Reseña de Reef Route

Hoy hablamos de otro juego infantil llamado Reef Route, un lanzamiento de Brain Games.

Se trata de un sencillo diseño de Arpad Fritsche que cuenta con las ilustraciones de Dovydas Čiuplys, ambos noveles en el mundo lúdico. El juego permite de 2 a 4 jugadores y se disfruta en 15 minutos, aunque podremos acortarlo si lo deseamos, y recomienda los 5 años como edad mínima.


¿DE QUÉ VA?

Los peces quieren llegar al arrecife para disfrutar del agradable entorno que ofrece, pero hay un pequeño problema. Una panda de depredadores, como esos temibles tiburones, nos pondrán difícil cumplir nuestro deseo e intentarán comernos si nos despistamos. ¡Esquívalos y sobrevive!

Con una mecánica de tiradas de dados y decisiones básicas, Reef Route es un juego infantil que surge como una propuesta sencilla para que los más pequeños empiecen a tomar partido en decisiones. Todo ello envuelto en una producción de calidad, sello de la editorial ante la que nos encontramos.


¿QUÉ LLEVA EN LA CAJA?

La caja de Reef Route contiene:

  • 2 dados personalizados.
  • 6 fichas de depredadores, en tres tamaños distintos.
  • 16 peces pequeñines, en cuatro colores distintos.
  • Un tablero de juego.

De nuevo, y hasta que nadie diga lo contrario, es un juego que, aunque no incluye reglamento español, no depende de idioma ni va a ser distribuido en nuestro país. Sabemos que tanto ICE COOL (aquí su reseña) como Doodle Rush (aquí su reseña) serán distribuidos por la española SD Games, pero no sabemos nada acerca de éste. Sin duda, su nula dependencia y sus escuetas reglas pueden seguir haciéndolo atractivo.


¿CÓMO SE JUEGA?

Antes de empezar la partida, cada jugador elige un color y obtiene los cuatro peces del color correspondiente. De forma alternativa, se puede acortar la partida eligiendo menos peces por jugador, incluso dejando que el peque tenga algún pescado más que tú…¡Cómo quieras!

También debemos escoger los depredadores. Tenemos seis y nos proponen elegir tres de ellos. Ten en cuenta que los de mayor tamaño complicarán las posibilidades de victoria, aunque también puedes escoger alguno más o alguno menos. De nuevo, total libertad en este sentido, para que se acomode al gusto de los jugadores.

Para dejar lista la partida, en orden, cada jugador irá colocando uno de sus peces en las dos primeras columnas del tablero, las de más a la izquierda, alejadas del arrecife. Si somos menos de cuatro jugadores, deberemos rellenar la segunda columna de peces de otros colores, ya que estos se moverán con nuestras tiradas.

Empezando por el jugador inicial, que será el participante más joven de la mesa, se llevarán a cabo turnos hasta que se cumplan una de las siguientes condiciones:

  1. El pez de algún jugador llegue a la última casilla del tablero, el arrecife. Este es el objetivo que todos persiguen, aunque para ello deban superar a los depredadores.
  2. Ser el último pez con vida en el tablero. Si sobrevives a tus rivales, también habrás ganado la partida. ¡Sé cauto!

Los dados tienen una cara por color de jugador y dos caras con los temibles depredadores.

En cada turno, el jugador activo lanza los dos dados y resuelve lo que éstos dictaminen:

  • Si aparece un depredador: el jugador activo deberá elegir uno de los depredadores que estén en juego y moverlos ya sea hacia adelante, directos hacia el extremo opuesto del que parten al principio de la partida, o moverlos una casilla en vertical a su elección. No podrán moverlos hacia atrás, ya que solo quieren ir hacia los pececillos. Si tras el movimiento se coloca sobre una casilla en la que hay uno o más peces, estos serán devorados y retirados de la partida. ¡Ñam!

Si aparece una cara de depredador, como primer movimiento, podremos avanzar al tiburón para hacer desaparecer al inocente pez amarillo y acercarnos peligrosamente al verde.

  • Si aparece un pez:  si el pez que ha aparecido es de un color rival, deberemos moverlo hacia adelante. No se permite moverlo en vertical ni hacia atrás, aunque sí puedes elegir cuál de los peces del color correspondiente mover. Con estos movimientos puedes llevar a peces rivales directos a la boca del lobo depredador. Si, por el contrario, el color del pez es el tuyo, podrás elegir cuál de tus peces mover y podrás hacerlo en cualquier dirección excepto hacia atrás. ¡No pueden resistirse a acercarse al arrecife!

Si eres el jugador amarillo puedes colocar a tu pececillo detrás del pez verde, intentando huir de la pantalla de dos depredadores que tienes enfrente.

Así de sencillo. Los jugadores irán lanzando ambos dados y moviendo los peces o depredadores correspondientes. Los peces de los colores no elegidos por los participantes también se moverán, hasta ser comidos o llegar a su destino, tras lo que no tendrá ningún efecto si aparecen las caras de los dados de los colores correspondientes. Recuerda que los depredadores siempre son los primeros dados que debemos resolver.

El primero que cumpla uno de los objetivos descritos al principio de la sección será el ganador.

Tras esta tirada, el jugador verde llegará a la línea de arrecife y será el ganador, ¡aunque ese pez amarillo estuviera a punto de ganar!


¿CÓMO QUEDA EN LA MESA?

Fuera del tablero central no necesitaremos demasiados componentes. Podemos ahorrarnos las losetas que nos recuerdan el color elegido, aunque puede ser útil para los más jóvenes. No olvidemos que deberemos lanzar dados constantemente por lo que podemos usar una bandeja de dados y evitar desastres.

Partida a cuatro jugadores lista para dar comienzo. ¡Cuidado con los tiburones!


¿QUÉ NOS PARECE?

Reef Route es un juego infantil que hará disfrutar a los adultos que se atrevan a participar.

A diferencia con el Bugs (aquí su reseña), Reef Route presenta unas mecánicas aptas para niños de una edad similar, pero dejando que el jugador pueda, en la mayoría de los casos, tomar una decisión. Sin complicar las reglas, y dado que se trata de un juego de «lanza el dado y haz lo que éste ordene», es un ejemplo comparable al proyecto reseñado anteriormente de la editorial Marbushka.

Si algo nos llamó la atención al probar por primera vez este simpático juego fue su grado de adaptación a distintos niveles de dificultad y el hecho de poder ajustar su duración. No os engañéis, Reef Route es un juego corto y ligero, encarado al público infantil, pero con pocos ajustes podremos adaptar la experiencia y extenderlo a jugadores de seis o siete años sin que éstos se aburran. A través de la selección de depredadores contra los que nos enfrentaremos, podremos hacer que la experiencia sea más o menos sencilla, siendo más difícil si introducimos más depredadores o animales de mayor tamaño. Sin ir más lejos, fruto de la locura curiosidad de Laura, llegamos a jugar una partida con TODOS los depredadores posibles. Evidentemente, llegar al arrecife no era una opción, pero ahí entraba la mecánica de ganar la partida bajo su segunda condición: ser el último pez vivo de entre los jugadores. De un modo similar, si quieres que la partida sea más corta, si cabe, puedes jugar con algún pez menos por jugador o, aunque no lo especifique así, usar el handicap de algún pescado menos para los mayores de la mesa, haciendo que el reto sea mayor para ellos.

Pese a todo esto, es un juego basado en el lanzamiento de dos dados. Poco más. Aun así, con esos dos dados se ofrecen las decisiones justas para que los peques de la casa se estimulen lo suficiente como para ver qué opción es la más adecuada. No te asustes, nunca habrá más de tres opciones, por lo que con pocos años podrá gestionar, al menos parcialmente, la toma de decisiones. En el fondo, si sale un dado de depredador deberá valorar si decide acercar un tiburón a un rival o alejar un tiburón de sus pececillos, mientras que por el contrario, si sale un pez, deberá elegir qué rival quiere avanzar o cuales de sus peces quiere acercar al arrecife. Por añadir algo más, se aprecia como el juego fuerza, también, a debatirnos entre correr hacia el fondo del tablero o, por el contrario, ser más conservador y mantener nuestros peces alejados de peligros con sus movimientos verticales. Decisiones hay, pero su complejidad nos pareció muy adecuada para la edad estipulada.

En cuanto a la producción hay poco que comentar. Brain Games produce juegos de calidad y, aunque no es el juego más visualmente impactante, lejos de los pingüinos de Ice Cool (aquí su reseña) o las ranas de madera de King Frog, encontramos un cartón de calidad y una impresión a la altura. Solo podemos reprochar el corte del cartón ya que, tras haber elegido una forma ondulada en su contorno, hace que sea difícil desplazarlos sobre el tablero sin mover a los animales adyacentes.

El diseño de las piezas es más bonito que funcional.

Brain Games sigue evolucionando su catálogo hacia los juegos infantiles que pueden servir cuando las edades de los participantes tienen una elevada dispersión. No digo que sea un juego que saque entre un Ortus Regni y un Eldritch Horror, pero si mi sobrino me pide jugar, sé que me echaré unas risas y que no tengo todas las de ganar. Las altas dosis de azar hacen que, una vez en sintonía con el tipo de juego al que nos enfrentamos, puedan dar situaciones de lo más divertidas. Y es que, en nuestra opinión, el hecho de que gran parte de nuestra fortuna dependa de un dado hace que los menos pequeños puedan disfrutarlo, ya que pese a nuestra madurez cognitiva no controlaremos el desarrollo de la partida.

En resumen, Reef Route no deja de ser un juego infantil, muy encarado a los más pequeños, pero que mantiene la atención de los adultos que se sienten a acompañar a los jugadores más jóvenes. Basado prácticamente en las tiradas de dados, deja un margen escaso para las decisiones. Aunque podamos entender que los dados dominan el juego y esto pueda ser algo negativo, también es lo que nos mantiene dentro de la partida y nos puede llevar a hacernos perder una partida contra nuestro sobrino de 7 años. Un juego que propicia risas y situaciones desastrosas, pero que con un par de partidas vemos que debemos compensar si nos merece la pena correr hacia el arrecife o esperar a que los depredadores se separen entre ellos y nos dejen una pequeña brecha por la que avanzar. Otra producción artísticamente competente de Brain Games que, título tras título, está elaborando un catálogo infantil sólido y muy a tener en cuenta.


PUNTOS POSITIVOS

  • Sencillez con alguna elección: a diferencia de Bugs, en Reef Route hay alguna decisión a tomar, haciendo que los más pequeños se enfrenten a dilemas menores.
  • Personalizable en dificultad y duración: podemos modular su dificultad, con depredadores más grandes o numerosos, así como la duración mediante la cantidad de peces por jugador. Unido al azar, hace que encontremos un pequeño juego que puede mantenernos interesados mientras los peques disfrutan.

PUNTOS NEGATIVOS

  • La forma de las fichas de cartón: han querido ser originales pero han perdido la funcionalidad. En lugar de encontrar fichas rectangulares, su acabado ondulado hace que sea difícil deslizarlas por el tablero sin mover a otras fichas.

Este juego ha sido cedido por Brain Games para poder redactar la reseña así como tomar las fotos. Gracias por el detalle.

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