereses que podamos deducir de las mismas, para determinar si pueden o no querer quitarnos nuestra mejor opción.

Por otra parte, aunque sea conservador en sus formas, el juego contiene un buen mazo de templos, haciendo que, aunque en las primeras partidas debamos consultar las acciones y formas de puntuar de los mismos, las opciones para crear sinergias a la hora de puntuar sean de lo más amplias. Dicho sea de paso, la iconografía de todas las losetas es tan clara como esperamos que fuera, de modo que es sencillo recordar como funciona cada uno de nuestros edificios sin recurrir al reglamento tras una primera lectura.

La interacción que se genera al elegir el orden de turno hace que The Great City of Rome brille más con tres o cuatro jugadores, haciendo que una partida a dos sea menos sorprendente. Con dos jugadores ese tira y afloja y la decisión a la hora de posicionarnos se vuelve más fría y, habitualmente, más sencilla, dado que solo debemos deducir las intenciones de quien tenemos enfrente.

No podemos acabar de hablar del juego sin mencionar su funcional inserto, poco esperable en un juego de esta gama de precios. Parece ser que ABACUSSPIELE puede permitirse personalizar no solo los componentes sino también el continente del juego sin encarecer el producto. Dada la situación actual del panorama, parece un milagro aunque, visto lo visto, seguimos confiando en que un buen inserto y unos componentes notables son posibles sin elevar su PVP.

Por todo esto, The Great City of Rome es un juego sencillo de colocación de losetas que puede ser una más que recomendable puerta de entrada. Un diseño que, sin innovar, combina una mecánica de orden variable que se coloca en primer plano, haciendo que esa sea, probablemente, nuestra mayor decisión. A esto se le añade una buena producción con un precio contenido y una variedad de edificios que harán que podamos explorar varias vías hacia la victoria antes de empezar a aborrecer un diseño familiar pero que cumple su función.


PUNTOS POSITIVOS

  • Una buena puerta de entrada: con unas mecánicas sencillas de entender y un margen suficiente para poder mejorar durante varias partidas.
  • Variedad en sus edificios: especialmente con los variados templos que nos proponen objetivos a medio plazo y nos obligan a adaptarnos a sus modos de puntuar.
  • Una producción notable: con un precio tan contenido, no esperábamos estos peones ni un inserto tan personalizado.

PUNTOS NEGATIVOS

  • Poco innovador: mezclando dos mecánicas conocidas de forma armoniosa pero poco arriesgada.
  • Mejor a más de dos: ya que, pese a jugar con dos emisarios, no sientes la presión de tener que fijarte en tus rivales para calibrar a qué distancia del emperador debes ponerte.

Este juego ha sido cedido por ABACUSSPIELE para poder redactar la reseña así como tomar las fotos. Gracias por el detalle.

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