Reseña de It’s Mine

Por fin puedo sentarme y escribir sobre este nuevo juego.

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Sí, este juego is mine 🙂

Se trata de It’s Mine, la primera gran creación de los barceloneses Mont-Tàber Editorial. Un juego de cartas exclusivo para 2 jugadores, ideado por Unai Rubio (que nos muestra su primer trabajo) y pintado por las acuarelas del bilbaíno Iván Chacón.

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¿DE QUÉ VA?

El tema es sencillo: somos dos ladrones de blanquísimo guante y queremos arrasar con alguna ciudad europea. ¿Empezamos por Barcelona, Londres o mejor Roma? En cualquier caso, tendremos que contratar a los mejores ladrones que conozcamos para poder dominar los distritos. ¡No podemos dejar que nuestro contrincante se lleve más carteras de los turistas en Las Ramblas, ni mucho menos que nos quiten las obras de arte en nuestra cara!

Así pues, con una mecánica de drafting, iremos usando cartas sobre los tres distritos que se jueguen en la partida. Vale la pena recordar que el draft a dos jugadores se convierte en una pelea constante, una lucha psicológica, para intentar no dejar lo que pueda interesar a nuestro rival, sin dejar de coger lo que nos hace realmente falta en nuestras calles. El juego se divide en rondas, en las que se irá alternando de forma asimétrica el jugador inicial y el tipo de cartas que jugamos.

Adicionalmente, el hecho de tener que elegir una ciudad como objetivo al inicio de cada partida nos da una variabilidad espectacular. De modo que, si elegimos Roma, que es la recomendada para dar nuestros primeros pasos en este juego, no solo habrá localizaciones de Roma sino también jefes y acciones de ese mismo lugar. Lo estáis pensando bien, hay muchas combinaciones para el juego.


¿QUÉ LLEVA EN LA CAJA?

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Todo su contenido sobre la mesa.

El juego tiene un buen montón de cartas divididas del siguiente modo:

  • 28 cartas de distrito, con su reverso gris.
  • 27 cartas de jefe, con su reverso crema.
  • 54 cartas de acción, con su reverso multicolor.

Cada uno de estos mazos, además, está compuesto por cartas normales, que serán incluidas en cualquier partida, más unas cuantas que solo serán jugadas si seleccionamos su ciudad como destino. Así pues, debemos mezclar, de cada mazo, sus cartas sin icono, más las que lleven el icono de la ciudad donde vayamos a dar el golpe en esta ocasión:

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¿Dónde quieres robar esta vez? ¿París, Londres, Barcelona o, quizás, Roma? Tú decides.

Además de las cartas, el juego lleva unas cuantas fichas de cartón: las fichas de casino que usaremos como monedas durante la partida y unos marcadores para identificar al jugador negro y blanco.

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Diez  fichas de casino y un marcador de jugador negro y blanco.

Además, dejo para el final la carta más práctica del juego sobre la que usaremos los cinco cubitos de madera que incluye la caja:

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La Carta de Eje, según el manual. Nos indicará el orden de los turnos y su reverso nos ayudará a puntuar la partida.

Por último, contamos con un manual a todo color, de corte un tanto estrecho, y redactado tanto en castellano como en inglés. El manual cuenta con unas pocas y muy explicativas páginas de reglamento y acaba con un glosario de cartas. El glosario es casi indispensable durante la primera partida, ya que las cartas no tienen texto, sino unos símbolos que pronto cobrarán sentido en vuestra cabeza.

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Por suerte, las cartas vienen explicadas de forma ordenada, incluso separadas las de distintas localizaciones. Nótese el sombreado de los colores que identifican las ciudades.


¿CÓMO SE JUEGA?

El juego empieza con la colocación de tres distritos sobre la mesa.
Previo a ello, debemos elegir un destino para nuestros ladrones, y mezclar en sus correspondientes mazos (distritos, jefes y acciones) las cartas específicas de dicho destino.Una vez barajadas las localizaciones y colocadas sobre la mesa, cada jugador irá colocando cartas en un lado de las localizaciones, frente a él.

Para elegir el jugador inicial, guardaremos las dos fichas de máscaras en cada uno de nuestros puños y el rival elegirá una de ellas. Ahora ya lo tenemos todo. Solo falta seguir el orden y las indicaciones de la carta siguiente:

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Una carta nos indicará el jugador inicial de cada ronda, así como el número y tipo de cartas a repartir. Además, tiene espacio a lado y lado para ir descartando las cartas sobrantes durante el juego. Práctico, ¿verdad?

Para empezar la primera de las seis rondas que conforman una partida, deberemos repartir tantas cartas como indique la referencia del mazo correspondiente. Como podéis observar, los reversos de las cartas indican su naturaleza. De este modo, la primera ronda será de cartas de jefe, la segunda de acciones y así sucesivamente.

Durante la primera ronda, pues, tendremos 4 cartas de jefe cada uno. Estas cartas se irán colocando en los distintos distritos que habrán sido colocados en el centro de la mesa. Cada distrito puede aceptar hasta tres jefes por cada bando. Deberemos elegir cual de ellos nos proporciona la mejor combinación de máscaras y monedas.

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Como veis, en el Trastevere romano, el jugador blanco ha jugado dos jefes mientras que el negro solamente tiene uno. Posteriormente podrán colocarle hasta tres acciones a cada uno de sus ladrones.

Y es que para conseguir dominar algún distrito al final de la partida deberemos sumar más máscaras que el contrincante. De esta manera, conseguiremos orientar la carta del distrito hacia nuestro lado, otorgándonos de ese modo los suculentos beneficios que estén indicados sobre él.

Así, iremos usando una carta cada uno. Tras esto, deberemos pasar nuestra mano al completo a nuestro rival. De ese modo, iremos jugando cada carta, o descartándola si lo preferimos, hasta que nos quedemos con una única carta en la mano que será purgada y colocada junto a la carta que nos indica las diferentes rondas de juego.

El hecho de descartarnos una carta nos permite conseguir una ficha de casino, que es la moneda del juego. También hay cartas que nos proporcionarán fichas de forma directa. Debemos tener en cuenta que las fichas son finitas y limitadas. Cuando se acaben esas fichas de la reserva, solamente la persona que menos fichas tenga podrá robar fichas al que más tenga en su poder. La vida es injusta, y así lo representan. También vale la pena recalcar que mientras que los jefes no tienen coste para ser jugados, en la siguiente ronda, la de cartas de acción, sí se suele requerir pagar en algunas de las cartas. Debéis ser previsores y ahorrar en esas rondas.

Tras acabar todas las cartas menos la última, que será descartada, pasaremos a la siguiente ronda. Como visteis anteriormente, las rondas van cambiando de jugador inicial. Del mismo modo, las rondas van alternando cartas de jefe y cartas de acción. Y es que ¡no puede haber acción sin jefe que la lleve a cabo!

Las cartas de acción se colocarán sobre los distintos jefes que tengamos desplegados. Al igual que no podemos poner más de tres jefes en un distrito, tampoco podremos colocar más de tres acciones sobre un mismo jefe. Sencillo, ¿verdad?

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Aquí tenemos un jefe que ya cuenta con dos de tres posibles acciones sobre él. Como podemos ver, el jefe nos ofrecerá una máscara (puntos para dominar el distrito) por cada combinación de carta verde + carta amarilla. Nótese como la carta de acción verde ha tenido un coste de 3 fichas de casino, mientras que la amarilla nos hará ganar 2 al entrar en juego.

Durante la ronda de acciones deberemos intentar colocar acciones de los colores que puedan combinarse con los jefes anteriormente jugados o incluso intentar puntuar al máximo los puntos que ofrezca ese distrito si creemos que vamos a conseguir dominarlo al final de la partida. Tened en cuenta que si no domináis el distrito no podréis puntuar lo que se indica sobre él.

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Los distritos específicos de París. ¡Oh la la!

Tras jugar las rondas indicadas, se dará fin a la partida. Al acabar, solamente tendremos que voltear la carta que hemos usado para indicar las rondas y ver que también nos sirve de tabla de puntuaciones. De nuevo, un componente práctico que justifica esos pequeños cubos de madera.

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El jugador negro ya lleva 22 puntos mientras que el blanco aún va por 18. Aun así, queda por puntuar las obras de arte, como indica la ficha central. ¡No está todo perdido!


¿CÓMO QUEDA EN LA MESA?

En realidad el juego requiere más mesa de lo que a priori pueda aparentar.

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Un despliegue necesario.

Para jugar correctamente necesitamos espacio suficiente entre los distritos revelados, ya que podremos jugar hasta tres jefes en ellos. Si no queréis que se solapen, separad de entrada las cartas.

Por lo demás, si tenéis las cartas bien organizadas (en nuestro caso tenemos ya mezcladas las cartas de Roma en sus respectivos mazos), la partida se puede montar en pocos minutos.


¿QUÉ ME PARECE?

¿Sabéis cuando jugáis a un juego y notáis que la mecánica está muy bien pensada y los engranajes giran sin mucha resistencia? Pues esto es lo que pasa con este juego.

Dicho sea de paso, de momento se me da relativamente mal jugar. Nada raro si hablamos de un juego de parejas, teniendo una pareja más jugona que el mismísimo Tom Vasel. Pero eso no quita que las sensaciones de juego sean muy positivas y vea que, tras más de media docena de partidas, la victoria se me escapa por una mala selección de carta.

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Para empezar diré que los juegos a dos jugadores tienen un encanto especial. Siempre he defendido que el hecho de no tener que afinar al juego para escalarlo a un número distinto de jugadores le da al autor poder ser muy preciso a la hora de escribir las reglas y controlar las variables. Y como juego a dos jugadores este título está claramente en mi TOP5.

No hablaré del contenido sin hablar antes de sus componentes y su diseño. Creo que el producto ha sido muy bien diseñado, envasado en una caja del tamaño justo y con componentes funcionales a la vez que vistosos.

Las ilustraciones tienen una mención en este párrafo porque no son para menos. Iván Chacón ha conseguido representar de forma humorística, un conjunto de ladronzuelos y de localizaciones de forma muy carismática. Para muestra, un botón:

Tras este pequeño muestrario de localizaciones entro en el propio juego.

Muy arriba, al inicio de la entrada, no pude callarme que el drafting para dos jugadores es una idea magistral. Sé que no es el único juego que lo implementa pero, a diferencia de lo que puede parecer, se aleja kilométricamente del azaroso drafting de 7 Wonders. Que sí, que nos pasamos cartas, pero somos dos y esas cartas nos vuelven al instante.
De ese modo, una mala mano será compartida con tu rival, y una suculenta tendrás que dividirla del mismo modo. Supongo que podéis imaginar la frustración de tener dos cartas apetitosas y saber que una de ellas estará frente a tu rival en unos pocos segundos… Pues así es.

Y hablando del 7 Wonders, debo decir que he leído más de una comparación entre ellos. Y es que no solo comparten esa mecánica de intercambio de manos entre jugadores, sino que It’s Mine también tiene ese toque de set-collection que nos ofrecen las tecnologías del 7 Wonders (aquí traducidas como obras de arte). ¿Será una casualidad que un set de las 3 obras distintas nos proporcione 7 puntos de victoria como en 7 Wonders? A mí no me miréis…

La secuencia de juego va rodada, los entreturnos son muy cortos y la frustración de dejar pasar una carta a veces se calma con robar la siguiente mano de tu rival. Todo fluye de forma deliciosa mientras intentamos hacer el mayor combo de puntos de victoria en un distrito y rezamos por poder dominarlo al final de la partida y que todo el trabajo no haya sido en vano.

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Districtes de Barcelona.

Y es que a veces, en un par de turnos, ese distrito que teníamos olvidado, pasa a tener más máscaras en el bando del rival y es una sensación de lo más desagradable. Creo que el juego tiene un nivel de exigencia bastante alto, en el sentido de que si por unos momentos, pensamos que tenemos ganado un distrito y nos concentramos en poner acciones que nos ofrezcan puntos de victoria de ese mismo distrito, nos podemos llevar una gran sorpresa y que nuestro rival nos de la vuelta a la tortilla.

Incluso, sin ser desorbitado, el puteo está presente. Ya partimos de la base de que nuestro rival nos irá cogiendo cartas que pagaríamos por quedarnos pero ahí no acaba la cosa… Si queremos cobrar y no hay dinero, deberemos mirar a nuestro rival. Si este tiene más fichas que yo, se las quitaré sin reparo. Además, también hay cartas que nos permiten quemar (para anular completa y definitivamente) alguna carta que nuestro contrincante tenga sobre la mesa. ¿No queríais interacción?

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También podremos mangar por distintas zonas de la capital de la bota de Europa

Para acabar, solo quería mencionar la maravillosa forma que han tenido de ofrecernos rejugabilidad. Y es que el hecho de elegir una ciudad al inicio de la partida nos abre un abanico de posibilidades suficientemente ancho como para no quemar y aborrecer el juego. Porque no solo cambian los distritos que puedan salir, sino que modifica tanto los jefes como las acciones. De este modo, cuando ya parece que domines y conozcas todas las cartas de Roma, solo hace falta que las cambies por París y tengas que volver corriendo al reglamento para echarle un vistazo a la iconografía.

Y con la iconografía quería acabar esta humilde opinión. Bravo.
Bravo por diseñar de un modo tan soberbio y sencillo todo lo que se muestra en las cartas. Que sí, que eso condiciona a que en la primera partida tengamos que mirar qué significa alguna carta, eso ya te lo aseguro, pero veréis lo lógicas que son las figuras y pensaréis que ninguna palabra podría expresar mejor la acción o puntuación que nos propone.

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Los más cosmopolitas podrán usurpar bienes ajenos en Londres, ¡pero evitad los atascos a la hora del té!

En definitiva, un juego recomendadísimo y que debería tener mucha mayor difusión de la que de momento tiene. Diría que toda pareja de jugadores debería tenerlo en su colección, ya que refresca un poco lo que conocemos y complementa juegos de duración y complejidad similar pero mecánicas muy distintas como son los atemporales Jaipur o Exploradores.


PUNTOS POSITIVOS

  • Elegante y rápido: pocas cosas podrás jugar en 20 minutos estrictos que te den tan buenas sensaciones.
  • Interacción constante: por esa mecánica de drafting. No sabrás que dejar a tu rival y que elegir sin dudar de si volverás a verlo en tu mano.
  • Arte muy cuidado: desde los dibujos al diseño en general. Todo parece haber estado estudiado para darle un aire colorido y sobrio.
  • Variado y rejugable: dado que hay diversas localizaciones y cada una de ellas te proporcionará más de una partida.

PUNTOS NEGATIVOS

  • Iconografía: Los iconos pueden ser complicados en la primera partida y alargarla por el hecho de tener que recurrir al reglamento en varias ocasiones.
  • Puntuar: La puntuación puede ser difícil de calcular si no se sigue el dorso de la carta de referencia.
  • Idioma: Los nombres de los jefes y acciones están en inglés y podrían estarlo en el idioma de su país de creación, ¿no?

 

Este juego ha sido cedido por Mont-Tàber Editoral para poder redactar la reseña así como tomar las fotos. Gracias por el detalle.

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1 respuesta

  1. 13 febrero, 2018

    […] caja es del mismo tamaño que su anterior juego, It’s Mine, pero veremos que contiene varias áreas de juego, por lo que parece que la editorial ha contenido […]

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